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23 jun. 2013

Descarga: Ludwig Wittgenstein - Investigaciones filosoficas

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Descarga: Ludwig Wittgenstein - Investigaciones filosoficas

Contiene:
Investigaciones filosóficas
Cuaderno azul
Cuaderno marrón

Las Investigaciones filosóficas constituyen el texto más leído, discutido y citado por los teóricos del lenguaje del siglo XX. De una forma voluntariamente asistemática y fragmentaria, Wittgenstein abandona el ideal de un lenguaje perfecto y lógicamente ordenado, para dar paso a una visión más dinámica, pragmática y convencional del lenguaje. 

En torno a la tesis central de que el significado está en el uso del lenguaje, se desarrolla una serie de pensamientos que coinciden en entender al lenguaje como una manera de actuar y de comportarse, una «forma de vida» específica el ser humano definido desde antiguo como «el animal que habla». 

El lenguaje es visto como un juego o una diversidad de juegos que reflejan la especial relación de los humanos entre sí y con el mundo. Las propuestas de Wittgenstein han marcado una nueva orientación en todas las disciplinas –filosofía, lingüística, semiótica– que se ocupan del lenguaje.

10 dic. 2012

Ludwig Wittgenstein - Presuposición implícita

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Ludwig Wittgenstein


Imagínate que observamos el movimiento de un punto (de un punto luminoso sobre una pantalla, por ejemplo). Del comportamiento de este punto se podrían sacar importantes conclusiones de la más diversa naturaleza. ¡Pero cuántas cosas diversas pueden observarse en él!  —  La trayectoria del punto y algunas de sus medidas (por ejemplo, la amplitud y la longitud de onda), o bien la velocidad y la ley según la cual ésta varía, o el número, o la posición, de los lugares en los que varía repentinamente, o la curvatura de la trayectoria en esos lugares, y muchas más cosas.  —  Y cada una de estas características del comportamiento del punto podría ser la única que nos interesara. Por ejemplo, todo en ese movimiento nos podría ser indiferente, excepto el número de círculos trazados en un tiempo determinado.  —  Y si no sólo nos interesara una de estas características, sino varias de ellas, cada una de ellas podría proporcionarnos un dato particular, distinto por su naturaleza de todos los demás. Y así es con la conducta del hombre, con las diversas características que observamos de esta conducta.

Así pues, ¿la psicología trata de la conducta, no de la mente?

¿Sobre qué informa el psicólogo?  —  ¿Qué observa? ¿No es la conducta de los seres humanos, en particular sus manifestaciones? Pero éstas no tratan de la conducta.

«Noté que estaba de mal humor.» ¿Es esto un informe sobre la conducta o bien sobre el estado anímico? («El cielo tiene un aspecto amenazador»: ¿trata esto del presente o del futuro?) De ambas cosas; pero no yuxtapuestas; sino de la una a través de la otra.

El médico pregunta: «¿Cómo se siente él?» La enfermera dice: «Se queja». Un informe sobre la conducta. ¿Pero tiene que existir para ambos la pregunta de si esa queja es realmente genuina, si es realmente la expresión de algo? ¿No podrían, por ejemplo, sacar la conclusión «Si se queja, tendremos que darle otra píldora calmante» —  sin callarse un término intermedio? ¿Lo importante no es al servicio de qué ponen la descripción de la conducta?

«Pero entonces ellos parten justamente de una presuposición implícita.» Entonces, el proceso de nuestro juego de lenguaje se basa siempre en una presuposición implícita.

Describo un experimento psicológico: el aparato, las preguntas del experimentador, las acciones y respuestas del sujeto —  y ahora digo que esto es una escena de una obra de teatro.  —  Entonces cambia todo. Así se dirá: Si en un libro sobre psicología se hubiera descrito ese experimento del mismo modo, la descripción del comportamiento se interpretaría justamente como una expresión de algo mental, porque presuponemos que el sujeto no nos está tomando el pelo, no se ha aprendido las respuestas de memoria, y cosas parecidas.  —  ¿Así pues, hacemos una presuposición?

¿Nos expresaríamos realmente así: «Naturalmente, parto de la presuposición de que...»?  —  ¿O, si no lo hacemos, es sólo porque el otro ya sabe esto?

¿No existe una presuposición donde existe una duda? Y la duda puede faltar por completo. La duda tiene un final.

Aquí es como con la relación: objeto físico e impresiones sensoriales. Tenemos aquí dos juegos de lenguaje y sus relaciones mutuas son de naturaleza complicada.  —  Si queremos llevar estas relaciones a una relación simple, nos equivocaremos.

***

Imagínate que alguien dijera: cada una de las palabras que nos son familiares, que aparecen en un libro, por ejemplo, provoca ya en sí misma en nuestro espíritu una neblina, un 'aura' de empleos débilmente insinuados.  —  Como si en un cuadro cada una de las imágenes también estuviera rodeada de escenas delicadas, pintadas nebulosamente, como si fuera en otra dimensión, y nosotros viéramos las imágenes aquí en otras conexiones.  —  ¡Tomemos en serio este supuesto!  —  Entonces se ve que no puede explicar la intención.

