Los niños de Oporto
Los niños de Oporto son azules o dorados
están dispuestos en enjambres en algunas paredes
se reúnen los dorados en unas,
los azules en otras
Todos de frente
te miran
tienen los culitos redondos y las mejillas rebosantes...
los niños de Oporto en ocasiones salen a correr por las calles
y cuando saltan
quedan levitando unos instantes
Es hermoso verlos flotar por las calles que suben y bajan
En Oporto hicieron falta tantos niños
Yo, en cambio, soy de otro lugar y debo evitar
pasar por debajo de las escaleras o
que pase un gato negro por delante de mí o
tengo que estar atenta a hacer los cuernos hacia abajo en precisas ocasiones. Tuve,
alguna vez, que
mojar el dedo en el vino derramado y
dibujarme símbolos en la frente. Tuve,
alguna vez, que
besar el pan
En Oporto hicieron falta tantos niños
Todos igualitos
de la misma especie
enjambrados en las paredes.
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Los niños de Roma
Las canteras blancas
paren niños alados
de nieve sólida
Los niños de Roma
son blancos
son de nieve
compactos
son de mármol-nieve
Los niños de Carrara no tocan el suelo
Los niños blancos de Roma
tienen gesto plácido
tienen la tersura desesperada
de los muñecos.
Yo espero que suelten
a los niños Carrara
Una suelta de niños alados
que nunca volaron
Niños que caen con estrépito
Niños compactos que se estrellan
que se funden con las rocas
de Carrara
Que en las canteras todo sea blanco
—otra vez—
Yo espero
En Bloque de hueso, 2025
Ediciones del Dock
(Pez náufrago / Jorge Aulicino)



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