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19 mar. 2014

Mahmud Darwish (1941-2008) - El ciprés se ha tronchado

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El ciprés se ha tronchado cual alminar
Y se ha dormido
De camino a la austeridad de su sombra,
Verde, oscura,
Tal cual. Nadie sufre ningún mal.
Los coches han pasado, rápidos, sobre sus ramas.
El polvo ha cubierto los cristales...
El ciprés se ha tronchado pero
La paloma no ha dejado su nido público
En una casa vecina.
Dos pájaros migratorios han volado sobre sus alrededores
Y se han intercambiado algunos símbolos.
Una mujer ha preguntado a su vecina:
¿Has visto pasar una tempestad?
Ella ha respondido: no, ni una apisonadora...
El ciprés se ha tronchado.
Los que han pasado por sus ruinas han dicho:
Tal vez se haya cansado del descuido,
O esté caduco porque es grande cual jirafa,
Tan vacío de sentido como una escoba,
Y no da sombra a los enamorados.
Un niño ha dicho: yo lo he dibujado perfectamente,
Su silueta es fácil. Una niña ha dicho:
El cielo hoy está incompleto porque el ciprés se ha tronchado.
Un joven ha dicho: el cielo hoy está completo
Porque el ciprés se ha tronchado.
Y yo me he dicho:
No hay misterio ni evidencia,
El ciprés se ha tronchado, eso es todo,
El ciprés se ha tronchado.


Traducción del árabe: María Luis Prieto
Fuente: Poesía árabe
Foto: MD lee en Haifa, 2007 (Gil Cohen, Magen-Pool/Getty Images) [The Guardian]

12 ago. 2012

Mahmud Darwish (13/3/1942 – 9/8/2008) – Dos poemas de 1995

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De un cielo a otro semejante pasan los soñadores

Dejamos nuestra infancia a la
mariposa cuando dejamos
un poco de aceite en los peldaños,
pero olvidamos saludar a nuestra hierbabuena,
olvidamos saludar furtivamente a nuestro mañana
tras nosotros.
La tinta del mediodía sería blanca si no estuviera
el libro de la mariposa en torno nuestro.

Mariposa, fiel a ti misma, sé como quieras,
antes y después de mi nostalgia.
Deja que sea tu ala y que mi locura viva
conmigo cálida.
Mariposa, madre de ti misma, no me abandones
a la suerte que me destinan.
No me abandones.

De un cielo a otro semejante, pasan los soñadores,
séquito de la mariposa,
portando espejos de agua.
Nosotros podemos ser como anhelamos.
De un cielo
a otro semejante
pasan los soñadores.

La mariposa teje con la aguja de luz
los atavíos de su comedia.
La mariposa nace de sí misma
y danza en el fuego de su tragedia.

Mitad Fénix. Lo que le ha rozado nos roza.
Una semejanza agazapada entre luz y fuego,
entre dos caminos.
No. Nuestro amor no es descuido ni sabiduría.
Siempre así, así... así.
De un cielo
a otro semejante
pasan los soñadores.

La mariposa es agua que ansía volar.
Se escapa del sudor de las muchachas y crece
en la nube de los recuerdos.
La mariposa no declama el poema,
es tan ligera que rompe las palabras
como rompen los sueños los soñadores.

Que esté.
Que nuestro mañana esté con nosotros
y también nuestro pasado.
Que nuestro hoy esté presente en el banquete de este día,
preparado para la fiesta de la mariposa.
Y los soñadores pasan sanos y salvos
de un cielo a otro semejante.

De un cielo a otro semejante, pasan los soñadores.




¿Cuántas veces terminará lo nuestro?

Contempla sus días en el humo de los cigarros,
mira el reloj de bolsillo:
si pudiera, pausaría su sonido
para aplazar la maduración de la avena.
Él sale de sí mismo agotado, impaciente.
El tiempo de la mies ha llegado.
Las espigas son pesadas, las hoces descuidadas
y el país
se aleja ahora de su puerta profética.
El verano del Líbano me habla de
mis viñas en el Sur.
El verano del Líbano me habla
del más allá de la naturaleza,
pero mi camino hacia Dios comienza
desde una estrella en el Sur...

-¿Me hablas, padre?
-Ellos han fijado una tregua en la isla de Rodas, hijo.
-¿Y qué tenemos nosotros que ver con eso, padre?
-Y se ha terminado todo.
-¿Cuántas veces terminará lo nuestro, padre?
-Ya se ha terminado. Han cumplido con su deber:
Han disparado con fusiles rotos contra los aviones enemigos.
Hemos cumplido con nuestro deber. Nos hemos alejado de
los acedaraques para no mover la gorra del jefe militar.
Hemos vendido los anillos de nuestras mujeres
para que cazaran pájaros, hijo.

-¿Pero entonces, padre, nos quedaremos aquí,
bajo el sauce del viento,
entre los cielos y el mar?
-Hijo mío, todo aquí
se asemejará a algo de allí.
Seremos a nuestra imagen y semejanza
por las noches,
y la estrella eterna de la semejanza
nos consumirá.

-Padre, aligérame del peso de tus palabras.
-He dejado las ventanas abiertas al arrullo de las palomas,
he dejado mi rostro en el brocal del pozo,
he dejado a las palabras charlando a su antojo,
colgadas en el armario,
he dejado a la oscuridad en su noche,
envuelta en la lana de mi espera,
he dejado a las nubes tendiendo sus zaragüelles
en la higuera,
he dejado al sueño engendrando al sueño
y he dejado a la paz sola,
allí en la tierra...
-¿Estabas soñando en mi vigilia, padre?
-Levántate. Regresaremos, hijo mío.



Traducción María Luis Prieto
Fuente: Poesía árabe
Foto: El País

26 ago. 2011

Mahmud Darwish: Pasajeros entre palabras fugaces

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Pasajeros entre palabras fugaces:
Cargad con vuestros nombres y marchaos,
Quitad vuestras horas de nuestro tiempo y marchaos,
Tomad lo que queráis del azul del mar
Y de la arena del recuerdo,
Tomad todas las fotos que queráis para saber
Lo que nunca sabréis:
Cómo las piedras de nuestra tierra
Construyen el techo del cielo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Vosotros tenéis espadas, nosotros sangre,
Vosotros tenéis acero y fuego, nosotros carne,
Vosotros tenéis otro tanque, nosotros piedras,
Vosotros tenéis gases lacrimógenos, nosotros lluvia,
Pero el cielo y el aire
Son los mismos para todos.
Tomad una porción de nuestra sangre y marchaos,
Entrad a la fiesta, cenad y bailad...
Luego marchaos
Para que nosotros cuidemos las rosas de los mártires
Y vivamos como queramos.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Como polvo amargo, pasad por donde queráis, pero
No paséis entre nosotros cual insectos voladores
Porque hemos recogido la cosecha de nuestra tierra.
Tenemos trigo que sembramos y regamos con el rocío de nuestros cuerpos
Y tenemos, aquí, lo que no os gusta:
Piedras y pudor.
Llevad el pasado, si queréis, al mercado de antigüedades
Y devolved el esqueleto a la abubilla
En un plato de porcelana.
Tenemos lo que no os gusta: el futuro
Y lo que sembramos en nuestra tierra.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Amontonad vuestras fantasías en una fosa abandonada y marchaos,
Devolved las manecillas del tiempo a la ley del becerro de oro
O al horario musical del revólver
Porque aquí tenemos lo que no os gusta. Marchaos.
Y tenemos lo que no os pertenece:
Una patria y un pueblo desangrándose,
Un país útil para el olvido y para el recuerdo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Es hora de que os marchéis.
Asentaos donde queráis, pero no entre nosotros.
Es hora de que os marchéis
A morir donde queráis, pero no entre nosotros
Porque tenemos trabajo en nuestra tierra
Y aquí tenemos el pasado,
La voz inicial de la vida,
Y tenemos el presente y el futuro,
Aquí tenemos esta vida y la otra.
Marchaos de nuestra tierra,
De nuestro suelo, de nuestro mar,
De nuestro trigo, de nuestra sal, de nuestras heridas,
De todo... marchaos
De los recuerdos de la memoria,
Pasajeros entre palabras fugaces.


