Biblioteca Ignoria

Literatura y artes

21 mar. 2019

Sara Gallardo - Los trenes de los muertos

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Sara Gallardo - Los trenes de los muertos


El rápido a Bahía Blanca arrastró al hijo del capataz de la cuadrilla que reparaba las vías. Era un hombre triste desde la muerte de su mujer; con esto se dio a beber.

El hijo estuvo un mes como dormido. Cuando volvió a su casa no era el mismo.

Rengo. Pero sobre todo ausente.

Se entregó a encender pequeñas fogatas.

Las alimentaba de día, de noche.

A veces levantaba los brazos dando un grito.

Una tarde, su padre llegó del almacén y se puso a llorar. ¿Qué hacía con esos fuegos, por Dios Santo? Causaban la compasión de los vecinos.

A la hora del accidente, dijo el niño, vi los trenes de los muertos.

Cruzándose como rayos sobre el mundo. Unos venían y otros iban y otros subían o bajaban sin dirección y sin destino. Vio en las ventanillas las caras de los muertos de este mundo. Lívidas caras con sonrisa, caras dobladas. Caras sujetas por telas que asfixian, manos que cuelgan, pelos de colores, electricistas, amas de hogar, sacerdotes, presidentes de compañías. Muertos en vida. Pómulos cubiertos de polvillo de hueso. Zarandeándose.

Vio conocidos. Vecinos.

En trenes que refulgían como fantasmas que se levantan de pantanos. A cabezadas, rizos contra los vidrios, sin pedir ayuda, sin desearla. En una noche permanente, los trenes sin voz ni silbato, cruzándose. Sin señales, sin orden.

Se superponían, se sucedían, se cambiaban.

Nadie los oye ni los ve, volando en todas partes sobre el mundo.

El dolor que había visto era alegre junto al dolor en esos trenes. Vio, como si los tocara, que el frío congelaba a esos viajeros, igual que a los que duermen para siempre en los Andes. Y dentro de esos témpanos los ojos llamaban sin llamado.

Ponía señales para eso. Para los trenes de los muertos.

Anne Sexton - Puertas cerradas

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Anne Sexton - Puertas cerradas


Para los ángeles que habitan esta ciudad,
aunque sus formas cambian constantemente,
dejamos cada noche algunas papas frías
y un cuenco de leche en el alféizar de la ventana.
Usualmente habitan en el cielo donde,
por cierto, las lágrimas no están permitidas.
Ellos hacen girar la luna como
si fuera una batata hervida.
La Vía Láctea, con sus muchos hijos,
es su hembra.
Cuando se hace de noche las vacas se acuestan
pero la luna, ese gran toro,
se levanta.

Allá arriba, sin embargo, hay una habitación cerrada
con una puerta de hierro que no se puede abrir.
Todas tus pesadillas están allí.
Es el infierno
Algunos dicen que el diablo cierra la puerta
por dentro.
Otros dicen que los ángeles la cierran por fuera.
Allá adentro la gente no tiene agua
y no se les permite tocarse.
Crujen como macadam,
son mudos.
No claman por ayuda
excepto en su interior
cuando sus corazones se cubren de gusanos.

Me gustaría destrabar la puerta,
hacer girar la llave oxidada
y estrechar a cada uno de esos caídos en mis brazos,
pero no, no puedo.
Lo único que puedo es sentarme acá en la tierra
ocupando mi lugar en la mesa.

Versión: Isaías Garde


Locked Doors

For the angels who inhabit this town,
although their shape constantly changes,
each night we leave some cold potatoes
and a bowl of milk on the windowsill.
Usually they inhabit heaven where,
by the way, no tears are allowed.
They push the moon around like
a boiled yam.
The Milky Way is their hen
with her many children.
When it is night the cows lie down
but the moon, that big bull,
stands up.

