Biblioteca Ignoria

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Recortes literarios - Una antología

24 feb 2024

Lucille Clifton - canción de la tristeza

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Lucille Clifton - la canción de la pena

Versión: Isaías Garde


por los ojos de los niños,

los últimos en derretirse,

los últimos en vaporizarse,

por los persistentes

ojos de los niños, que miran fijo,

los ojos de los niños de

buchenwald,

de vietnam y de johannesburgo,

los ojos de los niños

de nagasaki,

los ojos de los niños

del pasaje del medio,

los ojos cherokees, los ojos etíopes,

los ojos rusos, los ojos americanos,

por todo lo que queda de los niños,

sus ojos,

que nos miran fijo, estupefactos de ver

el mal extraordinario

en hombres comunes.


sorrow song


for the eyes of the children,

the last to melt,

the last to vaporize,

for the lingering

eyes of the children, staring,

the eyes of the children of

buchenwald,

of viet nam and johannesburg,

for the eyes of the children

of nagasaki,

for the eyes of the children

of middle passage,

for cherokee eyes, ethiopian eyes,

russian eyes, american eyes,

for all that remains of the children,

their eyes,

staring at us, amazed to see

the extraordinary evil in

ordinary men.

Franz Kafka - Una confusión cotidiana

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Franz Kafka - Una confusión cotidiana

Un problema cotidiano del que resulta una confusión cotidiana. A tiene que concretar un negocio importante con B en H. Se traslada a H para una entrevista preliminar, pone diez minutos en ir y diez en volver, y en su hogar se enorgullece de esa velocidad. Al día siguiente vuelve a H, esa vez para cerrar el negocio. Ya que probablemente eso le insumirá muchas horas. A sale temprano. Aunque las circunstancias (al menos en opinión de A) son precisamente las de la víspera, tarda diez horas esta vez en llegar a H. Lo hace al atardecer, rendido. Le comunicaron que B, inquieto por su demora, ha partido hace poco para el pueblo de A y que deben haberse cruzado por el camino. Le aconsejan que aguarde. A, sin embargo, impaciente por la concreción del negocio, se va inmediatamente y retorna a su casa.

Esta vez, sin prestar mayor atención, hace el viaje en un rato. En su casa le dicen que B llegó muy temprano, inmediatamente después de la salida de A, y que hasta se cruzó con A en el umbral y quiso recordarle el negocio, pero que A le respondió que no tenía tiempo y que debía salir en seguida.

Pese a esa incomprensible conducta, B entró en la casa a esperar su vuelta. Ya había preguntado muchas veces si no había regresado todavía, pero continuaba aguardando aún en el cuarto de A. Contento de poder encontrarse con B y explicarle todo lo sucedido, A corre escaleras arriba. Casi al llegar, tropieza, se tuerce un tobillo y a punto de perder el conocimiento, incapaz de gritar, gimiendo en la oscuridad, oye a B —tal vez ya muy lejos, tal vez a su lado— que baja la escalera furioso y desaparece para siempre.

Wallace Stevens - El sol en este marzo

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Wallace Stevens - El sol en este marzo

Versión: Isaías Garde


El brillo excesivo de este sol temprano

Me hace considerar lo oscuro que me he vuelto


Y reilumina cosas que, en el más amplio azul,

Solían convertirse en oro y formar parte


De un espíritu cambiante en un yo más temprano.

Eso vuelve también desde el aire invernal,


Como una alucinación que viene a perturbar

El borde del ojo. Nuestro elemento,


Frío es nuestro elemento y el aire invernal

Trae voces como de leones que descienden.


¡Oh Rabí, Rabí, aboga por mi alma

Y sé el sabio verdadero de esta naturaleza oscura!


The Sun This March


The exceeding brightness of this early sun

Makes me conceive how dark I have become,


And re-illumines things that used to turn

To gold in broadest blue, and be a part


Of a turning spirit in an earlier self.

That, too, returns from out the winter’s air,


Like an hallucination come to daze

The corner of the eye. Our element,


Cold is our element and winter’s air

Brings voices as of lions coming down.