Traducción María Luisa Prieto
Fuente: Poesía árabe

Foto: F. J. Vargas (Córdoba, 2005)

12 ago. 2008

Mahmud Darwish -La muerte de Fénix

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En los himnos que cantamos
hay una flauta,
en la flauta que nos habita
un fuego
y en el fuego que encendemos
un Fénix verde.
En su elegía no he distinguido
mi ceniza de tu polvo.

Una nube de lilas basta para ocultarnos la
jaima del pescador.
Camina, pues, sobre las aguas como el Señor.
Ella me ha dicho:
El recuerdo que llevo de ti no está
desierto
y ya no hay enemigos para las rosas que
surgen de los escombros de tu casa.

Un anillo de agua rodeaba la elevada
montaña
y el Tiberíades era el patio trasero del primer
Paraíso.
Le dije: la imagen del universo se ha completado
en unos ojos verdes.
Ella me respondió: Oh, mi príncipe y mi cautivo,
guarda mis vinos en tus jarras.

Los dos extraños que se han consumido en
nosotros son
esos que hace un instante han intentado
matarnos,
los que volverán a sus espadas dentro de poco,
los que nos preguntan: ¿Quiénes sois?
- Dos sombras de lo que fuimos aquí,
dos nombres del trigo que crecen en el pan de
las batallas.

No quiero regresar ahora, como
los Cruzados de mi casa. Soy
todo este silencio entre los dioses y los que
se inventaron un nombre.
Soy la sombra que camina sobre las aguas,
la escena y el testigo,
el adorador y el templo
en la tierra de mi asedio y del tuyo.

Sé mi amado entre dos guerras
en el espejo -dijo ella-.
No quiero regresar ahora a la
fortaleza de mi padre.
Llévame a tu viña y reúneme con
tu madre.
Perfúmame con agua de albahaca, espárceme
sobre la vasija de plata, péiname,
enciérrame en la cárcel de tu nombre, mátame
de amor. Cásate conmigo.
Despósame por los ritos agrarios,
adiéstrame en la flauta y quémame para que
nazca
como el Fénix, de mi fuego y del tuyo.

Una forma semejaba al Fénix llorando
ensangrentado
antes de caer al agua
cerca de la jaima del pescador.

¿De qué sirve mi espera y la tuya?



Trad.: María Luisa Prieto
Colaboración de Daniel Montoly en Factor Serpiente



9 ago. 2008

Mahmud Darwish (13/3/1942 – 9/8/2008) – Sonata I

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mahmoud_darwish

 

Si eres la última palabra que me ha dicho Dios,

seamos dos en uno y dichosos

ahora que los almendros se han iluminado sobre los pasos de los caminantes, aquí

en tus dos riberas, y revolotean sobre ti las perdices y las palomas.

 

Has apuñalado al cielo con el cuerno de la gacela y las palabras han fluido

como rocío en las venas de la naturaleza. ¿Cuál es el nombre del poema

ante la dualidad de la Creación y la Justicia, entre el cielo lejano

y el cedro de tu lecho, cuando la sangre anhela otra sangre y el mármol gime?

Un mito necesitará broncearse en torno a ti. Esta hilera son

las diosas de Egipto y Sumer que, bajo las palmeras, cambian su ropa

y los nombres de sus días, y concluyen el viaje hacia el fin de la rima.

 

Mi canto necesita respirar: la poesía no es poesía

ni la prosa es prosa. He soñado que eres la última palabra que me ha dicho

Dios cuando os he visto en sueños, y se hizo el Verbo.



6 ene. 2008

Mahmud Darwish - Como la nun en la azora del compasivo

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En el olivar, al este de
las fuentes, mi abuelo se recogió en su sombra
abandonada. Ninguna hierba legendaria
creció en su sombra
ni la nube de lilas
se esparció por la escena.


La tierra es un traje tejido
con la aguja del zumaque en su sueño
roto... Mi abuelo se ha despertado
para arrancar las malas hierbas de su viña
enterrada bajo la calle negra.


Él me ha enseñado el Corán en el árbol de arrayán,
al este del pozo.
De Adán venimos y de Eva
en el Paraíso del olvido.
¡Abuelo! Yo soy el último de los vivos
en el desierto. Ascendamos.
En torno a su nombre, desnudo de guardianes,
el mar y el desierto no han conocido
a mi abuelo ni a sus hijos,
erguidos ahora alrededor de la nun
en la azora del Compasivo.
Dios, sé testigo!

Y él, nacido de sí mismo,
enterrado en sí mismo junto al fuego
que concede al Ave Fénix lo que necesita
de su secreto consumido
para iluminar el templo.
En el olivar, al este de las fuentes,
mi abuelo se recogió en su tumba
abandonada.
Ningún sol despuntó sobre ella,
ninguna sombra cayó.
Y mi abuelo permanece más alejado.


Traducción: María Luisa Prieto
Fuente: poesía árabe



28 oct. 2007

Mahmud Darwish - Regreso del poeta modesto - Entrevista

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¿Cuánta emoción sentirá por su próxima visita a Haifa? ¿Qué impacto le producirá saber que se han vendido en un día 1200 entradas (de un total de 1450) para su recital poético de este domingo en un auditorio de Monte Carmelo?

*¿Esta acogida mueve a Mahmud Darwish, conocido como el poeta nacional palestino, que en los últimos años ha vivido en Amman y ocasionalmente en Ramallah?

Cuando pasé de los cincuenta años, aprendí a controlar mis emociones”, dice Darwish durante una conversación que tiene lugar en Ramallah. “Yo voy a Haifa sin ninguna esperanza. Tengo una barrera en mi corazón. Tal vez en el momento del encuentro con el público, unas cuantas lágrimas caerán en mi corazón. Espero una cálida acogida, pero me temo que el público se decepcionará porque no voy a leer muchos poemas antiguos. No quiero aparecer como un patriota, un héroe o un símbolo. Quiero aparecer como un poeta modesto.

¿Cómo se transforma uno de símbolo del espíritu nacional palestino en un poeta modesto?

El símbolo no existe ni en mi subconsciente ni en mi imaginación. Estoy haciendo esfuerzos para romper las demandas de símbolo y acabar con este estado icónico; para acostumbrar a la gente a tratarme como una persona que desea desarrollar su poesía y el gusto de sus lectores. En Haifa voy a ser real, lo que soy. Y voy a elegir poemas de un alto nivel.

¿Por qué desprecia sus poemas antiguos?

Cuando un escritor declara que su primer libro es el mejor, eso es malo. Yo progreso de un libro a otro. Todavía no he decidido qué leeré al público. No soy tonto. No los decepcionaré. Sé que muchos desean escuchar poemas antiguos.

Darwish llegó a Ramallah, procedente de Amman, el lunes por la mañana de esta semana. Estaba preparado para realizar encuentros de trabajo los días siguientes y luego ir a Haifa, la ciudad en la que embarcó en su trayectoria literaria en la década de los años cincuenta. Todavía no sabe como irá – hay muchos voluntarios que desean llevarle al encuentro en Haifa con los residentes en Galilea. La velada está siendo organizada por Siham Daoud, poeta y editor de la revista literaria Masharef, en colaboración con el partido político árabe-judio Hadash. Darwish hablará y recitará unos veinte poemas. Samir Yubrán le acompañará al laúd y el cantante Amal Murkus asesorará. Darwish espera que el ministro del Interior le permita permanecer en Israel una semana, aunque el permiso de entrada que le han concedido es válido sólo para dos días.