However, there is a locked room up there
with an iron door that can't be opened.
It has all your bad dreams in it.
It is hell
Some say the devil locks the door
from the inside.
Some say the angels lock it from the outside.
The people inside have no water
and are never allowed to touch.
They crack like macadam.
They are mute.
They do not cry help
except inside
where their hearts are covered with grubs.

I would like to unlock that door,
turn the rusty key
and hold each fallen one in my arms
but I cannot, I cannot.
I can only sit here on earth
at my place at the table.

20 mar. 2019

Dylan Thomas – Sobre todo cuando el viento de octubre

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Dylan Thomas – Sobre todo cuando el viento de octubre


Sobre todo cuando el viento de octubre
el pelo me castiga con sus dedos de escarcha,
preso en el sol exasperante, marcho ardiendo
y tiro hacia la tierra un cangrejo de sombra,
a la orilla del mar, cuando oigo el alboroto de los pájaros
y oigo la tos del cuervo en los bastones del invierno,
mi atareado corazón que mientras habla tiembla
vierte el silabeo de su sangre y agota sus palabras.

Encerrado también en una torre de palabras
trazo en el horizonte que anda como los árboles
las siluetas verbales de mujeres, y las filas de niños
con sus gestos de estrella sobre el parque.
Algunas me permiten crearte de las hayas colmadas de vocales,
otras de las voces del roble, o desde las raíces
de múltiples comarcas espinosas te cuentan sus memorias,
otras me permiten crearte con los sermones de las aguas.

Tras un tiesto de helechos, el reloj oscilante
pronuncia la palabra de la hora, el sentido del nervio,
vuela sobre el disco imantado, declama la mañana
y cuenta al huracán en la veleta.
Algunas me permiten crearte con los signos del prado;
la hierba señalera que me relata todo lo que sé
traspasa el ojo con el invierno lleno de gusanos.
Algunas me permiten contarte los pecados del cuervo.

Sobre todo cuando el viento de octubre
(algunas me permiten crearte de hechizos otoñales
la de lenguas de araña y la colina resonante de Gales)
castiga a la tierra con puños como nabos
algunas me permiten hacerte de las palabras sin corazón.
El corazón quedó agotado, balbuceando en los remolinos
de la química sangre, advertido de la furia que avanza.
A la orilla del mar oye a los pájaros sombreados de vocales.

Traducción: Elizabeth Azcona Cranwell



Especially when the October wind

Especially when the October wind
With frosty fingers punishes my hair,
Caught by the crabbing sun I walk on fire
And cast a shadow crab upon the land,
By the sea's side, hearing the noise of birds,
Hearing the raven cough in winter sticks,
My busy heart who shudders as she talks
Sheds the syllabic blood and drains her words.

Shut, too, in a tower of words, I mark
On the horizon walking like the trees
The wordy shapes of women, and the rows
Of the star-gestured children in the park.
Some let me make you of the vowelled beeches,
Some of the oaken voices, from the roots
Of many a thorny shire tell you notes,
Some let me make you of the water's speeches.

Behind a pot of ferns the wagging clock
Tells me the hour's word, the neural meaning
Flies on the shafted disk, declaims the morning
And tells the windy weather in the cock.
Some let me make you of the meadow's signs;
The signal grass that tells me all I know
Breaks with the wormy winter through the eye.
Some let me tell you of the raven's sins.

Especially when the October wind
(Some let me make you of autumnal spells,
The spider-tongued, and the loud hill of Wales)
With fists of turnips punishes the land,
Some let me make of you the heartless words.
The heart is drained that, spelling in the scurry
Of chemic blood, warned of the coming fury.
By the sea's side hear the dark-vowelled birds.

Oliverio Girondo - Que los ruidos te perforen los dientes...

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Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas.

Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato.

Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero.

Que cuando quieras decir: «Mi amor», digas: «Pescado frito»; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas.

Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa.

Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni un solo instante, de lamerle la cerradura.