Oh! Rabbi, rabbi, fend my soul for me

And true savant of this dark nature be.

23 feb 2024

Herta Müller - Tango opresivo

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Herta Müller - Tango opresivo

El liguero de mamá le deja marcas profundas en la cintura y le encabalga el estómago sobre el bajo vientre encorsetado. El liguero de mamá es de damasco azul claro con tulipanes descoloridos y tiene dos verrugas de goma blancas y dos hebillas de alambre inoxidable.

Mamá pone las medias de seda negra sobre la mesa. Las medias de seda tienen pantorrillas gruesas y transparentes de cristal negro. Las medias de seda tienen talones redondos y opacos y dedos afilados y opacos de piedra negra.

Mamá se sube las medias de seda negra. Los tulipanes descoloridos nadan desde las caderas sobre el vientre de mamá. Las verrugas de goma se vuelven negras y las hebillas se cierran.

Mamá introduce sus dedos de piedra, mamá comprime sus talones de piedra dentro de los zapatos negros. Los tobillos de mamá son dos gaznates de piedra negra.

Severa y ronca, la campana tañe la misma palabra. Su tañido llega desde el cementerio. La campana dobla a muerto.

Mamá lleva la oscura corona de ramos de abeto y crisantemos blancos. La abuela desgrana el susurrante rosario de cuentas blancas con la imagen redonda de la Virgen sonriente y la descolorida inscripción de la monarquía en húngaro: Szüz Mária, Köszönöm. El rosario se columpia bajo el índice de la abuela, colgando de su menuda falange enrojecida.

Yo llevo un manojo de helechos enmarañados, de nervaduras muy finas, y un puñado de velas tan blancas y frías como mis dedos.

El vestido de mamá forma pliegues negros. Los zapatos de mamá taconean en pasitos cortos. Los tulipanes de mamá nadan en torno a su vientre.

La campana repite la misma palabra en su tañido. El eco la sigue y la precede y no se extingue. Con sus pantorrillas de cristal y sus tobillos de piedra avanza mamá a pasitos cortos hacia el eco de la palabra, internándose en el tañido.

Ante los pasos de mamá camina el pequeño Sepp con una corona de siemprevivas y crisantemos blancos.

Yo avanzo entre la oscura corona de ramos de abeto y el rosario susurrante de cuentas blancas. Voy detrás de mi helecho enmarañado.

Atravieso la puerta del cementerio y tengo la campana ante mi cara. Tengo el tañido de la campana debajo del pelo. Tengo el tañido en la sien, junto a los ojos, y en las blandas articulaciones de mi mano, bajo el helecho enmarañado; tengo el nudo bamboleante del cordón de la campana en la garganta.

El índice de mi abuela tiene manchas azulinas en la raíz de la uña y está muerto. La abuela cuelga su rosario susurrante de cuentas blancas en la lápida, sobre la cara de papá. Donde están los ojos hundidos de papá está ahora el rojo corazón descarnado de la Virgen sonriente. Donde están los labios duros de papá está ahora la inscripción húngara de la monarquía.

Mamá se ha inclinado sobre la oscura corona de ramos de abeto. Su estómago le encabalga el bajo vientre. Los crisantemos blancos se enrollan sobre las mejillas de mamá. Su vestido negro ondea al viento que vaga por entre las tumbas. El pie de cristal negro de mamá tiene una grieta angosta y blanca que le sube por las piernas hasta la verruga de goma, hasta el vientre de mamá, sobre el cual nadan los tulipanes.

La abuela pellizca con su índice muerto el helecho enmarañado que está al borde de la tumba. Yo introduzco las velas blancas por entre las nervaduras y horado la tierra con las frías puntas de mis dedos.

El fósforo vacila azul en la mano de mamá. Los dedos de mamá tiemblan y la llama tiembla. La tierra devora las falanges de mis dedos. Mamá pasea la llama alrededor de la tumba y dice: no hay que horadar la tierra de las tumbas con los dedos. La abuela estira su índice muerto y señala el corazón rojo y descarnado de la Virgen sonriente.