La conversación con el poeta tiene lugar a las cuatro de la tarde en el centro cultural Jalil Sakakini en Ramallah. El magnífico y bien conservado edificio contiene una galería de arte y una sala para películas y conciertos. También hay una amplia oficina desde la que Darwish edita la revista de poesía Al Karmel.

La sala en la que estamos contiene una biblioteca rica en libros árabes, entre los cuales hay intercalados algunos ejemplares en hebrero. Se trata de una colección poética editada por la revista literaria hebrea Iton 77, Na’ama Shefi’s “El círculo de los mitos: Israelis, Wagner y los nazis”, y también ejemplares de la revista literario-política Mita’am, editada por el poeta Yitzhak Laor, y una colección poética de Sami Shalom Chetrit.

Darwish, más delgado que de costumbre y elegantemente vestido, es cordial. Teniendo en cuenta que hace ocho años fue diagnosticado clínicamente muerto y volvió a la vida casi milagrosamente, su aspecto es saludable y parece más joven de sus 66 años.

¿Hay alguna esperanza para esta nación? Pregunto, y Darwish, el gran pesimista, pregunta a su vez que a qué nación me refiero. “Aunque no haya esperanza, estamos obligados a inventar y crear esperanza. Sin esperanza estamos perdidos. La esperanza debe brotar de las cosas sencillas: del esplendor de la naturaleza, de la belleza de la vida, de su fragilidad. Uno debe olvidar las cosas esenciales ocasionalmente para mantener la mente sana. Es duro hablar de esperanza en esta época, es como si estuviéramos ignorando la historia y el presente, como si estuviéramos mirando al futuro separándolo de lo que está sucediendo en este momento. Pero para vivir, debemos inventar esperanza a la fuerza.

¿Cómo hace usted eso?

Yo soy un trabajador de metáforas, no un trabajador de símbolos. Creo en el poder de la poesía, que me da razones para mirar adelante e identificar un destello de luz. La poesía puede ser una auténtica desalmada. Deforma. Tiene el poder de transformar lo irreal en real y lo real en imaginario. Tiene el poder de construir un mundo que está reñido con el mundo en el que vivimos. Yo considero la poesía una medicina espiritual. Puedo crear con palabras lo que no encuentro en la realidad. Es una tremenda ilusión pero positiva: no tengo otra herramienta con la que encontrar un sentido para mi vida o para la vida de mi nación. Tengo el poder de otorgarles belleza por medio de palabras y plasmar un mundo bello y también expresar su situación. Una vez dije que yo construyo con palabras una patria para mi nación y para mí.

Usted una vez escribió: “Esta tierra impone el asedio a todos nosotros”, y ahora más que nunca el sentimiento de desaliento e impotencia es arrollador.

La situación actual es la peor que se pueda imaginar. Los palestinos son la única nación en el mundo que sienten con certeza que hoy es mejor que lo que los días venideros depararán. Mañana siempre trae una situación peor. No es una cuestión existencial. Yo no puedo hablar del lado israelí, no soy experto en eso. Sólo puedo hablar del lado palestino. En 1993, durante el acuerdo de Oslo, yo sabía que el acuerdo no garantizaba que fuéramos a lograr la verdadera paz basada en la independencia para los palestinos y el fin de la ocupación israelí. A pesar de todo, sentía que la gente albergaba esperanza. Pensaban que quizá una mala paz era mejor que una victoriosa guerra. Aquellos sueños se vieron decepcionados. La situación ahora es peor. Antes de Oslo no había controles, los asentamientos no se habían expandido como ahora y los palestinos tenían trabajo en Israel.

¿Cree usted que la disposición para la paz era mutua?

Los israelíes se quejan de que los palestinos no los quieren. Eso es gracioso. La paz se acuerda entre Estados y no se basa en el amor. Un acuerdo de paz no es un convite de boda. Yo entiendo el odio hacia los israelíes, cualquier persona normal odia vivir bajo ocupación. Primero que se establezca la paz y luego que se contemplen los sentimientos como amor o no amor. A veces, después de establecerse la paz, no hay amor. El amor es un asunto privado, no se puede forzar.

¿De qué esperanza está usted hablando?

Yo acuso a la parte israelí de no mostrar disposición a terminar la ocupación en la franja de Gaza y Cisjordania. El pueblo palestino no pretende liberar Palestina. Los palestinos quieren llevar una vida normal en el 22 % de lo que ellos piensan que es su patria. Los palestinos consideran que se debe hacer una distinción entre patria y estado. Comprenden el desarrollo histórico que ha conducido a la presente situación en la que dos pueblos están viviendo en la misma tierra y en el mismo país. A pesar de esta buena voluntad, no queda nada de lo que hablar.

Ha mencionado la franja de Gaza. ¿Qué piensa de la nueva realidad allí?

Es una situación trágica, un ambiente de guerra civil. Lo que sucede entre los partidarios de Fatah y los partidarios de Hamas en Gaza refleja un horizonte cerrado. No hay un estado palestino ni una autoridad palestina y la gente allí está luchando contra ilusiones. Cada una de las partes quiere tomar el control del gobierno. Todo es “como si”: como si hubiera un estado, como si hubiera un gobierno, como si hubiera un ministro o esto o aquello, como si hubiera una bandera, como si hubiera un himno. Mucho como si pero sin contenido. Es como si metes a la gente en prisión –la franja de Gaza es una gran prisión- y los prisioneros son pobres y carecen de todo, están desempleados y carecen de asistencia médica básica: encontrarás gente sin esperanza, lo cual crea un manifiesto sentimiento natural de violencia interna. No saben contra quién luchar, por eso luchan entre sí. Eso es lo que se llama guerra civil. Es una explosión entre presiones mentales, económicas y políticas.

¿Le alarma el ascenso del fundamentalismo de Hamas?

Hay un conflicto cultural entre la parte laica que cree en el multiculturalismo y una patria nacional y la gente que considera Palestina exclusivamente bajo el prisma de la herencia. No me asusta desde el punto de vista político. Es una alarma cultural. Su inclinación a imponer sus principios a los demás no resulta cómoda. Ellos creen en una democracia trasnochada , y eso solo para ganar las elecciones y lograr el poder. Pero son una catástrofe para la democracia. Es una democracia antidemocrática. Ambos partidos, Fatah y Hamas, no pueden permanecer inflexibles. Ahora, cuando la sangre está caliente y las heridas sangran, es duro hablar de diálogo, pero al final, si Hamas pide perdón por lo que hizo en Gaza y rectifica los resultados de la campaña en Gaza, será posible hablar de diálogo. Es imposible ignorar a Hamas como fuerza política que tiene partidarios en la sociedad oalestina.

Así que usted está de nuevo jugando en las manos de Israel, lo cual es fruto en cierto modo de esta situación.

Israel proclama continuamente que no tiene interlocutores, incluso cuando hay alguien dispuesto al diálogo. Ahora dicen que es posible hablar con Mahmoud Abbas, pero Abbas estaba allí antes de que Hamas ganara las elecciones. ¿Qué puede Abbas hacer si no han quitado ningún control? Es la política israelí lo que impulsa a los palestinos al extremismo y a la violencia. Los israelíes no quieren dar nada a cambio de la paz. No quieren retirarse a las fronteras de 1967, no quieren hablar del derecho del retorno o de la evacuación de los asentamientos, y por supuesto, no quieren hablar de Jerusalén. Entonces, ¿hay algo de qué hablar? Estamos en un callejón sin salida. Yo no veo el final de este oscuro túnel mientras Israel sea incapaz de diferenciar la historia de la leyenda.