En Espantapájaros, 1932

Denise Levertov - Hablándole al dolor

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Denise Levertov - Hablándole al dolor


Ah, dolor, no debería tratarte
como a un perro de la calle
que viene hasta la puerta de atrás
buscado unas cáscaras, un hueso pelado.
Debería confiar en vos.

Debería persuadirte
de que entres a casa y asignarte
tu propio rincón,
una alfombra vieja para que te eches,
un cuenco de agua.

Creés que no sé que estuviste viviendo
bajo el porche.
Deseás que tu verdadero lugar esté listo
antes de que llegue el invierno. Necesitás
un nombre,
un collar y una placa. Necesitás
el derecho a advertir a los intrusos,
a considerar
mi casa como tuya
a mi persona como tuya
y a vos mismo, mi perro.

Versión: Isaías Garde



Talking to Grief

Ah, Grief, I should not treat you
like a homeless dog
who comes to the back door
for a crust, for a meatless bone.
I should trust you.

I should coax you
into the house and give you
your own corner,
a worn mat to lie on,
your own water dish.

You think I don't know you've been living
under my porch.
You long for your real place to be readied
before winter comes. You need
your name,
your collar and tag. You need
the right to warn off intruders,
to consider
my house your own
and me your person
and yourself
my own dog.

19 mar. 2019

Aleister Crowley - El Libro de las mentiras

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Aleister Crowley - El Libro de las mentiras

Aunque el título del presente libro pueda parecer una de las bromas macabras de Aleister Crowley, no lo es. Simplemente nos expresa desde el título que toda verdad es relativa, y por lo tanto falsa cuando es vista desde otro ángulo, o bien, desde otra perspectiva.

Aleister Crowley va un poco más allá, y sugiere la subjetividad de la verdad y del pensamiento, desde el punto de vista más esotérico.

Marqués de Sade - Zoloé y sus dos acólitas

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Marqués de Sade - Zoloé y sus dos acólitas

Se dan cita en este libelo, de corte libertino, los ambientes de las semanas previas a la unión entre Napoleón y Josefina, se bosquejan los comportamientos privados de la Corte, sus entretenimientos e intrigas, y se perfila el escenario del marital reencuentro entre la Iglesia y el Estado moderno, en pleno auge de la agitación popular anti-bonapartista.

Dado a la imprenta en 1800 de manera anónima, pero atribuido desde muy temprano al divino marqués, ésta es la primera vez que se traduce y publica en castellano.

César Bandin Ron - Anhelo

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César Bandin Ron - Anhelo


Soy pescador,
arrojo la red y luego
la recojo, una y otra vez;
aunque lo que trae la red
nunca se sabe.
Si es alegría seguiré
de pie, si es tristeza
seguiré de pie;
de todos modos, vuelvo
a arrojar la red al mar
y a recogerla luego.
Así una y otra vez;
aunque lo que trae la red
nunca se sabe.

18 mar. 2019

Charles Bukowski - Nada que hacerle

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Charles Bukowski - Nada que hacerle


Hay un lugar en el corazón
que nunca se llenará

un espacio

y aún en
los mejores momentos
y
en las épocas
grandiosas

lo notaremos

lo notaremos
más que
nunca

hay un lugar en el corazón
que nunca se llenará
y

en ese espacio

esperaremos
y
esperaremos


Versión: Isaías Garde



No help for that


There is a place in the heart that
will never be filled

a space

and even during the
best moments
and
the greatest times
times

we will know it

we will know it
more than
ever

there is a place in the heart that
will never be filled
and

we will wait
and
wait

in that space. 