En efecto, si fuera así: que tuviéramos presentes a medias las posibilidades de empleo de una palabra al hablar o al escuchar —  si fuera así, esto valdría solamente para nosotros.

Pero nos entendemos con los demás, sin saber si ellos también tienen estas experiencias.

¿Qué le replicaríamos a alguien que nos comunica que en él la comprensión es un proceso interno?  —  ¿Qué le replicaríamos si dijera que en él el saber jugar al ajedrez es un proceso interno?  —  Que a nosotros no nos interesa nada de lo que ocurre dentro de él cuando queremos saber si sabe jugar al ajedrez.  —  Y si él respondiera a esto que justamente sí nos interesa: —  a saber, que él sepa o no jugar al ajedrez  — ,tendríamos que hacerle notar los criterios que nos demostrarían su capacidad, y por otro lado los criterios para los 'estados internos'.

Incluso si alguien tuviera una determinada capacidad sólo cuando sintiera algo determinado y en la medida en que lo sintiera, este sentimiento no sería la capacidad.

El significado no es la vivencia que se tiene al oír o pronunciar la palabra, y el sentido de la oración no es el complejo de estas vivencias.  —  (¿Cómo se compone el sentido de la oración «Todavía no lo he visto» de los significados de las palabras que contiene?) La oración se compone de esas palabras, y esto es suficiente.

Cada palabra —  quisiéramos decir  —   puede ciertamente tener un carácter distinto en distintos contextos, pero siempre tiene un único carácter —  un único rostro. Éste nos mira.  —  Pero también un rostro pintado nos mira.

¿Estás seguro de que hay un único sentimiento del «si»; y no quizás varios? ¿Has intentado proferir la palabra en contextos muy diversos? Por ejemplo, cuando en ella está el acento principal de la oración, y cuando está en la palabra siguiente.

Imagínate que encontrásemos un hombre que acerca de los sentimientos que contienen sus palabras nos dijera: que para él «si» y «pero» tienen el mismo sentimiento.  —  ¿No deberíamos creerlo? Quizás nos extrañaría. «No juega nuestro juego en absoluto», quisiéramos decir. O también: «Éste es un tipo diferente.»
¿No creeríamos que él entiende las palabras «si» y «pero» igual que nosotros cuando las emplea como nosotros?

Se aprecia mal el interés psicológico del sentimiento del «si» cuando uno lo considera como correlato obvio de un significado; más bien hay que verlo en otro contexto, en el de las circunstancias particulares en las que se presenta.

¿No tiene uno nunca el sentimiento del «si», cuando no profiere la palabra «si»? En todo caso sería curioso que sólo esta causa produjera dicho sentimiento. Y esto vale en general para la 'atmósfera' de una palabra: —  ¿por qué se considera tan obvio que sólo esta palabra tenga esta atmósfera?

El sentimiento del «si» no es un sentimiento que acompañe a la palabra «si».

El sentimiento del «si» debería ser comparable al 'sentimiento' particular que nos provoca una frase musical. (Un sentimiento de esta clase se describe a veces diciendo «Aquí es como si se sacara una conclusión», o bien, «Quisiera decir 'por lo tanto...'», o «en este caso siempre quisiera hacer un gesto  —  » y entonces uno lo hace.)

¿Pero puede separarse este sentimiento de la frase? Y, sin embargo, no es la frase misma; pues alguien la puede oír sin ese sentimiento.

¿Es en esto parecido a la 'expresión' con la que se toca la frase musical?

Decimos que este pasaje nos provoca un sentimiento muy especial. Lo cantamos para nosotros mismos, y al hacerlo lo acompañamos de un determinado movimiento, quizá también tenemos alguna sensación particular. Pero estos acompañamientos —  el movimiento, la sensación  —   no los reconoceríamos en absoluto en otro contexto. Son completamente vacíos, excepto justamente cuando cantamos ese pasaje.

«Lo canto con una expresión muy determinada.» Esta expresión no es algo que se pueda separar del pasaje. Es otro concepto. (Otro juego.)

La vivencia es este pasaje, tocado así (así como lo hago ahora; una descripción sólo la podría insinuar).

La atmósfera inseparable de la cosa —  por tanto no es ninguna atmósfera.

Lo que está íntimamente asociado, lo que fue íntimamente asociado, eso parece concordar. ¿Pero cómo lo parece?, ¿Cómo se manifiesta el hecho de que parezca concordar? Más o menos así: no podemos imaginarnos que el hombre que tenía este nombre, este rostro, esta caligrafía, no produjera estas obras, sino otras muy distintas (las de otro gran hombre). ¿No nos lo podemos imaginar? ¿Acaso lo intentamos?  —  Podría ser así: Oigo decir que alguien pinta un cuadro «Beethoven escribiendo la Novena Sinfonía». Me puedo imaginar fácilmente lo que se podría ver en un cuadro así. ¿Pero qué tal si alguien quisiera representar el aspecto que habría tenido Goethe al escribir la Novena Sinfonía? No podría imaginarme nada que no fuera penoso y ridículo.