Los Estados árabes están dispuestos a reconocer a Israel y están pidiendo a Israel que acepte la iniciativa árabe de paz que consiste en la retirada a las fronteras de 1967 y el establecimiento de un Estado palestino a cambio no sólo de reconocer plenamente a Israel sino también por la normalización de las relaciones. Dígame quién está perdiendo la oportunidad. Se dice siempre que los palestinos nunca pierden una oportunidad porque sí. ¿Por qué está Israel emulando el rechazo de los árabes?

¿Cree que vivirá lo suficiente para ver algún acuerdo entre las dos naciones?

Yo no desespero. Soy paciente y estoy esperando una revolución profunda en la consciencia de los israelíes. Los árabes están dispuestos a aceptar a un Israel fuerte con armas nucleares – todo lo que tienen que hacer es abrir las puertas de su fortaleza y establecer la paz. Dejar de hablar de los profetas y de la tumba de Raquel. Estamos en el siglo XXI- Mire lo que está sucediendo en el mundo. Todo ha cambiado, aparte de la posición israelí que, como he dicho, mezcla la historia con la leyenda.

La terrible asociación entre tierra y muerte se está ahora dando por sentado en ambos lados.

He dicho que los políticos tienen que realizar una revolución cultural en Israel para comprender que es imposible pedir a los jóvenes de Israel que esperen la próxima guerra. La globalización afecta a la juventud; desean viajar y vivir fuera del ejército. No espere que haga una comparación entre la desesperación de los dos lados del conflicto. Si la desesperación existe entre los israelíes, es una buena señal. Tal vez la desesperación ejerza presión sobre los dirigentes para crear una nueva situación.

¿Sabe cuál es la diferencia entre un general y un poeta? El general cuenta el número de muertos entre el enemigo en el campo de batalla, mientras que el poeta cuenta cuántas personas vivas han muerto en la batalla. No hay enemistad entre los muertos. Hay un enemigo: la muerte. La metáfora es clara. Los muertos de ambos lados no son enemigos.

¿Se puede producir una situación que le impulse a dedicarse a la política, como hizo Vaclav Havel, por ejemplo?

Havel pudo haber sido un buen presidente, pero no se le conoce como un escritor excepcional. A mí se me da mucho mejor escribir poemas que la política.

¿Quiere anticiparnos lo que dirá en el recital poético?

Quiero hablar de cómo me marché del Carmelo y cómo he regresado y me pregunto por qué me marché.

¿Se arrepiente de haberse marchado en 1970, cuando formando parte de una joven delegación comunista viajó a Egipto y nunca regresó?

A veces el tiempo genera sabiduría. La historia me ha enseñado el significado de la ironía. Siempre me preguntaré: ¿Me arrepiento de haberme marchado en 1970? He llegado a la conclusión de que la respuesta no es importante. Quizá la pregunta de por qué me marché del Monte Carmelo es más importante.

¿Por qué lo hizo?

Para regresar 37 años después. Eso quiere decir que no me marché del Carmelo en 1970 ni regresé en 2007. Todo es una metáfora. Si en este momento estoy en Ramallah y la próxima semana estoy en el Carmelo y recuerdo que no he estado allí desde hace casi 40 años, el círculo se cierra y todos esos largos años habrán sido una metáfora. Pero no asustemos a los lectores. No intento llevar a cabo el derecho al retorno.

¿Y si hubiera una constelación que hiciera posible su regreso a Galilea, Haifa y a la familia hoy?

Usted fue testigo de las fuertes emociones cuando hice mi primera visita, en 1996, después de una ausencia de 26 años. Iba a encontrarme con Emile Habibi para participar en una película sobre su vida. Hasta grité y deseé permanecer en Israel. Pero si me lo pregunta hoy, no estoy dispuesto a cambiar mi carné de identidad palestino por uno israelí. Lo relevante ahora es lo que he hecho durante estos años: escribo mejor, he progresado y he beneficiado a mi nación desde el punto de vista literario.

Algunos han sido críticos por elegir leer sus poemas este mes, aprovechando la situación política y el asunto de Azmi Bishara.

Nosotros estamos vivos, y no sé lo que está bien y lo que no. Todo nuestro tiempo y nuestra distribución del mismo está dislocado. Esta no es mi primera visita. Estuve aquí en 1996 y declamé una elegía en el funeral de Habibi; y también estuve en el 2000 y leí mis poemas en Nazareth, y estuve en un acto de una escuela a la que asistí en Kafr Yasif. No puedo tomar partido en las disputas entre partidos políticos. Soy un invitado de todo el público árabe de Israel y no diferencio entre el movimiento islámico, Hadash y Balad. Soy el poeta de todos ellos. No debo olvidar que hay muchos poetas que me odian y también hay odio entre los que se consideran poetas. La envidia es una emoción humana, pero cuando se convierte en odio, es otra cosa. Los hay que me consideran una amenaza literaria, pero yo los veo a ellos como niños que deben rebelarse contra su padre espiritual. Tienen derecho a matarme, pero que sea a un alto nivel, en un texto.

¿Tiene relaciones con intelectuales judíos israelíes?

Tengo contacto con el poeta Yitzhak Laor y con el historiador Amnon Raz-Krakotzkin. He leído menos en hebreo durante los últimos 20 años, pero me interesan algunos escritores israelíes.

¿Se siente halagado por el hecho de que hace siete años Yossi Sarid, que entonces era ministro de Educación, quiso introducir sus poemas en la asignatura de Literatura, con el resultado de que algunos miembros de la derecha le amenazaron con disolver la coalición?

Me da igual que en la asignatura de literatura se estudien o no mis poemas. Cuando me enteré de que iba a haber una moción de censura, me pregunté con ironía dónde estaba el orgullo israelí. ¿Cómo se puede derrocar un gobierno por un poeta palestino, cuando hay otras razones para hacerlo? Me da igual que los alumnos estudien o no mis poemas en las escuelas árabes porque los alumnos generalmente odian la literatura que les obligan a estudiar.

¿Dónde está su casa?

Yo no tengo casa. Me he trasladado y he cambiado de casa tan a menudo que no tengo casa en el sentido profundo de la palabra. Mi casa es el lugar donde duermo, leo y escribo, y eso puedo hacerlo en cualquier parte. He vivido en más de veinte casas, y siempre me he dejado en ellas medicinas, libros y ropa. Yo huyo.

En el archivo de Siham Daoud hay cartas, manuscritos y poemas que usted dejó en 1970.

Yo no sabía que no iba a regresar. Pensé que intentaría no regresar. Yo no elegí la diáspora. Durante diez años tenía prohibido salir de Haifa, y durante tres de estos años estuve en arresto domiciliario. No siento especial nostalgia por ninguna casa. Al fin y al cabo, una casa no son sólo los objetos que uno ha acumulado. Una casa es un lugar y un ambiente. Yo no tengo casa.

Todo se parece: Ramallah es como Amman y como París. Tal vez porque he vencido a la nostalgia, no me conviene caer en ella nunca más, o tal vez las emociones me hayan abandonado. Puede que la razón haya vencido a la emoción y la ironía se haya intensificado. Ya no soy el mismo.

¿Es por eso por lo que nunca ha formado una familia?



Mis amigos me recuerdan a veces que me he casado dos veces, pero yo en realidad no me acuerdo. No me arrepiento de no haber tenido un hijo. Quizás habría ido por mal camino. No sé por qué intuyo que no habría ido por buen camino. Pero lo que tengo claro es que no me arrepiento.

¿Entonces de qué se arrepiente?

De que publiqué poemas siendo muy joven, y son poemas malos. Me arrepiento de haber causado daño con palabras a un amigo o haber sido grosero o brusco. Quizá no he sido fiel a ciertos recuerdos, pero no he cometido ningún crimen.