Ralph Waldo Emerson - Seré simétrico

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Ralph Waldo Emerson - Seré simétrico


Supongo que ningún ser humano puede violar su naturaleza. Todas las irregularidades de su voluntad son atemperadas por la ley que rige su ser, al igual que las anfractuosidades de los Andes y los Himalayas son insignificantes en relación con la curva de la esfera terrestre. No importa cómo lo midáis y juzguéis. El carácter de un hombre es como un acróstico o una estancia de alejandrinos: leída hacia delante, hacia atrás o transversalmente, siempre dirá lo mismo. En esta grata y retirada vida que con el beneplácito de Dios llevo en los bosques, dejadme registrar honestamente, día por día, mi pensamiento sin mirar ni al futuro ni al pasado, y no me cabe duda de que el resultado será simétrico, aunque como tal yo no lo pretenda ni lo vea así. Mi libro tendrá el aroma de los pinos y en él resonará el zumbido de los insectos. La golondrina posada encima de mi ventana entrelazará también con la brizna de hierba o paja que lleva en el pico la red que yo tejo. Pasamos por lo que somos. Más allá de nuestra voluntad, el carácter nos enseña. Los hombres imaginan que sus virtudes o vicios se manifiestan abiertamente tan solo en sus acciones, pero no aciertan a ver que su aliento exhala a cada instante virtud y vicio.

Henri Frédéric Amiel - Diario íntimo

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Henri Frédéric Amiel - Diario íntimo

Henri-Frédéric Amiel: he aquí un filósofo que, después de haber permanecido sumergido en su labor docente durante casi cuatro décadas, siente de pronto la necesidad de comunicar al mundo el resultado de sus meditaciones, y con un solo libro, su «Diario íntimo», alcanza fama universal.

Se trata de una obra autobiográfica, en la que Amiel, con meridiana plasticidad, anota las sensaciones experimentadas por su propio ser en relación con el mundo aparentemente tranquilo que le rodea.

Su estilo conciso es de una belleza emotiva, que tiene la virtud de situar al lector ante un espejo en el que mirarse tal cual es en el ambiente que le toca vivir.

Traducida a todos los idiomas del mundo, esta obra nos permite saber hasta qué profundidades puede llegar el análisis lúcido y desapasionado del alma humana.

Knut Hamsun - Hambre

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Knut Hamsun - Hambre

El protagonista de Hambre no tiene nombre, no tiene edad, no sabemos nada de su origen o de su familia. Es un hombre sin pasado, arrancado, como una planta, de su contexto y lanzado al anonimato y la hostilidad de la gran ciudad. Una ciudad, una sociedad, estas en las que nos movemos, donde el individuo siente con más fuerza su soledad en medio de la multitud, y donde, si queremos comprender a la persona, es preciso prestar atención, como el propio Hamsun decía, a los «secretos movimientos que se realizan inadvertidos en lugares apartados de la mente, de la anarquía imprevisible de las percepciones, de la sutil vida de la fantasía que se esconde bajo la lupa, de esos devaneos sin rumbo que emprenden el pensamiento y el sentimiento, viajes aún no hollados, que se realizan con la mente y el corazón, extrañas actividades nerviosas, murmullos de la sangre, plegarias de huesos, toda la vida interior del inconsciente».

Hambre influyó en escritores de la talla de Thomas Mann, Henry Miller, Herman Hesse, Stefan Zweig, Isaac Singer y otros…, y hoy se nos presenta, sin duda, como un texto de nuestro tiempo y de nuestra sociedad.

23 de marzo a las 17:30 hs; Poetas confesionales y de Black Mountain

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23 de marzo a las 17:30 hs; Poetas confesionales y de Black Mountain


Este sábado 23 de marzo, como siempre a las 17:30hs, el amplio recorrido a través de la poesía nos lleva a los poetas confesionales norteamericanos y a los de Black Mountain. Entre otras estarán presentes las grandes voces de Denise Levertov, Anne Sexton, Sylvia Plath y John Berryman, poetas que influyeron decisivamente en la poesía contemporánea. Textos que podrían haber sido escritos hoy mismo.

Están cordialmente invitados.

El costo es de 300 pesos por reunión, la reunión dura aproximadamente 2 hs e incluye, como siempre, café, mate y snacks.

Los esperamos

Más info: isaiasgarde@gmail.com
Whatsapp: 1145793836