Una mañana
sintió del mundo
su extraña, mágica,
plena presencia;
era un hechizo
que lo embargaba
y estremecía su corazón.
Creyó que era amor
y era terror
Su mente erraba,
confundida,
de un estupor
a otro estupor;
buscó un apoyo
cuando, de pronto,
en aquel árbol
por fin lo halló.
Creyó que era amor
y era terror
Lo abrazó fuerte,
quería sentirlo
pulpa en su carne,
savia en su sangre
-su vida cierta
en su vida incierta-
raíz que hiciera
raíz en él.
Creyó que era amor
y era terror
Violento, a veces,
cuando en familia
los suyos piensan
que esa no es hora
-cerrada noche-
sino de estarse
a cenar algo
o ver la tele
o irse a dormir,
de pronto, sale,
baja a la calle.
Por un momento
se siente otro:
se entona, erecto,
"todo es posible",
"cambiar la vida''
"torcer el rumbo" ,
se habla a sí mismo
entonces, cuando
ya está en la calle.
Eso le pasa;
pero, en la esquina,
él es vergüenza,
sombra cobarde;
entonces, vuelve
-trepa a su casa-
tan de improviso
igual que cuando
bajó a la calle.
En Encontrados en la basura, 2006



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