¿Le gusta su soledad?

Mucho. Cuando tengo que acudir a una cena, siento que estoy sufriendo un castigo. En los últimos años me gusta estar solo. Acudo a los demás cuando los necesito. Tal vez sea un egoísta, pero tengo cinco o seis amigos. Son muchos. Tengo miles de conocidos, pero eso no ayuda.

¿Entre sus primeros poemas que no considera buenos incluye “el café de mi madre”?

Escribí ese poema en la cárcel de Ma'asiyahu en 1963-64. Me invitaron a leer poesía en la Universidad Hebrea de Jerusalén –entonces yo vivía en Haifa- e hice una petición [para viajar, porque los árabes que vivían en Israel estaban bajo la ley marcial], pero no obtuve respuesta. Fui en tren -¿Todavía existe ese tren?-. Al día siguiente me citaron en el puesto de policía de Nazareth y me condenaron a una sentencia de cuatro meses más otros dos en la cárcel de Ma'asiyahu. Allí fue donde, en un paquete amarillo de cigarillos Ascot con el dibujo de un camello, escribí el poema que el compositor libanés Marcel Jalifa convirtió en un himno nacional. Se considera mi más bello poema y lo leeré en Haifa.

¿Va a visitar el pueblo en el que nació, Birwa?

No. Ahora es un kibbutz llamado Yas'ur. Prefiero conservar el recuerdo de espacios abiertos, campos y sandías, olivos y almendros. Recuerdo el caballo que estaba atado en la morera, en el patio. Una vez lo monté, él me tiró al suelo y mi madre me pegó. Ella siempre me pegaba porque creía que yo era un diablillo, pero no recuerdo haber sido tan malo.

Recuerdo las mariposas y la sensación de que todo era un espacio abierto. El pueblo estaba situado en una colina y todo se extendía por abajo. Un día me despertaron diciendo que nos teníamos que marchar. Nadie dijo nada de guerra o peligro. Fuimos andando -yo con mis tres hermanos- a Líbano. Uno de ellos era muy pequeño y no dejó de llorar durante todo el trayecto .

¿Su actividad de escritor le obliga a un ritual disciplinado o se ha vuelto más flexible con el paso del tiempo?

No tengo obligaciones sino costumbres. Suelo escribir por la mañana, entre las 10 y las 12. Escribo a mano. No tengo ordenador y escribo sólo en casa, y cierro la puerta aunque esté solo, pero no desconecto los teléfonos. No escribo todos los días, pero me obligo a sentarme a la mesa todos los días. Tal vez exista la inspiración, o no, no lo sé. No creo mucho en la inspiración, pero si existe, hay que esperarla y estar preparado para recibirla. A veces, las mejores ideas surgen en sitios que no son muy bonitos: en el baño, en un avión, en un tren. En árabe decimos “De la pluma de… “. Pero creo que ya no se escribe a mano. El talento yace en el asiento. Hay que saber como sentarse. Si no lo sabes, no escribes. La disciplina es necesaria.

¿Por qué tengo la sensación de que no duerme bien?

Duermo nueve horas por la noche y nunca padezco insomnio. Puedo dormir en cualquier sitio. Dicen que soy caprichoso. ¿Dónde dijeron eso de mí? En la prensa hebrea. Me consideran una especie de príncipe que está por encima de la gente. Pero no es así. No es cierto que sea antipático. Soy tímido, y algunos interpretan la timidez como antipatía.

¿El hecho de haber estado a punto de morir, al menos una vez en su vida, le hace temer la vejez y la traición del cuerpo?

Me encontré con la muerte dos veces: una en 1984 y otra en 1998 cuando estuve clínicamente muerto y ya se estaban haciendo los preparativos para mi funeral. En 1984 sufrí un ataque cardíaco en Viena. Fue un sueño profundo y plácido en una nube blanca con una luz clara. No creía que estaba muerto. Floté hasta que sentí un fuerte dolor que significaba que había vuelto a la vida. Dijeron que había estado muerto durante dos minutos.

En 1998, la muerte fue agresiva y violenta. No fue un sueño placentero. Tuve terribles pesadillas. No era la muerte sino una guerra dolorosa. La muerte en sí no produce dolor.

¿Cuál es su actitud hacia la muerte ahora?

Estoy preparado para ella. No la estoy esperando. No me gusta esperar. Tengo un poema de amor sobre el sufrimiento de la anticipación. Ella, la amada, se retrasa en llegar. Entonces digo: quizá se marchó a un sitio donde hay sol, tal vez haya ido de compras. Puede que se haya mirado en el espejo, se haya enamorado de sí misma y haya dicho: es una pena que alguien me toque, yo soy mía. Tal vez haya tenido un accidente y ahora esté en el hospital. Quizá haya llamado por la mañana cuando yo no estaba porque había ido a comprar flores y una botella de vino. Tal vez haya muerto, porque a la muerte, como a mí, no le gusta esperar. A mí no me gusta esperar. A la muerte tampoco le gusta esperar.

Yo tengo un pacto con la muerte y está claro que todavía no estoy preparado para ella. Me quedan cosas por escribir y por hacer. Hay mucho trabajo y hay guerras por todas partes. Tú, muerte, no tienes nada que ver con la poesía que yo escribo, no es ninguna de tus tares. Concertemos una cita. Dímelo por anticipado: me prepararé, me vestiré elegantemente y nos encontraremos en un café a la orilla del mar, beberemos un vaso de vino y luego me lleverás.

¿Y la vida?

No tengo miedo ni estoy preocupado por la muerte. Estoy preparado para aceptarla cuando venga, pero que sea de forma rápida, que se termine todo de repente, no mediante cáncer, enfermedad del corazón o sida. Que no venga como un ladrón. Que me lleve de un golpe.

¿Qué le produce intensa alegría?

En Francia se dice que si después de los cincuenta no tienes ningún dolor es que estás muerto. Yo me siento feliz de despertarme cada mañana. De forma general, creo que la felicidad es una quimera. La felicidad es un momento. La felicidad es una mariposa. Yo me siento feliz cuando termino un trabajo.

Da la sensacióm de que se muestra más conciliador que nunca.

Puede sonar brusco, pero es la estética de la desesperación. Yo no tengo ilusiones. No espero muchas cosas. Por eso, si sucede algo bueno, me produce gran alegría. También poseo humor, junto con la desesperación. Soy un “pesoptimista” [alusión a la novela de ese título de Emile Habibi].

¿Echa de menos a Habibi?

Los sitios se llenaban cuando Emile Habibi estaba presente. Era una fuerza de la naturaleza. Era risueño y tenía un humor especial. Creo que luchaba contra la desesperación mediante el humor. Al final fue vencido. Todos seremos vencidos, incluidos los victoriosos. Uno tiene que saber comportarse tanto en el momento de la victoria como en el momento de la derrota. Una sociedad que no conoce la derrota no es madura.

Hace poco, ha terminado un nuevo libro, un diario personal, una fusión de prosa y poesía. ¿Ahora está satisfecho consigo mismo?

En absoluto. Cuando los poetas jóvenes se acercan a mí y puedo aconsejarlos, les digo: “un poeta que se sienta a escribir y no se siente como un cero no evolucionará ni ganará prestigio”. Yo siento que no he hecho nada. Eso es lo que me impulsa a mejorar mi escritura, estilo e imaginería. Siento que soy un cero, y eso significa que me quiero mucho. Tengo un amigo que sabe que no puedo soportar ver mi imagen en la televisión. Me dice que eso es narcisismo invertido. Eso es lo que me dice el muy tunante.