En Investigaciones filosóficas
Traducción: Alfonso García Suárez y Ulises Moulines


3 may. 2011

Ludwig Wittgenstein - De la intención

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233. "Sólo el cuadro dotado de intención alcanza, a manera de escala, la realidad. Considerado desde fuera, está allí como muerto y aislado." - Es como si en principio hubiéramos visto un cuadro de tal manera que viviéramos en él, y los objetos que contuviera nos rodearan como si fueran reales; y después nos retiráramos y, al estar afuera, viéramos el marco, y el cuadro se redujera a una mera superficie pintada. De esta manera, cuando introducimos la intención, nos rodean las imágenes de ésta y vivimos entre ellas. Pero cuando nos despojamos de la intención, se reducen a meras manchas en un lienzo, sin vida y sin interés para nosotros. Cuando introducimos la intención, vivimos en el espacio de ésta, entre sus imágenes (sombras), al mismo tiempo que con las cosas reales. Imaginémonos en una sala de cine, a oscuras, inmersos en el filme. Después la sala se ilumina, pero la película continúa en la pantalla. Ahora, de pronto estamos fuera y la vemos como movimientos de manchas de luz y sombra en una pantalla. (En el sueño ocurre algunas veces que primero leemos una historia y después somos sus protagonistas. Y después de despertar de un sueño, a veces es como si nos hubiéramos alejado de él y ahora lo viéramos ante nosotros como una figura extraña.) Y también significa algo decir: "vivir en las páginas de un libro".

234. Lo que ocurre no es que este símbolo ya no pueda interpretarse, sino más bien: que no lo interpreto. No lo interpreto porque, ante este cuadro, me siento como en casa. Cuando lo interpreto, avanzo por la senda del pensamiento de un estadio a otro.

235. Si veo el símbolo pensado 'desde fuera', me hago consciente de que podría interpretarse en tal o cual forma; si es un paso en el curso de mis pensamientos, entonces es para mí una morada natural, y no me ocupan (ni me preocupan) sus posibles interpretaciones. -Igual que poseo una tabla que indica el horario del tren y la uso, sin ocuparme de que una tabla es susceptible de diferentes interpretaciones.

236. Si trato de describir el proceso de la intención, siento, ante todo, que le es más viable hacer lo que se supone si contiene una imagen extremadamente fiel de aquello que es el objeto de la intención. Pero, además, tampoco esto es suficiente, pues la imagen, sea lo que fuere, se puede interpretar de diferentes maneras; de ahí que esta imagen, a su vez, esté de nuevo aislada. Cuando se capta la imagen con la vista, aislada, de pronto se muere: es como si se le quitara algo que antes le hubiera dado vida. No es un pensamiento, no es una intención, pero sea cual fuere el acompañamiento que le imaginemos, ya procesos articulados o inarticulados, ya cualquier tipo de sensaciones, permanece aislada, no apunta por sí misma a una realidad ajena a ella. Ahora bien, uno suele decir: "Por supuesto, no es la imagen la que da una intención, sino que nosotros debemos darle a ella una intención." Pero si este dar intenciones, este querer decir es, a su vez, algo que se hace con la imagen, entonces no veo por qué eso deba estar sujeto a un ser humano. Se puede también estudiar el proceso de la digestión como proceso químico, independientemente de que tenga lugar en un ser vivo. Queremos decir: "El querer decir es esencialmente un proceso mental, un proceso de la vida consciente, no de la materia muerta." Pero ¿qué comunicará a tal objeto el carácter específico de lo que ocurre -mientras lo consideramos justamente como proceso? Y ahora nos parece como si el dar intenciones no pudiera ser ningún tipo de proceso, fuere cual fuere. Pues lo que juzgamos insatisfactorio es la gramática del proceso, no el modo particular de un proceso. -Incluso se podría decir: ¡en este sentido llamaríamos "muerto" a cada proceso!

237. Casi se podría decir: "El significado se mueve, mientras que un proceso permanece estático."


En Zettel


17 nov. 2007

Ludwig Wittgenstein - Tractatus Logico-Philosophicus - Tres fragmentos

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Uno


1 El mundo es todo lo que es el caso.

1.1 El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.

1.11 El mundo viene determinado por los hechos, y por ser éstos todos los hechos.

1.12 Porque la totalidad de los hechos determina lo que es el caso y también todo cuanto no es el caso.

1.13 Los hechos en el espacio lógico son el mundo.

1.2 El mundo se descompone en hechos.

1.21 Algo puede ser el caso o no ser el caso, y todo lo demas permanecer igual.

2 Lo que es el caso, el hecho, es el darse efectivo de estados de cosas.

2.01 El estado de cosas es una conexión de objeto (cosas).

2.011 Poder ser parte integrante de un estado de cosa es esencial a la cosa.

2.012 En la lógica nada es casual: si la cosa puede ocurrír en el estado de cosas, la posibilidad del estado de cosas tiene que venir ya prejuzgada en la cosa.

