Biblioteca Ignoria

Literatura y artes

19 nov. 2018

Samuel Beckett - La imagen


Samuel Beckett - La imagen


La lengua se carga de lodo un único remedio entrarla de nuevo entonces y girarla en la boca el lodo tragárselo o escupirlo cuestión de saber si es nutritivo y perspectivas sin estar obligado a ello por el hecho de beber a menudo tomo un sorbo es uno de mis recursos lo mantengo durante un momento cuestión de saber si tragado me alimentaría y perspectivas que se abren no son malos momentos desgastarme todo está ahí la lengua vuelve a salir rosa en medio del lodo qué hacen las manos durante ese tiempo hay que ver siempre lo que hacen las manos y bien la izquierda lo hemos visto siempre sostiene el saco y la derecha y bien la derecha al cabo de un momento la veo allá en el extremo de su brazo extendido al máximo en el eje de la clavícula si puede decirse así o mejor hacerse que se abre y vuelve a cerrarse en el lodo se abre y vuelve a cerrarse es otro de mis recursos este pequeño gesto me ayuda no sé por qué tengo así pequeños trucos que son un buen auxilio incluso rozando los muros bajo el cielo cambiante yo debía de ser ya astuto ella no debe de estar muy lejos un metro apenas pero la siento lejos un día se irá sola sobre sus cuatro dedos contando el pulgar pues falta uno no el pulgar y me dejará la veo que lanza hacia delante sus cuatro dedos como garfios las puntas se hunden estiran y así se aleja mediante pequeños restablecimientos horizontales eso es lo que me gusta irme así a trocitos y las piernas qué hacen las piernas oh las piernas y los ojos qué hacen los ojos cerrados seguramente y bien no ya que de repente allí bajo el lodo me veo digo me como digo yo como diría él porque eso me divierte me echo unos dieciséis años y para colmo de felicidad hace un tiempo delicioso cielo azul de huevo y cabalgada de nubecillas me vuelvo de espaldas y también la muchacha que llevo de la mano del culo que tengo a juzgar por las flores que esmaltan la hierba esmeralda estamos en el mes de abril o mayo ignoro y con qué gozo de dónde saco yo estas historias de flores y estaciones las saco y ya está a juzgar por ciertos accesorios entre los cuales una barrera blanca y una tribuna de un rojo exquisito estamos sobre un campo de carreras la cabeza hacia atrás miramos imagino justo hacia delante de nosotros inmovilidad de estatua aparte los brazos las manos entrelazadas que se balancean en mi mano libre o izquierda un objeto indefinible y en consecuencia en la derecha de ella el extremo de una cuerda corta que conduce a un perro terrier color ceniza de buena talla sentado de través cabeza baja inmovilidad de estas manos y los brazos correspondientes cuestión de saber por qué una cuerda en esta inmensidad de verdor y nacimiento poco a poco de manchas grises y blancas a las que no tardo en dar el nombre de corderos en medio de sus madres ignoro de dónde saco estas historias de animales las cinco saco y ya está en un día bueno sé nombrar cuatro o cinco perros de raza totalmente diferente los veo no intentemos comprender sobre todo al fondo del paisaje a una distancia de cuatro o cinco millas a ojo de buen cubero la masa azulada de una larga montaña de elevación débil nuestras cabezas sobrepasan su cumbre como movidos por un mismo y único resorte o si se quiere por dos sincronizados nos soltamos la mano y damos media vuelta yo dextrorsum ella senestro ella transfiere la cuerda a su mano izquierda y yo en el mismo instante a mi derecha el objeto ahora un pequeño paquete blancuzco en forma de ladrillo unos sandwiches tal vez bien cuestión sin duda de poder mezclar nuestras manos de nuevo lo que hacemos nuestros brazos se balancean el perro no se ha movido tengo la absurda impresión de que nos miramos meto la lengua cierro la boca y sonrío vista de cara la muchacha es menos desfavorecida no es ella la que me interesa yo cabellos pálidos a cepillo rostro grueso rojo con granos vientre desbordante bragueta abierta piernas zambas en canilla separadas lo más por la base doblándose en las rodillas pies abiertos ciento treinta y cinco grados mínimo media sonrisa beata al horizonte posterior figura de la vida que se alza tweed verde botines amarillos narciso o similar en el ojal nueva media vuelta hacia el interior sea de naturaleza para conducirnos fugitivamente no nalgas sino cara a cara al extremo de noventa grados transferidos religación de manos balanceos de brazos inmovilidad del perro este glúteo que tengo tres dos uno izquierdo derecho henos ahí partidos nariz al viento brazos balanceándose el perro sigue cabeza baja cola sobre los huevos nada que ver con nosotros tuvo la misma idea en el mismo instante Malebranche en menos rosa la cultura que tenía yo entonces si él mea lo hará sin detenerse tengo ganas de gritar déjala ahí y corre a abrirte las venas tres horas de andar cadencioso y henos aquí en la cima el perro se sienta de través en el brezo baja el hocico sobre su bitón negro y rosa sin la fuerza de lamerlo nosotros al contrario media vuelta al interior transferidos religación de manos balanceo de brazos degustación en silencio del mar y de las islas cabezas que pivotan como una sola hacia las humaredas de la ciudad localización en silencio de los monumentos cabezas que retoman se diría unidas por un eje breve niebla y he aquí de nuevo que comemos los sandwiches a bocados alternos cada uno el suyo intercambiando palabras dulce cariño mío yo muerdo ella traga cariño mío ella muerde yo trago no arrullamos aún la boca llena amor mío yo muerdo ella traga tesoro mío ella muerde yo trago breve niebla y he aquí de nuevo que nos alejamos otra vez a través de los campos con las manos cogidas los brazos balanceándose la cabeza alta hacia las cimas cada vez más pequeños yo ya no veo al perro ya no nos veo la escena está desocupada algunas bestias los carneros que se dirían de granito que aflora un caballo que no había visto de pie inmóvil espinazo curvado cabeza baja las bestias saben azul y blanco del cielo mañana de abril bajo el lodo se acabó ya está hecho esto se apaga la escena se queda vacía algunas bestias luego se apaga no más azul yo me quedo allá abajo a la derecha en el lodo la mano se abre y se vuelve a cerrar eso ayuda que se vaya me doy cuenta de que sonrío aún ya no vale la pena desde hace tiempo ya no vale la pena la lengua vuelve a salir va al lodo me quedo así ya no sed la lengua vuelve a entrar la boca se cierra de nuevo debe hacer una línea recta ahora ya está hice la imagen.