Por Dalia Karpel

Haaretz Magazine, 12/07/2007

2 oct. 2007

Mahmud Darwish lee Ahmad Al Arabi at Mohmed

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Morocco, febrero 2007


31 ago. 2007

Darwish Mahmud - Un metro cuadrado en la cárcel

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Ésta es la puerta, y detrás el paraíso del patio. Nuestras cosas, todo lo que nos pertenece se esfuma. La puerta es la puerta, puerta de la metáfora, puerta del cuento, puerta que purifica a septiembre, puerta que lleva los campos a la génesis del trigo. La puerta no tiene puerta, pero yo puedo acceder a mi salida, enamorado de lo que veo y no veo. ¿Tanta gracia y belleza en la tierra y la puerta no tiene puerta? Mi celda no ilumina más que mi interior. Que la paz sea conmigo, y paz al muro de la voz. Para alabar mi libertad he compuesto diez poemas, aquí y allí. Amo las migajas de cielo que se infiltran por el tragaluz de la cárcel, un metro de luz donde nadan los caballos y las pequeñas cosas de mi madre, el perfume del café en su ropa cuando abre la puerta del día a sus gallinas. Amo la naturaleza entre otoño e invierno, a los hijos de nuestro carcelero y las revistas esparcidas por las aceras lejanas. He compuesto veinte canciones satíricas del lugar donde no hay espacio para nosotros. Mi libertad: ser lo contrario de lo que quieren que sea. Mi libertad: ampliar mi celda, continuar la canción de la puerta. Puerta es la puerta. La puerta no tiene puerta pero yo puedo acceder a mi interior.


En Cuatro direcciones personales
Traducción María Luisa Prieto

27 abr. 2007

Mahmud Darwish - Una nube en la mano

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Han ensillado los caballos
sin saber por qué,
pero han ensillado los caballos en la llanura.

El lugar estaba preparado para su nacimiento: una colina
desde los arrayanes de sus antepasados
se vuelve a Oriente y Occidente.
En los Libros, las hileras de olivos exaltan
las caras visibles del lenguaje
y un humo de lapislázuli adorna este día para
una pregunta que no concierne sino a Dios.
Marzo, niño mimado de los meses.
Marzo carda el algodón sobre los almendros.
Marzo ofrece un banquete de malva en el patio de la iglesia.
Marzo, tierra para la noche de la golondrina,
para una mujer que se dispone a gritar en los desiertos
y habita en los robles.
Un niño nace
y su grito permanece
en las grietas del lugar.

Nos hemos separado en las escaleras de la casa.
Ellos decían:
en mi grito hay una cautela que
no conviene a las plantas aturdidas.
En mi grito hay lluvia. ¿He perjudicado a mis hermanos
cuando he dicho que he visto a los ángeles jugando con el lobo
en el patio de nuestra casa? No recuerdo
sus nombres, su forma de hablar
ni su ligereza al volar.

Mis amigos extienden las alas por la noche y no
dejan ninguna huella tras de sí.
¿Le diré la verdad a mi madre?
Tengo otros hermanos que ponen
una luna en mi balcón
y tejen un manto de margaritas.
Han ensillado los caballos
sin saber por qué,
pero han ensillado los caballos al final de la noche.

Siete espigas bastan para la mesa del verano.
Siete espigas en mis manos. Y en cada espiga
el campo hace crecer un trigal.
Mi padre sacaba el agua de su pozo y le decía:
no te seques. Me daba la mano
para que me viera agrandarme cual verdolaga...
Camino por el brocal del pozo: tengo dos lunas,
una en lo alto
y la otra en el agua, nada... tengo dos lunas
seguras, como sus antepasados, de la verdad
de las leyes... Ellos han fundido el hierro de las espadas,
las rejas de los arados. La espada no puede reparar
lo que el verano ha estropeado, han dicho. Han rezado
mucho tiempo y han cantado sus alabanzas a la naturaleza...
Han ensillado los caballos
para bailar la danza de los caballos
en la noche de plata.

Una nube en mi mano me hiere: no
quiero de la tierra más que
esta tierra: el olor del cardamomo y el tamo
entre mi padre y el caballo.
Una nube en mi mano me ha herido.
No quiero del sol más que
una pepita de naranja
y el oro que fluye de la llamada a la oración.

Han ensillado los caballos,
sin saber por qué,
pero han ensillado los caballos
al final de la noche, y han esperado
a un espectro surgiendo de las grietas del lugar.

Traducción del árabe María Luisa Prieto



Zoopat, blog

18 abr. 2007

Entrevista a Mahmoud Darwish por Geraldina Colotti

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Il Manifesto, 20 de octubre de 2006

P: Usted tenía siete años cuando su pueblo fue tacado por los israelíes. Tuvo que huir a Líbano donde vivió exiliado. Y cantó los periplos de Beirut en un poema espléndido que se encuentra en la antología palestina publicada por Manifestolibri (editorial de Il Manifesto. N. de la t.). Sin embargo, cuando este verano nuestro periódico contactó con usted por teléfono no quiso opinar sobre la nueva agonía de Beirut agredido por Israel. ¿Por qué?

R: Me acosaban los medios de comunicación, que esperaban del poeta unas respuestas que sólo podían dar los políticos. Sé que ésa no era la intención de Il Manifesto, les pido excusas tardías, pero quise mantenerme al margen de aquel circo. Hoy me gustaría hacer una pregunta a aquellos que me llamaban de Europa afirmando estar « desorientados » por la nueva guerra de agresión : ¿dónde está la inteligencia de Israel si para impedir la resistencia libanesa o palestina, determina las condiciones que la producen? ¿Creen ustedes que las Granjas de Shaaba tienen riquezas mineras? No valen nada y si Israel se retirara de ellas, Hezbollah ya no necesitaría armas. Si Israel no quiere que haya resistencia palestina, debe retirarse al interior de las fronteras del 67. Si quiere la paz con los árabes, debe retirarse del Golán. ¿Qué sigue haciendo en Ramala y Gaza? Los palestinos sólo reclaman el 22% del territorio nacional histórico; todos los problemas podrían acabar si al menos eso se reconociera. Los israelíes son como los blancos de Sudáfrica y nosotros como los negros. Hemos aceptado ser los negros pero no es bastante: para ellos no podemos ser ni blancos ni negros: ¿qué quieren? Mi única conclusión es la siguiente: los israelíes no están preparados para esta paz, tienen miedo de la paz.

P: Sin embargo, destruir el Estado de Israel es una consigna que se ha utilizado durante mucho tiempo...

R: Los israelíes tienen una obsesión por la seguridad debida a dos tipos de miedo: uno, legítimo, debido a lo que sufrieron por parte de los europeos. Pero en parte han sido indemnizados por ello a expensas de los palestinos y, apoyándose en el sentimiento de culpabilidad de Europa, viven de un crédito infinito en el plano moral, económico y militar. Hasta tal punto que hoy en día criticar la política israelí equivale a anti-semitismo. Pero hay otro tipo de miedo que, aunque se presentara un nuevo Freud, nosotros no podemos resolver: es el miedo a lo que han cometido contra nosotros. Pero si nos restituyen algunos derechos estamos dispuestos a olvidar y perdonar. Si la víctima obtienen una indemnización, el odio y el rencor no son eternos. Israel sólo tienen que decidir.

P: Un año después de los trágicos acontecimientos de 1948 su padre volvió a Palestina y se encontró su casa ocupada por los colonos. Entonces se instaló en el pueblo de Deir el-Asad, donde vivió como « refugiado en su patria » al tiempo que le transmitía este sentimiento de desarraigo que determina las cumbres de su poesía. Como dirigente de la OLP usted se opuso a los acuerdos de Oslo, que fracasaron sobre todo en relación a la cuestión del derecho al retorno. ¿Cree usted que ése sigue siendo el principal obstáculo para los acuerdos?