2.0121 Pareceria algo así como un azar que a la cosa ca- paz de darse de modo efectivo por sí misma le correspondiera posteriormente un estado de co- sas.
Que las cosas puedan ocurrir en estados de cosas, es algo que debe radicar ya en ellas.
(Algo lógico no puede ser meramente posible. La lógica trata de cualquier posibilidad y todas las posibilidades son sus hechos).
Al igual que no podemos en absoluto representarnos objetos espaciales fuera del espacio, ni temporales fuera del tiempo, tampoco podemos representarnos objeto alguno fuera de la posibilidad de su conexión con otros.
Si puedo representarme el objeto en la trama del estado de cosas, no puedo representármelo fuera de la posibilídad de esa trama.

2.0122 La cosa es independiente en la medida en que puede ocurrir en todos los posibles estados de cosas, pero esta forma de independencia es una forma de interrelación con el estado de cosas, una forma de dependencia. (Es imposible que las palabras aparezcan de dos modos diferentes, solas y en la proposición.)

2.0123 Si conozco el objeto, conozco también todas las posibilidades de su ocurrencia en estados de cosas.
(Cualquier posibilidad de este tipo debe radicar en la naturaleza del objeto.)
No cabe encontrar posteriormente una nueva po- sibilidad.

2.01231Para conocer un objeto, no tengo ciertamente que conocer sus propiedades externas, pero sí debo conocer todas sus propiedades internas.

2.0124 Dados todos los objetos, vienen dados también con ello todos los posibles estados de cosas.

2.013 Cualquier cosa esta, por así decirlo, en un espacio de posibles estados de cosas. Puedo representarme vacío ese espacio, pero no la cosa sin el espacio.

2.0131 El objeto espacial debe encontrarse en el espacio infinito. (El punto espacial es un lugar argumental.)
La mancha en el campo visual no tiene, ciertamente, por qué ser roja, pero ha de tener un color: tiene, por así decirlo, el espacio cromático en torno suyo. El tono ha de tener una altura, el objeto del sentido del tacto una dureza, etc.

2.014 Los objetos contienen la posibilidad de todos los estados de cosas.

2.0141 La forma del objeto es la posibilidad de su ocurrencia en estados de cosas.

2.02 El objeto es simple.

2.0201 Cualquier enunciado sobre complejos puede descomponerse en un enunciado sobre sus partes integrantes y en aquellas proposiciónes que describen completamente los complejos.

2.021 Los objetos forman la sustancia del mundo. Por eso no pueden ser compuestos.

2.0211 Si el mundo no tuviera sustancia alguna, el que una proposición tuviera sentido dependería de que otra proposición fuera verdadera.

2.0212 Seria entonces imposible pergeñar una figura del mundo (verdadera o falsa).

2.022 Es manifiesto que por muy diferente del real que se piense un mundo ha de tener algo en común con él -una forma-.

2.U25 Lo que constituye esta forma fija son precisamente los objetos.

2.0231 La substancia del mundo sólo puede determinar una forma y no propiedades materiales. Porque éstas sólo vienen a ser representadas por las proposiciónes, solo vienen a ser formadas por la configuración de los objetos.

2.0232 Dicho sea incidentalmente, los objetos son incoloros.

2.0233 Dos objetos de la misma forma lógica sólo se diferencian entre si -independientemente de sus propiedades externas- por el hecho de ser diferentes.

2.02331 0 bien una cosa tiene propiedades que ninguna otra posee, en cuyo caso cabe distinguirla sin mas de las otras mediante una descripción y remitir a ella; o bien, por el contrario, hay varias cosas que tienen todas sus propiedades en común, en cuyo caso es absolutamente imposible señalar una de ellas.
Porque si la cosa no viene distinguida por nada, entonces yo no puedo distinguirla, dado que si no ya estaría, en efecto, distinguida.

2.024 La substancia es lo que persiste independientemente de lo que es el caso.

2.025 Es forma y contenido.

2.0251 Espacio, tiempo y color (cromaticidad) son formas de los objetos.

2.026 Solo si hay objetos puede haber una forma fija del mundo.

2.027 Lo fijo, lo persistente y el objeto son uno y lo mismo.

2.0271 El objeto es lo fijo, persistente; la configuracion es lo cambiante, inestable.

2.0272 La configuración de los objetos forma el estado de cosas.


Dos

6.1223 Ahora queda claro por qué se ha sentido a menudo como si las «verdades lógicas» pudieran ser «postuladas» por nosotros: podemos, en efecto, postularlas en la medida en que podemos postular una notación satisfactoria.

6.1224 Ahora queda claro tambien por que se llamó a la logica la teoría de las formas y de la deducción.

6.123 Esta claro: las leyes logicas no pueden estar sometidas a su vez a leyes lógicas.
(No hay, como creyó Russell, un principio de con- tradicción propio para cada «type», sino que basta uno, ya que no se aplica a sí mismo.)

6.1231 El distintivo de la proposición logica no es la validez general.
Porque ser general quiere decir sólo: valer casualmente para todas las cosas. Ya que una proposicion no generalizada puede ser tan tautológica como una generalizada.