  Años cincuenta

En Textos para nada

August Strindberg - Alegato de un loco


August Strindberg - Alegato de un loco

Alegato de un loco constituye uno de los textos autobiográficos más controvertidos de August Strindberg. Escrito originariamente en francés, narra magistralmente la tortuosa relación con Siri von Essen, la que fue su primera esposa. Desde la fascinación por ella en los primeros encuentros hasta el delirio de los celos y la búsqueda extenuante de indicios de infidelidad. El propio autor nos aclara que volvió con su esposa para acabar el libro que estaba escribiendo contra ella.

Oscar Wilde - Poemas en prosa


Oscar Wilde - Poemas en prosa

El uso abundante de adjetivos suele resultar contraproducente para la mayoría de los autores, pero Oscar Wilde es una de esas figuras literarias que escapan a todo paradigma. Apasionado lingüista y esteta, Wilde mantuvo en su carrera literaria una búsqueda permanente de la exquisitez en la prosa.

Esta brevísima obra pone de manifiesto su talento para contar historias en las que cada palabra se vuelve precisa y, al mismo tiempo, maravillosa. Podrían pasar por cuentos breves, pero no, en realidad no merecen título menor que el de Poemas en prosa.

Stefan Zweig - Tres maestros. Balzac, Dickens, Dostoievski


Stefan Zweig - Tres maestros. Balzac, Dickens, Dostoievski

«No es por casualidad que reúno en un solo libro estos tres ensayos sobre Balzac, Dickens y Dostoievski. Con un propósito común trato de mostrar a los tres grandes novelistas —y en mi opinión los únicos— del siglo XIX como prototipos que precisamente por el contraste de sus personalidades se complementan y quizás elevan a forma clara y distinta el concepto de novelista, es decir, de forjador de mundos épicos… Cada uno de estos artistas crea una ley de vida, un concepto de vida, con la plétora de sus figuras, y los destaca con tanta armonía que gracias a él el mundo adopta una nueva forma».

