Biblioteca Ignoria
Recortes literarios - Una antología
Recortes literarios - Una antología
El agua viviente debe ser cocida con fuego viviente. Voy al lugar donde solía pescar, Extraigo yo mismo la pure…
Alrededor de la empalizada desigual que corona la meseta frente al río, las hogueras de los indios chisporrote…
¿tú eres la gran poietisa Susana Etcétera? mucho gusto me llamo Petrona Smith-Jones soy profesora adjunta de…
Este domingo 4 de agosto arrancamos a las 18hs. Nos encontraremos con una vieja amiga de la casa, nuestra tía …
En sus modalidades más extremas, la manía persecutoria es una forma reconocida de locura. Algunas personas imagin…
El alma, dijo, está compuesta del mundo exterior. Hay hombres del Este, dijo, que son del Este. Hay hombres d…
Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los …
Salió del bosque negro de los enebros, con unos tártagos en las manos. Iba a caer la tarde y el viento movía n…
Ahora comprendo por qué Jorge Luis Borges suscitó, en vida, entre los argentinos, un fastidio que se hizo admi…
Mi hermana no escribe poemas y es improbable que de pronto comience a escribir poemas. Le viene de su madre, que…
La palabra es el rasgo distintivo del hombre, no por estar asociada a su naturaleza, sino por ser parte consti…
Es la siesta. Y en el comedor en penumbras no hay nadie. Y si estuviese alguno sentado no se notaría. Se oye una …
Medí la frente, alargué el contorno de los ojos, con un compás apócrifo cambié cinco veces la postura impúdic…
Hoy me estuve acordando de una cosa que me pasó hace pocas noches. Esa noche yo había encontrado una mujer, y …
Esos rasgos de luz, esas centellas que cobran con amagos superiores alimentos del sol en resplandores aquello v…
En sueños le pedí a la bailarina Eduardova que bailase otra vez el czardas . Tenía una ancha banda de sombra o d…
Yo soy de los más exentos de esta pasión y no siento hacia ella ninguna inclinación ni amor, aunque la sociedad h…
Era azul como su mano en el instante de la muerte. Era su mano crispada, era el último orgasmo. Era su pija pa…
Alguien regaló a Camila Ersky, el día que cumplió veinte años, una pulsera de oro con una rosa de rubí. Era un…