R: La cuestión de los refugiados no es el gran obstáculo al problema de la paz, como quisiera Israel. Se puede resolver mucho más fácilmente que el problema de las colonias. Ya nadie pide que vuelvan todos los refugiados, ni los refugiados quieren ya volver en masa. Ese tiempo ha pasado. Se trata de reafirmar un principio. ¿Por qué pueden volver los refugiados judíos que partieron hace dos mil años y los palestinos expulsados en 1948 no pueden hacerlo? Si Israel es un Estado tan fuerte, podría pedir excusas al débil y aceptar la vuelta de unos miles de refugiados. El derecho al retorno podría permanecer como un texto jurídico. ¿Por qué no lo hacen y siguen favoreciendo a los colonos que vienen del exterior? ¿Quieren un Estado judío puro? Podrían conseguirlo retirándose de los territorios donde viven los árabes. ¿Por qué oprimen a dos millones de palestinos en Cisjordania? Si se retiraran tendrían un Estado judío puro en el que no habría árabes. La verdad es que, desde un principio, Israel nunca ha sido puro porque existía también la otra comunidad, la árabe. Los israelíes hablan de un peligro demográfico. Un problema que se puede resolver de dos maneras: o restituyendo sus derechos a los palestinos, llegando a una reconciliación y viviendo como buenos vecinos, o bien destruyendo con una bomba atómica todo un continente de árabes en el que, desde el principio, vive aproximadamente un millón y medio de judíos.

P: Durante estos últimos años, incluso en Italia (donde el apoyo a la causa palestina siempre ha guiado las opciones de la política exterior, incluso en los gobiernos anti-populares) ha cambiado la percepción simbólica de los palestinos, que han pasado de ser víctimas a ser considerados peligrosos bárbaros terroristas. ¿Cómo lo explica usted?

R: A lo largo de toda la historia, los israelíes tratan de monopolizar el papel de víctima y no soportan otros pretendientes. Incluso Bush se dice víctima del terrorismo. Pero, ¿ cómo hace una víctima para ocupar Iraq y Afganistán, aterrorizar al mundo entero y tener incluso la hegemonía política en Europa, una Europa que ya no es independiente como antes? No me gusta el papel de víctima. Entre el verdugo y la víctima hay una tercera vía: ser un hombre normal. Los israelíes no quieren ser un Estado normal porque podrían perder su trato distintivo y su unidad interna. Una vida normal podría suscitar preguntas sobre la naturaleza de la sociedad israelí.

P: Muchos han interpretado la guerra en Líbano como uno de los primeros signos de un proyecto de agresión más amplio a la «media luna chií» en el marco del Gran Oriente Medio imaginado por Bush.

R: Me pregunto si los propios estadounidenses tienen una definición precisa de este Gran Oriente Medio. Hace dos años hablaban del Nuevo Oriente Medio, término compartido por Simon Peres. Todos queremos un Oriente Medio nuevo, un mundo árabe nuevo, un Oriente Medio sin ocupación, sin dictadura, sin pobreza, sin analfabetismo, donde no haya ni tensiones ni guerra: eso es lo que querríamos todos, pero no comprendo qué quiere Bush. No puedo comprender el significado de sus palabras, pero comprendo el de sus acciones. Me doy cuenta de que ha destruido Iraq el cual, a la sombra de la ex-dictadura, al menos era un país unificado: los iraquíes estaban protegidos, no había conflicto entre shiís y sunníes, ni entre kurdos y árabes; en cambio ahora en cada esquina hay un proyecto de Estado. Si el Nuevo Oriente Medio sigue el modelo iraquí, esto es, un Estado completamente disgregado y desmembrado, no será nuevo sino muy viejo: el Oriente Medio de los tiempos de las cavernas, anterior incluso del nacimiento del concepto de ciudadanía y de los derechos humanos, un Oriente Medio bárbaro. Nos encontramos frente a un régimen estadounidense nuevo, un régimen fundamentalista, muy ideológico, que lleva a cabo una política de extrema derecha y cree en la idea del imperio estadounidense. Un régimen feroz contra sus propios ciudadanos. Bush está llevando al mundo al abismo, pero hay una cosa que ha logrado hacer perfectamente: reforzar los extremismos en Oriente Medio, y él es responsable de esta guerra de los extremismos que podría llevarnos al «choque de civilizaciones».

Por lo que se refiere a la guerra, creo que no hay que enfatizar demasiado su significado más allá del episodio específico: Hezbollah capturó dos soldados israelíes para llegar a un intercambio de prisioneros; se trató de un simple incidente fronterizo, desprovisto de grandes metas estratégicas. Probablemente Hezbollah no calculó la reacción israelí e Israel evaluó mal la reacción de Hezbollah. Y después, como suele ocurrir, las guerras crean sus propias dinámicas y ya no son controlables.

P: En marzo la editorial Epochè publicará un libro de entrevistas en el que usted habla de guerra asimétrica y del concepto de crimen.

R: Me siento verdaderamente asqueado cuando un civil es asesinado en Iraq. ¿Pero por qué no siento lo mismo cuando un piloto extermina a miles de personas o como en la masacre de Caaná? El pilotó pulsó un botón y diez minutos después volvió a su casa, quizá jugó con sus hijos y no vio que había matado a todas esas otras personas. Si se comete un crimen utilizando instrumentos sofisticados, ¿no existe? Secuestrar a un periodista estadounidense es un crimen, pero, ¿no lo es secuestrar a una patria en su totalidad? No quiero crear equívocos, no defiendo el secuestro de periodistas en Iraq, pero hay que definir en concepto de crimen : cuanto mayor es el crimen más limpio es. Las noticias sobre los asesinatos en Palestina parecen partes meteorológicos: hay una media de cinco mártires al día, mueren en los controles y al pie del Muro, pero cuando el asesinato se convierte en rutina, nadie se indigna, el sufrimiento se hace incordiante y la solidaridad también. El mundo celebró la caída del Muro de Berlín que, sin embargo, era un muro pequeño; ¿cómo este mismo mundo puede aceptar el muro de 600 kilómetros que ha construido Israel alrededor de los palestinos? El mundo entero celebró la caída del régimen de apartheid en África del Sur, ¿qué dice ahora que Israel aplica el mismo régimen a los palestinos? Nosotros no solo vivimos bajo la ocupación sino también en las celdas, en las cárceles bajo la ocupación. ¿Sabe cuántas personas han muerto en los checkpoints porque no podían llegar al hospital, cuántas mujeres han tenido que dar a luz a sus hijos en checkpoints? Todo esto refuerza el rencor y el odio, transforma a las personas en monstruos. A pesar de ello, nosotros estamos dispuestos a vivir con lo israelíes, ellos únicamente deben pagar un precio mínimo: el reconocimiento de un Estado palestino en Gaza y Cisjordania.

P: Usted ha estado varias veces prisionero de los israelíes y en estos días ha aportado su poesía a la prisión de L'Aquila. ¿Qué opina del documento que unos presos palestinos como Marwan Barghouti han propuesto al exterior?

R: Este documento, firmado por militantes con gran experiencia que representan diferentes tendencias políticas, tenía la intención de ejercer una presión sobre los responsables palestinos. Estos presos de gran peso y credibilidad habían llegado a dialogar entre ellos, en la cárcel, mucho mejor de lo que lo hacían en el exterior. Y todos, como principio, han declarado estar de acuerdo con este documento, pero no se ha traducido en nada en la práctica. Fuera, cada grupo ha tratado de interpretar a su manera el documento que, al final, se ha vaciado de contenido. Algunos responsables han demostrado que gobernar no era una ocasión de servir a su sociedad sino una ocasión de servir a su ansia de poder.

P: ¿Qué salida prevé usted a los conflictos internos de los palestinos?

