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10 ene. 2011

Claudio Eliano - Cigüeñas

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Las cigüeñas cuidan de sus padres, cuando están viejos, con afán cariñoso. Lo que hace que estas aves obren de tal modo no es una ley humana, sino que se comportan así por designio de la Naturaleza. También quieren las cigüeñas a su prole. Ésta es la prueba: si una cigüeña adulta carece de alimentos para los cigoñinos que aguardan en el nido, sin plumas y casi indefensos, porque está en una época de poca comida, vomita lo que ha comido en el día anterior y con eso da de comer a sus polluelos. Sé que, asimismo, garzas y pelícanos hacen otro tanto. Por otra parte, he sabido que cigüeñas y grullas emigran en compañía y que, juntas, escapan del frío invernal; cuando la estación de las nieves ha concluido, ambas especies retornan a sus lares y reconocen sus nidos, tal como un hombre reconoce su morada.

Según Alejandro de Mindo, cuando se hacen viejas, emigran a las islas del Océano, donde de aves se transforman en hombres y se cree que tal cambio es premio a su comportamiento amoroso con sus padres, porque, si no estoy en un error, los dioses quieren conservar en esas tierras una estirpe de hombres piadosos y justicieros, ya que en ninguna otra comarca de las que alumbra el sol podría perdurar semejante raza. Estimo que ésta no es una simple fábula. ¿Con qué finalidad podría narrar Alejandro infundios semejantes, si no sacaría nada en limpio? Y, lo que es más, de poco le serviría a un hombre inteligente contribuir a que lo falso se imponga a lo verdadero, aunque pensara en conseguir el máximo de los beneficios, monos todavía si podía ir a dar a las manos de un adversario, del que no sacaría ganancias.

Historia de los Animales, Libro III, 23


23 ago. 2009

Claudio Eliano (175-235) – Historias de los animales II (9 y 10)

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Eliano

 

9. Un instinto maravillosos, don e la Naturaleza, hace que el ciervo venza a la serpiente. EL reptil no logra huir escondiéndose en su cueva, porque el ciervo acerca su nariz a la boca de la misma y, resoplando con mucha energía, lo atrae con su hálito, como si se tratara de algún ensalmo, logra que se acerque a pesar suyo y, en cuanto puede echarle el diente, se lo come. Esto hace el ciervo en especial durante el invierno. También ocurre que, si se pulveriza un cuerno de ciervo y se arroja el polvo al fuego, el humo que se alza pone en fuga a todas las serpientes de las cercanías, ya que no pueden tolerar ni siquiera el olor.

 

10.  Por lo común, el caballo es un animal airoso. Su robustez, su agilidad, el cuello erguido, las patas flexibles y los cascos sonoros le proporcionan gallardía y elegancia. En particular la yegua, con sus crines largas, es un ser llena de gracia y cautivador; no soporta, por ejemplo, ser cubierta por un asco 6y, en cambio acepta con gusto a un caballo, en especial si se trata de uno muy robusto. Quienes se interesen por obtener mulas conocen estas ci4cunatncias, por tanto, recortan las crines de la yegua sin consideración y con rusticidad, para luego echarle un burro; aunque en un primer momento se siente repugnada la pobre bestia se aviene a recibir al macho innoble. Al parecer, un pasaje de Sófocles alude a esta humillación.

 

 

En Historia de los animales

Sin mención de traductor

Buenos Aires, 1990

 

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12 ene. 2009

Claudio Eliano - Historias de los animales, Libro VIII 15 y 17 - Los elefantes

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15

Si los elefantes no son capaces de cruzar una zanja, el más grande del grupo se mete dentro y se sitúa de través, como si se tratara de un puente; los demás pasan por encima de su lomo hasta el otro lado y, antes de continuar la huida, sacan de la zanja al que está en ella. Y lo hacen de esta forma: desde arriba, uno le ofrece la pata para que enrolle allí la trompa; los otros elefantes llevan hierbas y ramas y el que está en la zanja se sube a las ramas , siempre bien agarrado de la pata de su compañero, y así sale sin demasiados inconvenientes.

En la India existe una región denominada Falacra, así llamada porque todo ser vivo que prueba las hierbas del lugar pierde el pelo o los cuernos. Por tal razón, los elefantes jamás se aproximan por su voluntad a esas tierras y, si lo hacen, se apartan, ya que, como cualquier persona sensata, no buscan las cosas dañinas.