6.1232 Cabría llamar esencial a la validez general lógica en contraposición a la casual de la proposición «todos los hombres son mortales», por ejemplo.
Proposiciones como el «Axiom of reducibility» de Russell no son proposiciones lógicas, y esto explica nuestro sentimiento: que de ser verdaderas sólo podrían serlo por una feliz casualidad.

6.1233 Puede imaginarse un mundo en el que el Axiom of reducibility no tenga validez. Pero está claro que la lógica no tiene nada que ver con la cuestión de si nuestro mundo es realmente así o no.

6.124 Las proposiciones lógicas describen el armazón del mundo o, más bien, lo representan. No «tratan» de nada. Presuponen que los nombres tienen significado, y las proposiciones elementales, sentido; y ésta es su conexión con el mundo. Está claro que algo tiene que indicar sobre el mundo el hecho de que ciertas conexiones de símbolos -que tienen esencialmente un carácter determinado- sean tautologías. Aquí radica lo decisivo.
Decíamos que algo hay de arbitrario en los símbolos que usamos y algo hay que no lo es. En la lógica sólo esto se expresa: Pero ello quiere decir que en la lógica no expresamos nosotros lo que queremos con ayuda de los signos, sino que en la lógica es la propia naturaleza de los signos naturalmente necesarios lo que se expresa: Si conocemos la sintaxis lógica de un lenguaje sígnico cualquiera, entonces ya están dadas todas las proposiciones de la lógica.

6.125 Es posible, y ciertamente también a la luz de la vieja concepción de la lógica, dar de antemano una descripción de todas las proposiciones lógicas "verdaderas".

6.1251 Por eso en la lógica tampoco puede haber nunca sorpresas.

6.126 Puede calcularse si una proposición pertenece a la lógica calculando las propiedades lógicas del símbolo.
Y esto lo hacemos cuando «demostramos» una proposición logica. Porque formamos la proposición lógica a partir de otras según meras reglas sígnicas sin preocuparnos por un sentido y un significado.
La demostración de las proposiciones lógicas consiste en que las hacemos surgir a partir de otras proposiciones lógicas mediante la aplicación sucesiva de ciertas operaciones que a partir de las prímeras generan una y otra vez tautologías.
(Y, ciertamente, de una tautología sólo se siguen tautologías.)
Naturalmente, este modo de mostrar que sus proposiciones son tautologías es enteramente inesencial a la lógica. Ya por el hecho de que las proposiciones de las que parte la demostración tienen, efectivamente, que mostrar sin demostración que son tautologías.

6.1261 En la logica proceso y resultado son equivalentes.
(Ninguna sorpresa, en consecuencia.)

6.1262 En la lógica la demostración no es sino un medio mecánico auxiliar para un más fácil reconocímiento de la tautología, cuando ésta es complicada.

6.1263 Sería, en efecto, demasiado extraño que se pudiera demostrar lógicamente una proposición con sentido a partir de otra, y una proposición lógica también. Está claro de antemano que la demostración lógica de una proposición con sentido y la demostración en la lógica han de ser dos cosas de todo punto diferentes.

6.1264 La proposición con sentido enuncia algo, y su demostración muestra que ello es así; en la lógica toda proposición es la forma de una demostración. Toda proposición de la lógica es un modus ponens representado en signos. (Y el modus ponens no puede ser expresado mediante una proposición.)

6.1265 Siempre puede concebirse la lógica de modo que toda proposición sea su propia demostración.

6.127 Todas las proposiciones de la lógica son pariguales; no hay esencialmente entre ellas leyes fundamentales y proposiciones derivadas.
Toda tautología muestra por ella misma que es una tautología.

6.1271 Está claro que el número de las «leyes lógicas fundamentales» es arbitrario, puesto que la lógica podía, efectivamente, derivarse de una ley fundamental con solo formar, p. ej., el producto lógico a partir de las leyes fundamentales de Frege.
(Frege diría tal vez que esta ley fundamental ya no es inmediatamente evidente. Pero no deja de resultar curioso que un pensador tan exacto como Frege haya invocado el grado de evidencia como criterio de la proposición lógica.)

6.13 La lógica no es una teoría sino una figura especular del mundo.
La lógica es trascendental.

6.2 La matemática es un método lógico.
Las proposiciones de la matemática son ecuaciones, es decir, pseudoproposicíones.

6.21 La proposición matemática no expresa pensamiento alguno.

6.211 En la vida lo que necesitamos nunca es, ciertamente, la proposición matemática, sino que utilizamos la proposición matemática sólo para deducir de proposiciones que no pertenecen a la matemática otras proposiciones que tampoco pertenecen a ella.
(En la filosofía el interrogante «para qué usamos realmente tal palabra, tal proposición» lleva una y otra vez a valiosos esclarecimientos.)

6.22 La matemática muestra en las ecuaciones la lógica del mundo que las proposiciones de la lógica muestran en las tautologías.

