Los pasillos de dios… El cielo de la Capital se organiza en retazos. Durante el día cae en bloques celestes o grises, amarrado a la forma neutra de los edificios. En la noche, no muestra sus estrellas, a menos que las busques denodadamente, perforando las luces de artificio, esa iluminación del alma colectiva. ¿Qué ven los ojos errantes y múltiples, que no vean los tuyos? ¿Qué significado bruto y ominoso te anticipan? Hasta donde la vista alcanza, el horizonte está hecho de civilización indiferente.
Hurgan el cielo
La bóveda celeste
Estos anteojos
En Esto es así


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