Biblioteca Ignoria
Recortes literarios - Una antología
Recortes literarios - Una antología
Una mañana sintió del mundo su extraña, mágica, plena presencia; era un hechizo que lo embargaba y estremecía su corazó…
No es cuestión de preocuparse tanto por ser un buen escritor, por ser mejor que los escritores malos, ni siquiera por l…
Yo, Edvard Grieg, me movía como un hombre libre entre hombres, bromeaba habitualmente, leía los periódicos, viajaba y m…
I Piso la noche y parto. No es olvido este silencio que en la sien, partido, queda detrás de mí, ni es alborada que ape…
“Basta de palabras. Un gesto”. Así decidió su fin Césare Pavese. Para terminar con las palabras, Pavese usó algunas de …
Ahora que mi patria es el recuerdo y que mi esperanza se reparte en las cosas chicas —en el teléfono que llama,…
Una mujer ha parido una esfera; se trata de un globo de un diámetro de veinte centímetros; el parto ha sido fácil, sin …
La noche de verano, después que el rumor de las calles se va calmando, manda, hasta mi pieza blanca, olores de firmamen…
a Hugo Padeletti Leopardos en la luna, y esas cosas (un hueso, ramas, una fotografía) que no pueden nombrarse: el tiemp…
De mañana, vino mi padre; vino hasta el calabozo, acompañado de un policía. Mi padre ha envejecido. Está más canoso. Ti…