Rudyard Kipling - El hombre que pudo reinar y otros cuentos


Rudyard Kipling - El hombre que pudo reinar y otros cuentos

El hombre que pudo reinar y otros cuentos reúne cuatro de las mejores historias de Rudyard Kipling pertenecientes a diferentes etapas de su vida creativa: El hombre que pudo reinar (1888), obra maestra del relato de aventuras —publicada originalmente en el volumen The Phantom Rickshaw— que dio pie a otra obra maestra, en este caso cinematográfica, con la película de igual título del director norteamericano John Huston; La historia más bella del mundo (1891), perteneciente a Many Inventions; Ellos (1904), extraída de Traffics and Discoveries; y El toro que pensaba (1924), de su última etapa, aparecida en Debts and Credits.

La edición se completa con una semblanza de Kipling realizada por el escritor Henry James y publicada como introducción a la colección de cuentos El hándicap de la vida (1891), en la que el consagrado autor norteamericano alababa «la prodigiosa facilidad, el temperamento desenvuelto, el talento versátil, el amor por la perspectiva interior» de un jovencísimo Kipling. «Nuestro autor —continuaba James— siempre nos hace acordarnos de que la India es ante todo la tierra del misterio, de la magia irresistible de soles abrasadores, imperios sojuzgados, religiones enigmáticas, guarniciones inseguras y mujeres cubiertas; del calor y el colorido y el peligro y el polvo».

Henry David Thoreau - Volar. Apuntes sobre aves


Henry David Thoreau - Volar. Apuntes sobre aves

Volar compila las extraordinarias anotaciones sobre las aves realizadas por el autor de Walden, principalmente, en las más de 7000 páginas que componen sus diarios, desde 1836 a 1862. Esta magnífica antología es una selección «que alberga desde la anotación poética al apunte notarial, de las listas de las aves vistas, oídas y soñadas, a la descripción de plumas, nidos y huevos que le llevan los niños de Concord».

La presente edición ha sido realizada por Antonio Casado da Rocha y José Ignacio Foronda, y traducida por Eduardo Jordá. No es traducción de una edición previa, sino que ha cribado los escritos de Thoreau desde 1837 a 1862 en busca de sus aves más representativas. La mayor parte de la selección estaba inédita en castellano.

Arthur Rimbaud - Iluminaciones


Arthur Rimbaud - Iluminaciones

Arthur Rimbaud (Charleville, 1854-Marsella, 1891), es uno de los más grandes renovadores de la poesía francesa de finales del XIX y, por extensión, de la posterior literatura europea. Una apacible estancia en Roche, donde su familia poseía una casa, le impulsan a la escritura de una manera mucho más intensa, explosiva casi. Fruto de ello serían sus dos grandes libros de poemas, las Iluminaciones y Una temporada en el infierno. No sabemos muy bien cuál de los dos textos fue creado primero. Aunque la fuerza, la originalidad y la novedad deslumbrante de los mismos, los asemeja. Ofrecemos aquí la versión bilingüe de las Iluminaciones, el más valioso y reconocido de los libros de Arthur Rimbaud, escrito casi todo él en poemas en prosa. Estamos ante una obra deslumbradora, empapada de un fulgurante irracionalismo y que, ya desde su primera publicación, produciría una profunda influencia sobre escritores y lectores.

18 nov. 2018

William Butler Yeats - Mitologías


William Butler Yeats - Mitologías

Hadas, demonios, hechizos y fantasmas pueblan los mitos celtas, las leyendas e historias que Yeats, en su empeño por recuperar la impronta cultural irlandesa, recogió en diferentes libros y recopiló bajo el título Mitologías. A estas historias se suma una serie de ensayos del autor sobre su experiencia con lo sobrenatural. Todo ello conforma un bello intento de captar la esencia de la tradición espiritual de Irlanda.

Sábado 24 de noviembre 17:30 hs Ciclo de lectura - Grandes narraciones: Katherine Mansfield


Sábado 24 de noviembre 17:30 hs Ciclo de lectura - Grandes narraciones: Katherine Mansfield


Ciclo de lectura - Grandes narraciones: Katherine Mansfield

Textos en transición. Coordina Isaías Garde

La propuesta para este sábado 24 de noviembre a las 17:30 hs es acercarnos, a través de algunos de sus relatos, a la voz de Katherine Mansfield, una de las grandes narradoras modernistas junto a Virginia Woolf, quien la admiraba y sobre quien influyó.