17

Ya hablé en especial de los elefantes, pero me parece oportuno añadir algo más. Está bien justificado afirmar que son capaces de mantener su continencia. Nunca van en busca de una hembra para copular como si quisieran infligir una ofensa o como si sólo los guiase el ansia de placer, sino que lo hacen con la idea de que es imprescindible perpetuar la especie engendrando hijos, para que haya una prole y no se extinga la simiente, dado que una sola vez en la vida se entregan al amor, cuando la hembra accede al apareamiento. A continuación, cuando la compañera ya está preñada, se desentienden por completo de ella. Se aparean en sitios apartados, huyendo de la observación de los demás. se ocultan entre el follaje de los árboles, entre los matorrales densos o bien en alguna hondonada poco accesible, que les brinde la oportunidad de un buen escondite.

Antes referí que son animales ecuánimes y provistos de gran valor. Ahora, aludí a su carácter sobrio. Quien desee emplear su tiempo en conocer cuánto detestan la maldad pueden abrir sus oídos y escuchar.

El cornac de un elefante domesticado tenía por mujer a una vieja poseedora de bastante riqueza. El hombre, al cabo de un tiempo, se prendó de otra; con la idea de que los bienes de su mujer legítima pasaran a poder de su amante, aquel hombre impulsivo estranguló a aquélla, la enterró junto al corral del elefante y se casó con su amada. El elefante enlazó con su trompa a la nueva ama y la llevó cerca de la sepultura; de inmediato, con los colmillos cavó hasta dejar el cadáver al descubierto, con lo que, a través de la acción misma, hizo conocer lo que no podía expresar con otro lenguaje; el elefante, que detesta la maldad, indicaba a aquella mujer la índole moral de su marido.



Véase más de Claudio Eliano
Buenos Aires, Ediciones Nuevo Siglo, 1997





26 oct. 2008

Claudio Eliano - Historias de los animales, Libro I, 20 y 43

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20

Son muchos los pájaros que cantan con delicadeza y que hasta llegan a hablar con su lengua tal como los hombres. Pero las cigarras sólo producen por sus partes laterales un chirrido monótono. Su alimento es el rocío y desde el nacimiento del día hasta la mitad del recorrido del sol, cuando el astro está aún en su apogeo, permanecen en silencio; pero tan pronto como el sol llega a la mitad de su camino, inician su himno típico -se podría definirlas como coreutas afanosas-, para cantar por encima de los pastores, caminantes y labriegos. Ese celo por el canto es la dota de la Naturaleza a los machos; la cigarra hembra es muda y se diría que es una joven púdica.


43

Por su voz dulce y melodiosa, el ruiseñor está a la cabeza de todos los pájaros y da amenidad a los sitios apartados con su trinar sutil y penetrante. Se dice que las carnes de este pájaro son buenas para poder estar en vela, aunque quienes se complacen en tomar semejante comida son seres malignos y llenos de necedad: es tremendo el don concedido a semejantes viandas, que ponen en fuga al sueño, señor de hombres y de dioses, según proclama Homero.




18 ago. 2008

Claudio Eliano - Historia de los animales, 21

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El lugar magnífico y anhelado que cantó Homero llamándolo Océano, sitio en el que las divinidades toman sus baños, se halla en Etiopía, la tierra de las serpientes más grandes que existen: llegan a medir hasta treinta brazas y no tienen nombre de ningún tipo, pero, según se dice, pueden matar a un elefante y son capaces de vivir tanto como el más longevo de los animales. Así lo afirman los relatos que se transmiten en Etiopía. Ahora bien, los frigios, en sus consejas, dan testimonio de que en Frigia también existen serpientes de hasta diez brazas de largo que, en época estival, salen cotidianamente de sus cuevas a tomar el sol del mediodía. A orillas del río llamado Ríndaco, las sierpes dejan asentados en tierra parte de sus cuerpos, mientras los demás anillos se elevan; estiran el cuello sin moverlo y en silencio abren las fauces y con su aliento, que tiene algo de mágico, atraen a los pájaros. Así es que éstos, enteros, con plumas y todo, cautivados por el aliento hechizador, van a dar al estómago de los ofidios. Los reptiles persisten en estas actividades hasta que se produce el crepúsculo, después del cual se esconden para aguardar a los rebaños, sobre los que se arrojan cuando regresan de sus campos de pastoreo a los rediles; así producen muchas víctimas entre los animales y hasta llegan a matar a los pastores, con lo que obtienen alimentos en abundancia.