6.23 Si dos expresiónes vienen unidas por el signo de igualdad, ello quiere decir que son sustituibles una por otra. Pero si esto es el caso tiene que mostrarse en las dos expresiónes mismas.
Que dos expresiónes sean sustituíbles una por otra, caracteriza su forma lógica.

6.231 Es una propiedad de la afirmación, que pueda ser concebida como doble negación.
Es una propiedad de « 1 + 1 + 1 + 1 », que pueda concebirse como «(1 + 1) + (1 + 1)».

6.232 Frege dice que ambas expresiónes tienen el mismo significado, pero diferente sentido. Pero lo esencial de la ecuación es que no resulta necesaria para mostrar que las dos expresiónes unidas por el signo de igualdad tienen el mismo significado, ya que esto es algo que ambas expresiónes mismas dejan ver.

6.2321 Y que las proposiciones de la matemática puedan ser probadas, no quiere decir otra cosa sino que su corrección puede ser percibida sin necesidad de que lo que expresan sea ello mismo comparado, en orden a su corrección, con los hechos.

6.2322 No es posible afirmar la identidad del significado de dos, expresiónes. Porque para poder afirmar algo de su significado tengo que conocer su significado; y en la medida en que conozco su significado sé si significan lo mismo o algo diferente.

6.2323 La ecuación caracteriza sólo el punto de vista desde el que considero ambas expresiónes, es decir, el punto de vista de su igualdad de significado.

6.233 A la cuestión de si la intuición resulta necesaria para la resolución de los problemas matemáticos hay que responder que es precisamente el lenguaje el que procura aquí la necesaria intuición.

6.2331 Es precisamente el procedimiento del cálculo lo que proporciona esta intuición.
El cálculo no es un experimento.

6.234 La matemática es un método de la lógica.

6.2341 Lo esencial del método matemático es trabajar con ecuaciones. Que toda proposición de la matemática deba entenderse por sí misma, es cosa que descansa precisamente en este método.

6.24 El metodo de la matemática para llegar a sus ecuaciones es el método de sustitución.
Porque las ecuaciones expresan la sustituibilidad de dos expresiónes, y nosotros avanzamos de un número de ecuaciones a ecuaciones nuevas sustituyendo unas expresiónes por otras de acuerdo con las ecuaciones.

Tres

6.321 «Ley de causalidad» no es un nombre generico. Y al igual que en la mecánica decimos que hay leyes del mínimum -tales como la ley de la minima acción-, hay en la física leyes de causalidad, leyes de la forma de causalidad.

6.3211 Se ha sospechado, ciertamente, que tenía que haber una «ley de la mínima acción» antes de saber con exactitud como rezaba. (Aquí, como siempre, lo cierto a priorí se revela como algo puramente lógico).

6.33 No creemos a priori en una ley de conservacion, sino que conocemos a priori la posibilidad de una forma lógica.

6.34 Todas aquellas proposiciones, como el principio de razón, de la continuidad en la naturaleza, del minimo gasto en la naturaleza, etc., etc., todas ellas son intuiciones a priori sobre la posible conformación de las proposiciones de la ciencia.

6.341 La mecanica newtoniana, por ejemplo, lleva la descripción del mundo a una forma unitaria. Imaginemonos una superficie blanca con manchas negras irregulares. Diriamos entonces: cualquiera que sea la figura que toma cuerpo así, siempre puedo aproximarme arbitrariamente a su descripción, cubriendo la superficie con una red cuadriculada suficientemente fina y diciendo, acto seguido, de cada cuadrado que es blanco o que es negro.
Habré llevado de este modo la descripcion de la superficie a una forma unitaria. Esta forma es arbitraria, puesto que con igual éxito hubiera podido utilizar una red con aberturas triangulares o exagonales. Puede que la descripción con ayuda de una red triangulada hubiera resultado más sencilla; esto quiere decir que podríamos describir más exactamente la superficie con una red triangulada más burda que con una cuadricu- lada más fina (o al revés), etc. A las diferentes redes corresponden diferentes sistemas de descripción del mundo. La mecánica determina una forma de descripción del mundo al decir: todas las proposiciones de la descripción del mundo tienen que obtenerse de un modo y manera dados a partír de un número de proposiciones dadas -los axiomas mecánicos-. Procura así los materiales para la construcci0n del edificio científico y dice: cualquiera que sea el edificio que quieras levantar tendrás que construirlo de algún modo con éstos y sólo estos materiales.
(Al igual que con el sistema numérico ha de poderse escribir un número arbitrario cualquiera, con el sistema de la mecánica, una proposición cualquiera de la física.)

6.342 Y ahora vemos la posición recíproca de lógica y mecanica. (Cabría hacer, también, que la red se compusiera de figuras de otro tipo, de triángulos y exagonos, por ejemplo.) Que una figura como la arriba citada pueda ser descrita mediante una red de una forma dada, es cosa que no dice nada sobre la figura. (Porque esto vale para cualquier figura de este tipo.) Pero lo que caracteriza a la figura es esto: que puede describirse enteramente mediante una determinada red de una determinada finura.
Así pues, tampoco enuncia nada sobre el mundo el hecho de que pueda ser descrito mediante la mecanica newtoniana; pero sí, ciertamente, el hecho de que se deje describir así mediante ella, como, en efecto, es el caso. También dice algo sobre el mundo el hecho de que pueda describirse más sencillamente mediante una mecánica que mediante otra.

