10 ene. 2014

Seamus Heaney - El primer reino




Los caminos reales eran veredas de vacas.
La reina madre, acuclillada en un banco,
tocaba las cuerdas de la leche
que caía en una cubeta de madera.
Con bastones de palo, los nobles señoreaban
desde los cuartos traseros de las reses.

Las unidades de medida se otorgaban
por carretada, carretilla o balde.
El tiempo era memoria inversa de nombres y desgracias
fuegos, cosechas perdidas, injustos asentamientos,
muertes en inundaciones, abortos y asesinatos.

Y si mi derecho a todo aquello se debía
a su aclamación, ¿acaso valía más por eso?
Siempre me hallaba entre el sí y el no.
Ellos, tan dos caras y acomodaticios
como hasta hoy, semilla, casta, generación, genio y
figura de la piedad, la exigencia y el deterioro.


En Station Island
Versión de Pura López Colomé
Imagen: Richard Franck Smith - Corbis



The First Kindom

The royal roads were cow paths.
The queen mother hunkered on a stool
and played the harpstrings of milk
into a wooden pail.
With seasoned sticks the nobles
lorded it over the hindquarters of cattle.

Units of measurement were pondered
by the cartful, barrowful and bucketful.
Time was a backward rote of names and mishaps,
bad harvests, fires, unfair settlements,
deaths in floods, murders and miscarriages.

And if my right to it all came only
by their acclamation, what was it worth?
I blew hot and blew cold.
They were two-faced and accommodating.
And seed, breed and generation still
they are holding on, every bit
as pious and exacting and demeaned.