28 jun. 2008

Claudio Eliano - La esponja

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La esponja tiene por guía a una criatura diminuta, similar a la araña, más que al cangrejo. La esponja no es algo inorgánico y desprovisto de sangre, producido por las aguas marinas, sino que vive fijada a las rocas, tal como otros seres, y posee ciertos movimientos propios; sin embargo, por así decir, necesita que alguien le mantenga fresca la idea de que es un ente vivo; dada su porosidad natural, se queda quieta hasta que algo le cae dentro de los poros; en tal circunstancia, aquellla criatura parecida a la araña la pica para avisarle y la esponja apresa lo que haya caído y lo devora. Si un hombre quiere arrancar la esponja, el guía lo anuncia con su pinchazo y la esponja se infla y se contrae, cosa que hace daño al pescador y lo obliga a hacer, ¡por Zeus! no pocos esfuerzos.

Claudio Eliano, Historia de los animales, libro VIII

13 oct. 2007

Claudio Eliano - Historia de los animales, Libro III

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37


Las ranas nunca cantan en Cérifo, pero si las llevas a otro sitio, llegan a cantar con voz aguda y áspera. Por otra parte, en Tesalia, en el monte Piero, existe una laguna estacional, que se forma en invierno, con aguas que se reúnen en su lecho; si alguien arroja allí algunas ranas, estos animales enmudecen, aunque sean capaces de croar en otros lugares. De las ranas de Cérifo dicen los nativos del lugar, con gran orgullo, que después de luchar contra la Gorgona y de atravesar extensas tierras, Perseo arribó al lugar y, a causa de sus fatigas, se detuvo en las cercanías de la laguna y se echó para dormir; las ranas comenzaron a croar y no permitían que Perseo conciliara el sueño; el joven imploró a su padre que hiciera enmudecer a las ranas. La súplica fue oída, y para atender el pedido del hijo, las ranas de la laguna fueron reducidas a un silencio eterno. No obstante, Teofrasto no cree esta conseja y considera que se puede disculpar la falacia de los nativos, si bien él opina que el frío de las aguas es el motivo por el que las ranas de esa laguna sean mudas.

34

Se cuenta que Tolomo II recibió, enviado desde la India, un cuerno enorme, con la capacidad de tres ánforas. ¡Qué enorme sería el buey que tuvo un cuerno de este tamaño!.

30

Se supone cosa lógica que un hombre poseedor de ciertos conocimientos sepa lo siguiente: el cuclillo es un pájaro muy astuto y capaz de pergeñar trampas excelentes para salir de sus apuros. No ignora que es incapaz de incubar sus propios huevos, ya que su índole corporal es fría, según dicen. De modo que cuando pone huevos no construye un nido ni cría a sus hijos: en cambio, aguarda y aguarda hasta que los pájaros de otros nidos se aparten y estén fuera de sus casas para meterse en el lugar ajeno y allí hacer su postura. El cuclillo no acude al nido de todos los pájaros, sino que prefiere los de la alondra, paloma torcaz, verderón y páppos, porque sabe que estas especies ponen huevos similares al suyo. Si el nido se encuentra vacío, se aleja sin entrar. En cambio si ya hay huevos dentro, pone los suyos entre ésos; cuando advierte que los huevos del dueño del nido son muchos, los saca y los rompe, para dejar los propios; por el parecido tan grande, es imosible diferenciarlos y apartarlos. Los pájaros que han fabricado su nido empollan los huevos del intruso; cuando el polluelo del cuclillo crece y comprende que es un bastardo, se aleja para volar junto a sus padres, ya que ni bien empluman se delatan como extraños y la familia los ataca. Sólo vemos al cuclillo durante la mejor estación del año, porque está al alcance de los ojos desde principios de la primavera hasta que surge la constelación de Sirio; después de esa época, se oculta de la vista del hombre.


9 sept. 2007

Claudio Eliano - Historia de los animales, 29

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La lechuza posee gran astucia y se parece a las brujas. Cuando la capturan, ella se apodera de inmediato de sus captores; por tal motivo, la llevan de un lado a otro sobre el hombro, como si fuera un animalito mimado o, ¡por Zeus!, como un hechizo. Por las noches se convierte en guardiana del sueño de su amo y de sus silbos, que se asemejan a señales, se esparce un hechizo fino y suave que obra en las aves y las induce a posarse cerca de ella. Durante el día ponen en práctica otro sistema para atraer a las aves o para atontarlas: en distintas ocasiones, las lechuzas dan a su rostro distinta expresión y así las aves se sienten como enbrujadas, aturdidas y llenas de un miedo tremendo a raíz de los cambios faciales de la embrujadora.


Libro I, 29
Buenos Aires, Ediciones Nuevo Siglo, 1997


18 jun. 2007

Claudio Eliano - Historia de los animales - Libro VIII, 7

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Megástenes me ha hecho saber que, en el Mar Índico, vive un pez invisible en vida, quizá porque habita en las profundidades, pero que sube a la superficie a su muerte. Quien lo toque se desmaya en un primer momento, para morir a continuación.