6.343 La mecánica es un intento de construir de acuerdo con un plan todas las proposiciones verdaderas que necesitamos para la descripción del mundo.

6.3431 A través del aparato lógico entero, sin embargo, las leyes físicas hablan de los objetos del mundo.

6.3432 No debemos olvidar que la descripción del mundo mediante la mecánica es siempre enteramente general. En ella nunca se trata, p. ej., de puntos materiales determinados, sino de puntos cualesquiera.

6.35 Aunque en nuestra figura las manchas son figuras geométricas, la geometría no puede, sin embargo, obviamente, decir nada sobre su forma y posición efectivas. Pero la red es puramente geométrica, todas sus propiedades pueden indicarse a priori.
Leyes como el principio de razón, etc., tratan de la red, no de lo que la red describe.

6.36 Si hubiera una ley de causalidad podría rezar asi: «Hay leyes naturales». Pero, por supuesto, tal cosa no puede decirse; se muestra.

6.361 En el modo de expresión de Hertz cabría decir: sólo son pensables conexiones legaliformes.

6.3611 No podemos comparar ningún proceso con el «decurso del tiempo» -este no existe-, sino solo con otro proceso (con la marcha del cronómetro, por ejemplo).
De ahí que la descripción del decurso temporal sólo resulta posible apoyándonos en otro proceso.
Algo enteramente análogo vale para el espacio. Donde se dice, p. ej., que no podría suceder ninguno de dos acontecimientos (que se excluyen recíprocamente) porque no se da ninguna causa en orden a la que uno de ellos hubiera de suceder más bien que el otro, se trata en realidad de que no puede describirse en absoluto uno de ellos si no se da cierta asimetría. Y si tal asimetría está dada, entonces podemos concebirla como causa de la ocurrencia del uno y de la no-ocurrencia del otro.

6.36111 El problema kantiano de la mano derecha y de la mano izquierda, que no pueden hacerse coincidir superponiéndolas, se da ya en el plano, incluso en el espacio unidimensional, donde las dos figuras congruentes a y b tampoco pueden hacerse coincidir superponiéndolas sin sacarlas fuera de este espacio:

... 0 ----- X...X ----- 0 ...
a b

La mano derecha y la mano izquierda son, en efecto, enteramente congruentes. Y nada tiene que ver con ello el que no sea posible hacerlas coincidir superponiéndolas.
Sería posible calzar el guante derecho en la mano izquierda si cupiera darle la vuelta en el espacio cuatridimensional.

6.362 Lo que se puede describir puede ocurrir tambien, y lo que ha de excluir la ley de causalidad es cosa que tampoco puede describirse.

6.363 El procedimiento de la inducción consiste en que asumimos la ley más simple que cabe armonizar con nuestras experienci

6.3631 Pero ese procedimiento no tiene una fundamentación lógica, sino sólo psicológica.
Está claro que no hay fundamento alguno para creer que ocurrirá realmente el caso más simple.

6.36311 Que el sol vaya a salir mañana es una hipótesis; y esto quiere decir: no sabemos si saldrá.

6.37 No hay una necesidad por la que algo tenga que ocurrir porque otra cosa haya ocurrido. Sólo hay una necesidad lógica.

6.371 A toda la visión moderna del mundo subyace el espejismo de que las llamadas leyes de la natura- leza son las explicaciones de los fenómenos de la naturaleza.

6.372 Y así se aferran a las leyes de la naturaleza como a algo intocable, al igual que los antiguos a Dios y al destino.
Y ambos tienen razón y no la tienen. Pero los antiguos son, en cualquier caso, más claros en la medida en que reconocen un final claro, en tanto que en el nuevo sistema ha de parecer como si todo estuviera explicado.

6.373 El mundo es independiente de mi voluntad.

6.374 Y aunque todo lo que deseamos sucediera, esto sólo sería, por así decirlo, una gracia del destino, dado que no hay conexión lógica alguna entre voluntad y mundo capaz de garantizar tal cosa, ni nosotros mismos podríamos querer la hipotética conexión física.

6.375 Al igual que sólo hay una necesidad lógica, sólo hay también una imposibilidad lógica.

6.3751 Que, por ejemplo, dos colores esten a la vez en un lugar del campo visual es imposible y, a decir verdad, lógicamente imposible, puesto que ello viene excluido por la estructura lógica del color.
Pensemos cómo se representa esta contradicción en la física; aproximadamente así: una partícula no puede tener al mismo tiempo dos velocidades; esto quiere decir que no puede estar al mismo tiempo en dos lugares; esto quiere decir que partículas en lugares diferentes, al mismo tiempo, no pueden ser idénticas.
(Está claro que el producto lógico de dos proposiciones elementales no puede ser una tautología ni una contradicción. El enunciado de que un punto del campo visual tiene al mismo tiempo dos colores diferentes es una contradicción.)