En las escaleras de la capilla aguarda el cura. Sobre sus zapatos cuelgan unos pliegues negros. Los pliegues suben por su vientre y llegan hasta la barbilla. Detrás de su cabeza oscila la cuerda de la campana, el grueso nudo. El cura dice: recemos por las almas de los vivos y los muertos, y junta las manos huesudas sobre su barriga.

Los ramos de abeto doblan sus pinochas, el helecho curva sus enmarañadas nervaduras. Los crisantemos huelen a nieve, las velas huelen a hielo. El aire se pone negro sobre las tumbas y murmura una oración: y tú, Dios nuestro, Señor de los ejércitos celestiales, libéranos de este exilio. Sobre la torre de la capilla, la noche es tan negra como los pies de cristal de mamá.

Las velas destilan una maraña chorreante de su dedos. La maraña chorreante se pone tiesa como mis costillas al contacto con el aire. El pabilo, deshecho y carbonizado, no aguanta las llamas. Por entre las velas quebradas rueda un terrón bajo el helecho.

Mamá tiene en su frente los crisantemos enrollados y dice: no hay que sentarse sobre las tumbas. La abuela estira su índice muerto. La grieta en la pierna de mamá es tan ancha como el índice muerto de la abuela.

El cura dice: mis queridos fieles, hoy es el día de Todos los Santos; nuestros queridos difuntos, las almas de nuestros muertos, celebran hoy una fiesta de alegría. Es su día de fiesta.

El pequeño Sepp, con las manos cruzadas sobre la corona de siemprevivas, está junto a la tumba vecina: libéranos de este exilio, oh Señor. Su cabello canoso tiembla bajo la luz trémula.

Con su acordeón rojo, el pequeño Sepp acompaña a las blancas y ondulantes novias por el pueblo; acompaña a las parejas de invitados a la boda con sus blancos lazos de cera en torno al altar, bajo el corazón rojo y descarnado de la Virgen sonriente; acompaña la torta de vainilla con las dos palomas blancas de cera encima y la deja ante la cara de la novia. Con su acordeón rojo, el pequeño Sepp toca el tango opresivo para los brazos y las piernas de los hombres y las mujeres.

El pequeño Sepp tiene dedos cortos y zapatos cortos. Con sus dedos cortos bien estirados presiona las teclas. Las teclas anchas son de nieve, las teclas angostas, de tierra. El pequeño Sepp presiona muy poco las teclas angostas. Cuando las presiona, la música se enfría.

Los muslos de papá se pegan al vientre de mamá, en torno al cual nadan los tulipanes descoloridos.

La novia ondulante es la vecina. Hace señas con el índice. Me corta un trozo de tarta y, sonriendo tímidamente, me pone sobre la mano las blancas palomas de cera.

Cierro la mano. Las palomas se calientan como mi piel y sudan. Meto las blancas palomas de cera en una albóndiga de carne y en un pan al que le hinco el diente. Engullo el pan y escucho el tango opresivo.

Mamá pasa bailando con los tulipanes que nadan en los muslos de mi tío junto al borde de la mesa. Tiene los crisantemos enrollados en torno a la boca y dice: con la comida no se juega.

El cura levanta sus manos huesudas en nombre del Señor: libéranos de este exilio. De sus manos asciende una chorreante maraña de humo que flota en torno al nudo del cordón de la campana y sube hasta la torre.

La tumba se ha hundido, dice mamá. Hay que echarle dos carretadas de tierra y una de estiércol fresco para que crezcan las flores. El zapato negro de mamá cruje en la arena. Es algo que bien puede hacer tu tío por tu hermano muerto, dice mamá.

La abuela se cuelga el rosario de cuentas blancas en su índice muerto.

Los ojos hundidos de papá miran el pie de cristal negro de mamá con la grieta blanca. Los zapatos negros de mamá van sorteando toperas entre tumbas desconocidas.