Si alguien pone el pie encima de una serpiente acuática, aunque no reciba ninguna mordedura, pierde la vista sin remedio, según afirma Apolodoro Acerca de animales venenosos, porque sostiene que con el mero contacto se produce la corrupción; por cierto que a quien trata de curar o de cuidar al moribundo, sea como sea, le salen llagas en las manos, tan sólo por haber tocado a quien pisó a una de esas serpientes. Aristóxeno narra que, cierta vez, un hombre dio muerte a una víbora con la mano y, a pesar de no haber recibido ninguna mordedura, perdió la vida; también agrega que la túnica que ese hombre vestía al matar al reptil se pudrió al cabo de poco tiempo.

Buenos Aires, Ediciones Nuevo Siglo, 1997


21 abr. 2007

Claudio Eliano - Delfines

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Claudio Eliano - Historia de los animales

Libro VIII

3

Los delfines demuestran su gratitud con más ardor que los hombres y no están atados por la costumbre persa tan alabada por Jenofonte. Esto es lo que voy a relatar: un individuo nacido en Paria, llamado Céraneo, entregó cierto dinero a unos pescadores bizantinos, para obtener la libertad de unos delfines apresados por las redes de aquéllos. Los delfines se mostrarían agradecidos a tal gesto. En una ocasión, una nave de cincuenta remos transportaba a bordo a varios milesios; según se cuenta, en el estrecho que hay frente a Paros, el navío se hundió y todos los que en él iban murieron, con excepción de Cérano, salvado por unos delfines: así pagaban el bien prodigado por esa misma persona tiempo antes. Los delfines llevaron a nado sobre el lomo a aquel hombre y lo dejaron en un sitio en el que se alza un promontorio rocoso, donde se abre una caverna: ese lugar se denomina Ceráneo.

Tiempo después Cérano murió y fue incinerado en la playa. Los delfines, al saber dónde se llevaba a cabo la incineración se acercaron todos juntos, como si asistieran a un fineral; durante las horas en que ardió la pira todos estuvieron cerca del cadáver, como lo hace un amigo con otro amigo; ya apagada la pira, todos se alejaron a nado.

Por el contrario, los hombres brindan honores a sus semejantes en vida, si son poderosos y gozan de buena fortuna, pero se apartan cuando mueren o caen en la desgracia, para no verse obligados para devolver los favores que hayan recibido.

Claudio Eliano, Historia de los animales, Buenos Aires, 1997

Claudio Eliano - De Historia de los animales

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Libro II

1
Cuando las grullas están a punto de alejarse de sus nidos de Tracia y de los hielos de esa comarca, se congregan en las riberas del Hebro; allí, cada una traga una piedra que le servirá como alimento y lastre contra la fuerza del viento y todas se aprestan a emigrar, en dirección al Nilo, para disfrutar del tiempo cálido y de la comida excelente que pueden encontrar en esas tierras durante la época invernal. En el momento en que están prestas para alzarse en vuelo y avanzar, la grulla de mayor edad rodea la bandada por tres veces, cae a tierra y muere. A continuación, sus compañeras la entierran y después emprenden el vuelo hacia Egipto, atravesando mares vastísimos con sus alas poderosas, sin bajar a tierra ni descansar. Cuando llegan, se encuentran con la época de siembra en Egipto: el campo es una mesa muy bien dispuesta y, sin que medie una invitación, se benefician de la hospitalidad de los egipcios.

16
Cuando en una piel calva, sin pelos, aparece una erupción rojiza o una mancha amarilla, no hay motivos para asombrarse. Pero el reno llamado tarando es capaz de cambiar su pelambre y su cuerpo en una gama de colores casi sin límites y producir asombro en quien lo mire. Un reno de Escitia semeja un toro por las características del pelaje y por la mole del cuerpo; con la piel de este animal los escitas hacen sus escudos, porque consideran que tiene una propiedad especial contra las lanzas.

Libro III

6
A menudo los lobos deben atravesar los ríos a nado y, por tanto, la Naturaleza previsora ha dispuesto un medio por el cual no son arrastrados por la fuerza de las aguas y les ha inculcado la forma de eludir esos invonvenientes con gran facilidad: se muerden la cola uno a otro y así, unidos, se echan a nadar y cruzan la corriente sin verse en aprietos ni peligros.