Los esperamos

El costo es de 250 pesos por reunión, la reunión dura aproximadamente 2 hs e incluye café, mate y snacks.

Más info por inbox o whatsapp al 11 45793836 o isaiasgarde@gmail.com

César Aira - Escribir… ¿qué?


César Aira - Escribir… ¿qué?


De modo que esa noche, después de acostar a los niños, se sentó en su rincón y se puso a escribir. Antes de empezar, en ese momento de suspensión en el que todo era posible, hasta desobedecer a la musa, se preguntó una vez más (y esta vez a sí mismo): escribir… ¿qué? Fue como si la vieja pregunta tomara sentido pleno por primera vez. 

Fue un instante: al siguiente ya estaba escribiendo, y lo hizo sin detenerse durante dos o tres horas. Fue un trabajo sonriente, intercalado con risas, que tuvo que contener para no despertar a la familia. No porque lo que escribía fuera cómico: era serio, pero él no lo escribía en serio; lo cómico estaba en la situación. La sonrisa también reflejaba la facilidad con que salían los versos, una emisión fluida, casi automática, que parecía como si pudiera seguir indefinidamente. En cierto modo, era un regreso de la musa, por el camino indirecto del personaje adoptado o la voz ajena. Quizá siempre debería haberla buscado ahí.

En Parménides

17 nov. 2018

Mónica Tracey - Hablo en lenguas


Mónica Tracey - Hablo en lenguas http://bit.ly/2DJemRz  Hablo en lenguas sin pelos con las señas de un rostro que se oculta detrás del rostro que aparece entre las señas. La misma noche nada dice nada de nada una culebra dos más todas en el mismo balde. El centro de la caracola dispara su espiral la extingue. El cuerpo en mi rostro aparece tu rostro la piedra de toque imposible la simetría impensable de ser y no ser la mano oprime su versión helada. Eco de una lengua en otra lengua que se mueve como culebra en balde.  En Hablo en lenguas


Hablo en lenguas
sin pelos
con las señas de un rostro que se oculta
detrás del rostro
que aparece entre las señas.
La misma noche
nada dice nada de nada
una culebra
dos
más
todas
en el mismo balde.
El centro de la caracola
dispara su espiral
la extingue.
El cuerpo
en mi rostro
aparece tu rostro
la piedra de toque
imposible la simetría
impensable de ser y no ser
la mano oprime su versión helada.
Eco de una lengua
en otra lengua
que se mueve
como culebra
en balde.

En Hablo en lenguas

15 nov. 2018

Ida Vitale - Obstáculos lentos


Ida Vitale - Obstáculos lentos


Si el poema de este atardecer
fuese la piedra mineral
que cae hacia un imán
en un resguardo hondísimo;

si fuese un fruto necesario
para el hambre de alguien,
y maduraran puntuales
el hambre y el poema;

si fuese el pájaro que vive por su ala,
si fuese el ala que sustenta al pájaro,
si cerca hubiese un mar
y el grito de gaviotas del crepúsculo
diese la hora esperada;

si a los helechos de hoy
-no los que guarda fósiles el tiempo--
los mantuviese verdes mi palabra;
si todo fuese natural y amable...

Pero los itinerarios inseguros
se diseminan sin sentido preciso.
Nos hemos vuelto nómades,
sin esplendores en la travesía,
ni dirección adentro del poema.

Pascal Quignard - Acerca de mi muerte


Pascal Quignard - Acerca de mi muerte


Nada de música antes, durante, después de la incineración.

Ni siquiera una cigarra suspendida en una jaula.

Si entre los asistentes alguno empieza a llorar o llega a sonarse, todos sentirán desazón y la desazón será más grande por no estar disfrazada por la música. Me disculpo ante quienes me sobrevivan por la desazón en que los habré colocado, pero prefiero esa molestia a la música.

Ningún tarabustis.

Ningún rito será observado. Ningún canto se elevará. Ninguna palabra será pronunciada. Nada de reproducción electrónica de lo que sea o de quien sea. Nada de abrazos, de gallos sofocados, de religión, de moral. Ni siquiera los gestos usuales.

Se me habrá dicho adiós si se ha callado.

En El odio a la música