R: En tanto que ciudadano palestino no entiendo cómo algunas personas pueden permanecer en el poder si no logran resolver esta crisis. Si yo estuviera en su lugar, reconocería el fracaso y pasaría a la oposición. Parece que el poder siempre sigue la misma lógica: cuando alguien llega a él, cambia de mentalidad. Pero mientras tanto, la sociedad palestina tiene hambre con el embargo y ha desplazado su atención desde las cuestiones nacionales a las de la vida cotidiana. Lo que está a punto de suceder es una catástrofe política, social y moral, y no sé cómo llegará a resolverla la sabiduría palestina.

P: ¿Qué temas influyen actualmente en su poética?

R: Todo influencia mi mundo poético, pero la poesía no puede sostener todo. Con frecuencia se pregunta al poeta qué podría hacer él en tiempos de guerra. En mi opinión, los poetas no deberían utilizar el lenguaje de la guerra para rechazar la guerra. Por muy fuerte que sea un poema no puede derribar un avión, pero puede influenciar en la mentalidad del piloto, por lo tanto, el poeta debería buscar en los acontecimientos, los aspectos humanos, los elementos universales. Debería entrar en el universo íntimo de la víctima de la guerra. La poesía debería ser un himno a la gloria de la vida, debería luchar contra lo feo con la belleza, y contra la guerra a través de la paz. El mayor regalo que la poesía palestina podría hacer a la ocupación israelí sería el de permanecer prisionera de los argumentos de guerra, de lo que inflige la ocupación. De esta manera el mundo interior del palestino permanecería completamente velado y las personas se convertirían en copias, máscaras. Hemos escrito mucho contra la ocupación, la humillación, la injusticia, pero ahora el palestino tiene el derecho, incluso el deber, de escribir un poema de amor.


[Esta versión es la íntegra inédita de la entrevista con Mahmoud Darwish hecha en L'Aquila por Geraldina Colotti, para el periódico Il Manifesto, publicada en una versión más corta en la edición del viernes 20 de octubre de 2006.]

Traducción del francés por Beatriz Morales Bastos

http://www.ddooss.org/articulos/entrevistas/Mahmoud_Darwish.htm

15 abr. 2007

Mahmud Darwish - Tengo la sabiduría del condenado a muerte

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Traducción del árabe de María Luisa Prieto


Tengo la sabiduría del condenado a muerte:
No tengo cosas que me posean.
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”.
He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana...
He soñado que el corazón de la tierra era mayor que
Su mapa
Y más claro que sus espejos y mi cadalso.
He creído que una nube blanca me
Ascendía,
Como si yo fuera una abubilla con el viento por alas.
Y al alba, la llamada del sereno
Me despierta de mi sueño y de mi lenguaje:
Vivirás en otro cadáver.
Modifica tu último testamento.
Se ha retrasado la fecha de la segunda ejecución.
¿Hasta cuándo?, pregunto.
Esperaré a que mueras más.
No tengo cosas que me posean, respondo,
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua,
moradores de mis canciones!”
Y yo, aunque fuera el último,
Encontraría las palabras suficientes...
Cada poema es un cuadro.
Pintaré ahora para las golondrinas
El mapa de la primavera,
para los que pasan por la acera, el azufaifo
y para las mujeres el lapislázuli...
El camino me llevará
Y yo le llevaré a hombros
Hasta que las cosas recobren su imagen
Verdadera,
Luego oiré lo genuino:
Cada poema es una madre
Que busca a su hijo en las nubes,
Cerca del pozo de agua.
“Hijo, te daré el relevo.
Estoy encinta”.
Cada poema es un sueño.
He soñado que soñaba.
Me llevará y le llevaré
Hasta que escriba la última línea
En el mármol de la tumba:
“Me he dormido para volar”.
Y llevaré al Mesías zapatos de invierno
Para que camine como los demás
Desde lo alto de la montaña hasta el lago.


Publicado en el periódico Al-Hayat el 31-X-2003


14 abr. 2007

Mahmud Darwish - La niña / El grito

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En la playa hay una niña, la niña tiene familia
Y la familia una casa.
La casa tiene dos ventanas y una puerta...
En el mar, un acorazado se divierte cazando a los que caminan
Por la playa: cuatro, cinco, siete
Caen sobre la arena. La niña se salva por poco,
Gracias a una mano de niebla,
Una mano no divina que la ayuda. Grita: ¡Padre!
¡Padre! Levántate, regresemos: el mar no es como nosotros.
El padre, amortajado sobre su sombra, a merced de lo invisible,
No responde.
Sangre en las palmeras, sangre en las nubes.
La lleva en volandas la voz más alta y más lejana de
La playa. Grita en la noche desierta.
No hay eco en el eco.
Convierte el grito eterno en noticia
Rápida que deja de ser noticia cuando
Los aviones regresan para bombardear una casa
Con dos ventanas y una puerta.


Ramala, agosto del 2006
Traducido del árabe por María Luisa Prieto
www.poesiaarabe.com

Mahmud Darwish - Toma mi caballo y sacrifícalo

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Tú, no mi obsesión de conquistas, eres mi boda.
He dejado a mi alma y a sus parientes, tus demonios interiores,
la libertad de plegarse a tus deseos.
Toma mi caballo
y sacrifícalo
para que, cual guerrero tras la derrota, yo camine
sin sueños ni emociones...
Paz a la fatiga que deseas,
al príncipe cautivo, al oro necesario para la celebración
del verano por tus seguidores. Mil paces para ti,
entera y plena con tus pretendientes, humanos o genios.
Paz a lo que has hecho de ti para
ti: la horquilla de tu pelo rompe
mi espada y mi escudo,
y el botón de tu camisa porta, en su luz,
la contraseña para toda clase de pájaros.
Toma mi aliento como si tomaras una guitarra que acceda
a tus deseos de viento. Toda mi Andalucía
está en tus manos. No descuides ninguna cuerda
para defender el alma en mi Andalucía.
Yo sabré, en otra época,
sabré que he logrado la victoria con mi desesperación,
que he encontrado mi vida, allí,
fuera de ella, junto a mi pasado.
Toma mi caballo
y sacrifícalo, para que yo porte mi ser,
vivo o muerto...



Mahmud Darwish - 1941 Acre, Palestina
Traducción: María Luisa Prieto


13 abr. 2007

Mahmud Darwish - Una nube de Sodoma

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Después de tu noche, la noche del último invierno,
la calle del mar está vacía de vigilantes y
ninguna sombra me sigue, tras secarse tu noche
en el sol de mi canción. ¿Quién me dirá
ahora: deja el ayer y sueña con todo
tu inconsciente libre?
Mi libertad está ahora sentada junto a mí, conmigo, en
mis rodillas, cual gato doméstico. Me mira y mira lo que
me has dejado del ayer: tu chal
lila, un vídeo de Bailando con lobos y un collar de
jazmín en el musgo del corazón...
¿Qué hará mi libertad después de tu noche,
la noche del último invierno?
Una nube partió de Sodoma a Babel
hace siglos, pero su poeta, Paul
Celan, se ha suicidado hoy en el río de París.
No me llevarás al río de nuevo. Ningún vigilante
me preguntará: ¿Cómo te llamas hoy? No maldeciremos
la guerra. No maldeciremos la paz. No escalaremos la tapia
del jardín buscando la noche entre dos sauces
y dos ventanas. No me preguntarás: ¿cuándo abrirá
la paz las puertas de nuestra fortaleza a las palomas?
Después de tu noche, la noche del último invierno,
Los soldados han instalado su campamento en un lugar lejano,
una luna blanca se ha posado en mi balcón
y mi libertad y yo nos hemos sentado, en silencio,
contemplando nuestra noche.
¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo después de tu noche,
la noche del último invierno?

Traducción del árabe: María Luisa Prieto
Poesía árabe

Patricia Damiano