Libro VIII

8
Según dice Nicandro, la piel de la amphísbaina arrollada alrededor de un palo sirve para espantar a las serpientes y a los animales que matan embistiendo y no mordiendo.


Claudo Eliano, Historia de los animales, Buenos Aires 1997

14 abr. 2007

Claudio Eliano - Historia de los animales - Libro III, Cap. 27

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En el Peloponeso no hay leones y Homero, que conocía la circunstancia, como es natural, nos da la prueba al presentar a Artemis cazando en esas tierras diciendo que va por el altísimo monte Taigeto o por el Erimano, donde se deleita en perseguir a los jabalíes o a los veloces ciervos... Dado, pues, que esos montes no conocen leones, el poeta no los nombra, con mucho acierto.


Claudio Eliano, 175 a 235 dC
Buenos Aires, Ediciones Nuevo Siglo, 1997

9 abr. 2007

Claudio Eliano - Historia de los animales, Libro II, Fragmento XXIV

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Las serpientes poseen un veneno tremendo, pero el áspid tiene uno peor aún. No resulta sencillo hallar una medicina ni un antídoto para este veneno, por mucho que se logre disimular o atenuar los dolores. Por supuesto que también en el hombre existe un veneno extraño, que fue descubierto así: al capturar una serpiente, agarrándola con precaución y mucha firmeza por el cuello, tras hacerle abrir la boca, se escupió dentro; el esputo bajó hasta el vientre del reptil y le resultó tan nocivo que lo pudrió de inmediato. De tal hecho se extrajo la conclusión dfe cuán maligno puede llegar a resultar un mordisco un mordisco que un hombre aseste a otro y de que tampoco implica menos riesgos que el de otros animales.


Claudio Eliano (175-235 d.C.)
Buenos Aires, Ediciones del Nuevo Siglo, 1997

CLAUDIO ELIANO - Historia de los animales, libro I (fragmentos)

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24
Para llevar a cabo la cópula, el macho de la víbora se enrosca en torno a la hembra; cuando ya han cumplido el acto amoroso, la desposada da a su compañero una paga nefasta, a modo de recompensa por el acto sexual: se enrosca a su cuello y le secciona la cabeza de cuajo. El macho, pues, muere, en tanto que la hembra concibe sus crías; no se trata de un animal ovíparo, ya que da a luz; los recién nacidos de inmediato se entregan a una actividades que están de acuerdo con su índole perversa: destrozan a dentelladas el vientre de la madre y salen al mundo exterior, vengando la muerte del padre. Poetas trágicos amigos: ¿qué podrían decir ante tales hechos Orestes y Alcmeón?

25
Cualquiera tiene la posibilidad de observar que una hiena que en el año presente es macho, al siguiente estará convertida en hembra; en cambio, si ahora es hembra, pasará a ser macho. Estos animales adoptan uno u otro sexo, cambiándolo cada año, y pueden ser esposo y esposa; de esta forma, no se comportan con actitudes arrogantes, sino que con hechos concretos demuestran que Ceneo y Tiresias son seres antiguos.

27
La voracidad del pulpo es insaciable, lo cual lo induce a comer sin descanso y a urdir toda clase de maldades; esto sucede porque se trata del ser marino más omnívoro que existe. Por ejemplo, si carece de presas, llega a comerse sus propios tentáclos con los que, tras llenarse el vientre, se aplaca cuando no tiene víctimas a su alcance. Con el tiempo, sus miembros autodevorados se regeneran, como si la Naturaleza hubiera dispuesto esta posibilidad, para proveerlo de alimentos en los tiempos de hambruna.

28
Las avispas nacen de los cadáveres de los caballos; cuando el cuerpo muerto se pudre, los insectos salen volando de la médula de los huesos. Del animal más veloz entre los que existen nacen seres alados: el caballo da vida a las avispas.

29
La lechuza posee gran astucia y se parece a las brujas. Cuando la capturan, ella se apodera de inmediato de sus captores; por tal motivo, la llevan de un lado a otro sobre el hombro, como si fuera un animalito mimado o, ¡por Zeus!, como un hechizo. Por las noches se convierte en guardiana del sueño de su amo y de sus silbos, que se asemejan a señales, se esparce un hechizo fino y suave que obra en las aves y las induce a posarse cerca de ella. Durante el día, ponen en práctica otro sistema para atraer a las aves o para atontarlas: en distintas ocasiones, las lechuzas dan a su rostro distinta expresión y así las aves se sienten embrujadas, aturdidas y llenas de un miedo tremendo a raíz de los cambios faciales de la embrujadora.

Claudio Eliano (175-235 dc) Historia de los animales
ISAÍAS GARDE, textos en transición