Atravesamos la puerta del cementerio. El pueblo se hunde en sí mismo y huele a ramos de abeto y helecho, a crisantemos y maraña de cera.

Ante mis pasos va el pequeño Sepp.

El pueblo es negro. Las nubes son de damasco negro.

La abuela desgrana su rosario de cuentas blancas. Mamá me aprieta los dedos en su mano.

Papá es nuestra alma muerta. Papá tiene hoy su día de fiesta y pasa bailando a la orilla del pueblo.

El liguero de mamá le deja marcas profundas en la cintura. 

Papá pega sus muslos contra una nube de damasco negro mientras baila un tango opresivo.


De En tierras bajas

21 feb 2024

Wallace Stevens - Superficie

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Wallace Stevens - Superficie

La imagen desnuda y la imagen como símbolo contrastan: la imagen sin significado y la imagen como significado. Cuando se emplea la imagen para sugerir otra cosa, es secundaria. La poesía como objeto imaginario no sólo yace en la superficie: es la superficie.

En Adagia

20 feb 2024

C. S. Lewis - Objet d'art

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C. S. Lewis - Objet d'art

Una obra de arte literaria puede considerarse desde dos puntos de vista. Significa y, al mismo tiempo, es. De una parte es Logos (algo dicho) y, de otra, Poiema (algo hecho). En el primer sentido, cuenta una historia, expresa una emoción, exhorta, critica o hace reír. En el segundo, tanto por su belleza sonora como por el equilibrio y el contraste, y por la multiplicidad integrada de sus sucesivas partes, es un objet d'art, algo dotado de una forma capaz de suscitar un placer muy intenso. Desde un punto de vista —y, quizá, sólo desde el—, la vieja comparación entre pintura y poesía resulta pertinente.

En La experiencia de leer

19 feb 2024

Odysséas Elytis - Segunda naturaleza

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Odysséas Elytis - Segunda naturaleza

I

¡Sonrisa! ¡Su princesa quiso

Nacer bajo la dinastía de las rosas!


II

El tiempo es rauda sombra de pájaros

Mis ojos de par en par abiertos entre sus imágenes


En torno al verdísimo triunfo de las hojas

Las mariposas viven grandes aventuras


Mientras la inocencia

Se desviste de su última mentira


Dulce aventura  Dulce

La Vida


III

                                      

                                  Epigrama


Antes que mis ojos fuiste luz

Antes que el Amor amor

Y cuando el beso te prendió

Mujer


Versión de Ramón Irigoyen

16 feb 2024

Werner Herzog - Un arte de iletrados

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Werner Herzog - Un arte de iletrados

El cine no es un arte de escolares, sino de iletrados, y la cultura fílmica no es análisis, es agitación de la mente. Las películas nacieron de las ferias de pueblo y de los circos, no del arte y del academicismo.

14 feb 2024

Julio Herrera y Reissig - Terminación de la fiesta

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Julio Herrera y Reissig - Terminación de la fiesta

Suenan galanteos y besos y adioses:

Se marchan los Papas de ceño fruncido.

Las Brujas, los Duendes de acento fingido,

Se marchan los Reyes, se marchan los Dioses,

Y todos se marchan… Ya todos se han ido…!

Pasaron volando las cuatro Estaciones,

Los bellos Ocasos, las bellas Auroras,

Endriagos, Quimeras, Esfinges, Dragones,

Hidras y Centauros y Furias traidoras

Y Gnomos y Faunos y Meses y Horas.

Se apagan las luces. El viejo Castillo

Se esfuma, se borra. Cuatro campanadas

Da el Reloj. (Sus botas perdió Pulgarcillo

Y una bruja loca lo lleva a la grupa).

Negras Amazonas pasan a horcajadas

En palos de escoba; y el negro corrillo

De sombras eternas zumbando se agrupa…!

Zumbando se agrupa…!

(Llueve). Los Ciclones tocan en sus flautas

Su inmenso silbido.

Los viejos Ciclones tocan en sus flautas,

las Sirenas lloran, las Ninfas se quejan.

