5 abr. 2018

Hermann Ungar - El santo


Hermann Ungar - El santo

Él deseaba llevarse el santo a la habitación de Frau Porges, para que lo protegiera, pero a Frau Porges no le gustaba el santo. A los judíos no les gustan los santos. Al mismo Karl, cuando era niño, le horrorizaba el crucifijo de la escalera. Frau Porges no admitiría al santo. Cuando estaba en la habitación de ella, Polzer no se sentía protegido por el santo. Quería ponerle cirios, a escondidas. Nadie debía saberlo.

En Los mutilados