(El viejo Patriarca se queda dormido).

Pasan Unicornios, Monstruos y Argonautas…

Ya todos se han ido, ya todos se alejan,

Ya todos se alejan, ya todos se han ido…

Se quejan

se alejan…

se han ido…!


Raúl González Tuñón – La cena

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Raúl González Tuñón – La cena

Vino el enano con el gorro rojo

y sobre el lomo de la vaca pinta

vino el faisán, y la paloma blanca

con el alcalde y la primer corista.


Me preguntó dónde quedaba el bosque

Me preguntó dónde vivía el viento

me preguntó qué luna era la luna

me preguntó lo que tenía adentro.


Le di una llave de oro y un candado

y un arcón del olvido y del recuerdo

y una biblia en olor de madreselva

y una veleta con el gallo viejo.


Era en el mismo corazón del viento.

La cabaña y un cielo de marinos

Al frente la amargura y el olvido

al fondo la aventura y los espejos.


Allá volaban ángeles obscuros

y ángeles ciegos para el otro lado.

Allá batían alas miserables

y allí las alas con un grillo mágico.


Se fue el enano con el gorro rojo

también la vaca y la paloma blanca

Se fue el faisán con el señor alcalde

y la corista se esfumó en la danza.

13 feb 2024

Ludwig Feuerbach - El precioso Yo mismo

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Ludwig Feuerbach - El precioso Yo mismo

Verdadera religión, verdadera humildad, verdadera y perfecta resignación y verdadero perderse en Dios son sólo posibles cuando el hombre ha reconocido a la muerte como verdadera, real y total. Toda la teología pietista o teología mística moderna consiste por eso sólo en un juego de pelota: El individuo se rebaja sólo para ser de nuevo repuesto por Dios, se humilla sólo ante Dios para reflejarse en él de nuevo, la pérdida de sí mismo es el goce de sí mismo, y la humildad autoexaltación; se sumerge en Dios sólo para aflorar de nuevo a la superficie intacto, y ya de nuevo fresco y reconfortado pasearse al sol de su propia majestad; se hunde sólo para de nuevo repescar de Dios la perla de su precioso Yo mismo.

Paul Valéry - El poema no muere por haber vivido...

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Paul Valéry - El poema no muere por haber vivido...

Lenguaje útil: el lenguaje que acaba de servirme para expresar mi designio, mi deseo, mi mandato o mi opinión, ese lenguaje que ha cumplido su cometido, se desvanece apenas llega. Lo he emitido para que perezca, para que se transforme radicalmente en otra cosa en la mente de ustedes; y sabré que fui comprendido por el hecho sorprendente de que mi discurso ha dejado de existir: es reemplazado enteramente por su sentido, es decir, por imágenes, impulsos, reacciones o actos que les pertenecen: en suma, por una modificación interior de ustedes.

De ello se deduce que la perfección de esa especie de lenguaje, cuyo único destino es ser comprendido, consiste evidentemente en la facilidad con la que se transforma en otra cosa muy distinta.

Por el contrario, el poema no muere por haber vivido: está hecho expresamente para renacer de sus cenizas y ser de nuevo indefinidamente lo que acaba de ser. La poesía se reconoce en esta propiedad de hacerse reproducir en su forma: nos excita a reconstituirla idénticamente.

En Teoría poética y estética

12 feb 2024

César Bandin Ron - Ahora extraño a la loca de los gatos...

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César Bandin Ron - Ahora extraño a la loca de los gatos...

Ahora extraño a la loca de los gatos, ahora

que ya no la escucho hablándoles, ahora

que se la llevaron muerta los del Same, ahora

que su luz siempre encendida se apagó, ahora

que arrancaron las estampitas de su puerta, ahora

que empiezo a sentirme más solo que nunca.


En ¡Oh, Yo, mi efímero Dios!

11 feb 2024

Arthur Rimbaud - Adiós

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Arthur Rimbaud - Adiós


¡Otoño ya! — Pero ¿por qué añorar un eterno sol, estando comprometidos en el descubrimiento de la claridad divina, —lejos de las gentes que mueren con las estaciones?

Otoño. Nuestra barca alzada en las brumas inmóviles gira hacia el puerto de la miseria, la ciudad enorme con el cielo manchado de fuego y de lodo. ¡Ah! ¡Los harapos podridos, el pan empapado de lluvia, la embriaguez, los mil amores que me crucificaron! ¡Nunca, pues, se acabará esta vampira reina de millones de almas y de cuerpos muertos y que han de ser juzgados! Me veo de nuevo con la piel roída por el fango y la peste, llenos de gusanos el pelo y las axilas y con gusanos todavía más gruesos en el corazón, tumbado entre los desconocidos sin edad, sin sentimientos… Habría podido morir allí… ¡Horrorosa evocación! Abomino de la miseria.

¡Y me asusta el invierno, porque es la estación de la comodidad!

— A veces veo, en el cielo, playas sin fin, cubiertas de blancas naciones alegres. Un gran bajel de oro, por encima de mí, agita sus banderolas multicolores a las brisas de la mañana. He creado todas las fiestas, todos los triunfos, todos los dramas. He tratado de inventar nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevas lenguas. He creído adquirir poderes sobrenaturales. Pues bien, ¡tengo que enterrar mi imaginación y mis recuerdos! ¡Una hermosa gloria de artista y narrador, echada a perder!

¡Yo! ¡Yo, que me dije mago o ángel, dispensado de toda moral, he sido devuelto al suelo, con un deber por encontrar y con la rugosa realidad por abrazar. ¡Campesino!

¿Me equivoco? ¿Será la caridad hermana de la muerte, para mí?

En fin, pediré perdón por haberme alimentado de mentira. Y adelante.

Pero ¡ni una sola mano amiga! Y ¿dónde hallar socorro?
_________________

Sí, la hora nueva es por lo menos muy severa.

Porque puedo decir que la victoria me ha sido otorgada: el crujir de dientes, el chisporroteo del fuego, los suspiros apestados, van moderándose. Todos los recuerdos inmundos se borran. Mis últimas añoranzas levanta el vuelo, — celos de los mendigos, de los bribones, de los amigos de la muerte, de los rezagados de toda índole. — Condenados, ¡si yo me vengara!

Hay que ser absolutamente moderno.

Sin cánticos: mantener el terreno ganado. ¡Dura noche! La sangre seca me humea en el rostro, y dentro de mí no tengo sino ese horrible arbolillo… El combate espiritual es tan brutal como la batalla de los hombres; pero la contemplación de la justicia es poder exclusivo de Dios.

Es, no obstante, la víspera. Acojamos todos los influjos de vigor y de ternura auténtica. Y cuando llegue la aurora, armados de una ardiente paciencia, entremos en las espléndidas ciudades.

¡Qué decía de mano amiga! Una buena ventaja es que puedo reírme de los viejos amores engañosos, y cubrir de bochorno a las parejas embusteras, — he visto, allá abajo, el infierno de las mujeres; — y me será lícito poseer la verdad en un alma y un cuerpo.

Abril-agosto, 1873.


En Una temporada en el infierno
Traducción: Ramón Buenaventura

Zhuang Zi - El ladrón Zhi

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Uno de sus seguidores le preguntó al ladrón Zhi: ¿También los ladrones tenemos una doctrina?

Vayas donde vayas -le contestó el ladrón Zhi- siempre habrá una doctrina. Adivinar lo que se guarda en una casa, eso es sabiduría; ser el primero en entrar, valentía; ser el último en salir, justicia; saber si la acción es o no posible, inteligencia; repartir el botín equitativamente, benevolencia. Sin estas cinco cualidades, nadie en el mundo ha podido llegar a ser un gran ladrón.

De ahí se ve que un hombre bueno no puede mantenerse recto si no sigue la doctrina de los sabios, y que el ladrón Zhi no hubiera podido hacer lo que hizo si no hubiera seguido también la doctrina de los sabios. En el mundo pocos son los hombres buenos, y muchos los que no lo son, de ahí que poco sea el provecho que el sabio trae al mundo, y mucho el daño que le acarrea; aparece el sabio y tras él el ladrón. Solo derribando a los sabios y liberando a los ladrones, volverá a reinar el orden el el mundo.

Si los sabios no mueren, no dejará de haber ladrones. Confiar en los sabios para gobernar el mundo, es beneficiar generosamente a los ladrones Zhi.

Unos inventan los sistemas para medir y otros roban con esos mismos sistemas; unos fabrican pesas y balanzas para pesar, y los otros roban con pesas y balanzas; unos hacen sellos para dar garantías, y los otros roban con esos mismos sellos; unos preconizan benevolencia y justicia* para enmendar a los hombres, y los otros roban con benevolencia y justicia. ¿Cómo se sabe que esto es así? Quien roba una moneda sufre pena de muerte, quien roba un estado se convierte en un gran señor, y en las puertas de los señores verás escrito: “Benevolencia y Justicia”. 

¿No es ésto robar benevolentemente y justamente, y con sabiduría e inteligencia?

Y así ese beneficio a los ladrones Zhi y el nunca acabar de sus crímenes no es sino culpa de los sabios.

***

*Benevolencia y Justicia, virtudes sistematizadas por los ru jia (doctores confucianos), contra los que va dirigido el panfleto.


Zhuang zi, libro X capítulo I
Los saqueadores


Esteban Peicovich - Cinco poemas plagiados

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Esteban Peicovich - Tres poemas plagiados


CORAZÓN DE PALO

Oeste salió con la dama de trébol y el declarante calculó que cumpliría su contrato: entró al muerto. El declarante terminó su arrastre, jugó los corazones, terminando con el muerto. Sur fue culpable de esa derrota ya que se tentó de jugar pique chico del muerto en la primera baza, con el objeto de crear así una tenaza en el muerto que lo protegiera. Aquí se imponía no tentarse sino abarcar toda la mano como una unidad, calculando los posibles peligros, especialmente el corazón.

(Del análisis de una partida de bridge)

EL INOCENTE

Una botella de Caña Legui, una postal de La última cena y un vaso conteniendo dos espigas de trigo, tres monedas de un peso, una estampa de San Cayetano y un tubo de pegamento Poxipol. 

(Objetos agrupados ––al parecer desde hace tiempo y sin conflicto–– sobre un estante de vidrio del bar de la calle Ríobamba 438, de Buenos Aires. Preguntado su dueño quién los había reunido así, respondió: «Fue la costumbre»)


UN GOLPE DE DADOS

El salto de una casilla a otra al capricho del azar, pasando sobre el puente, alojándose en la posada, perdiéndose en el laberinto, cayéndose en el pozo, quedando prisionero en la cárcel, tropezando con la cabeza del muerto, visitando las casillas del marinero, del pescador, del puerto, del ciervo, del molino, de la serpiente, del sol, del casco, del león, del conejo, de la maceta de flores, etc.

(Explicación sobre el juego de la Oca)


VECINOS DE BUENOS AIRES

Entre mis vecinos de Buenos Aires hay miles de Pérez pero también tres Chaplin. Hay uno que se llama Bueno, hay otro que se llama Casanova y en el medio uno más que firma Malo. Entre mis vecinos de Buenos Aires hay cien Corderos, treinta Novillos y veinte Vacas. Pero también un Conejo. Hay treinta Carpinteros y algunos Kennedy, una señora que se llama Guía y un doctor Frankestein, que es de niños. Entre mis vecinos de Buenos Aires hay un Papa pero también seis Cristos.

(Lectura ociosa de la guía telefónica de Buenos Aires de 1966)


NOTICIA DE VERANO

Vino a morir. Una enorme tortuga de mar vino a morir en las playas de Necochea. La enterraron los niños.

(Leyenda de una fotografía. Diario Crónica, enero 10 de 1966)

En Poemas plagiados, 2008