6.4 Todas las proposiciones valen lo mismo.

6.41 El sentido del mundo tiene que residir fuera de el. En el mundo todo es como es y todo sucede como sucede; en él no hay valor alguno, y si lo hubiera carecería de valor.
Si hay un valor que tenga valor ha de residir fuera de todo suceder y ser-así. Porque todo suceder y ser-así son casuales.
Lo que los hace no-casuales no puede residir en el mundo; porque, de lo contrario, sería casual a su vez.
Ha de residir fuera del mundo.

6.42 Por eso tampoco puede haber proposiciones eticas. Las proposiciones no pueden expresar nada más alto.

6.421 Está claro que la ética no resulta expresable. La ética es trascendental.
(Etica y estética son una y la misma cosa).

6.422 Cuando se asienta una ley ética de la forma «tú debes... » el primer pensamiento es: ¿y que, si no lo hago? Pero está claro que la ética nada tiene que ver con el premio y el castigo en sentido ordinario. Esta pregunta por las consecuencias de una acción tiene que ser, pues, irrelevante.
Al menos, estas consecuencias no deben ser acontecimientos. Porque algo correcto tiene que haber, a pesar de todo, en aquella interpelación.
Tiene que haber, en efecto, un tipo de premio y de castigo éticos, pero éstos han de residir en en la acción misma.
(Y está claro, asimismo, que el premio ha de ser algo agradable y el castigo algo desagradable.)

6.423 De la voluntad como soporte de lo ético no cabe hablar.
Y la voluntad como fenómeno sólo interesa a la psicología.

6.43 Si la voluntad buena o mala cambia el mundo, entonces sólo puede cambiar los límites del mundo, no los hechos; no lo que puede expresarse mediante el lenguaje.
En una palabra, el mundo tiene que convertirse entonces en otro enteramente diferente. Tiene que crecer o decrecer, por así decirlo, en su totalidad. El mundo del feliz es otro que el del infeliz.

6.431 Al igual que en la muerte el mundo no cambia sino que cesa.

6.4311 La muerte no es un acontecimiento de la vida. No se vive la muerte.
Si por eternidad se entiende, no una duración temporal infinita, sino intemporalidad, entonces vive eternamente quien vive en el presente. Nuestra vida es tan infinita como ¡limitado es nuestro campo visual!

6.4312 La inmortalidad temporal del alma del hombre, esto es, su eterno sobrevivir tras la muerte, no sólo no está garantizada en modo alguno, sino que, ante todo, tal supuesto no procura en absoluto lo que siempre se quiso alcanzar con el. ¿ Se resuelve acaso un enigma porque yo sobreviva eternamente? ¿No es, pues, esta vida eterna, entonces, tan enigmática como la presente? La solucion del enigma de la vida en el espacio y el tiempo reside fuera del espacio y del tiempo.
(No son problemas de la ciencia natural los que hay que resolver.

6.432 Cómo sea el mundo es de todo punto indiferente para lo más alto. Dios no se manifiesta en el mundo.

6.4321 Los hechos pertenecen todos sólo a la tarea, no a la solucion.

6.44 No como sea el mundo es lo místico sino que sea.

6.45 La visión del mundo sub specie aeterni es su visión como-todo-limitado. El sentimiento del mundo como todo limitado es lo místico.

6.5 Respecto a una respuesta que no puede expresarse, tampoco cabe expresar la pregunta.
El enigma no existe.
Sí una pregunta puede siquiera formularse, también puede responderse.

6.51 El escepticismo no es irrebatible, sino manifiestamente absurdo, cuando quiere dudar alli donde no puede preguntarse.
Porque sólo puede existir duda donde existe una pregunta, una pregunta solo donde existe una respuesta, y esta, solo donde algo puede ser dicho.

6,52 Sentimos que aun cuando todas las posibles cuestiones científicas hayan recibido respuesta, nuestros problemas vitales todavía no se han rozado en lo mas mínimo. Por supuesto que entonces ya no queda pregunta alguna; y esto es precisamente la respuesta.

6.521 La solución del problema de la vida se nota en la desaparición de ese problema. (¿No es ésta la razón por la que personas que tras largas dudas llegaron a ver claro el sentido de la vida, no pudieran decir, entonces, en qué consistía tal sentido?).

6.522 Lo inexpresable, ciertamente, existe. Se muestra, es lo místico.

6.53 El método correcto de la filosofía sería propiamente éste: no decir nada mas que lo que se puede decir, o sea, proposiciones de la ciencia natural -o sea, algo que nada tiene que ver con la filosofía-, y entonces, cuantas veces alguien quisíera decir algo metafísico, probarle que en sus proposiciones no había dado significado a ciertos signos. Este método le resultaría ínsatisfactorío -no tendría el sentimiento de que le enseñábamos filosofia-, pero seria el único estrictamente correcto.

6.54 Mis proposiciones esclarecen porque quien me entiende las reconoce al final como absurdas, cuando a través de ellas -sobre ellas- ha salido fuera de ellas. (Tiene, por así decirlo, que arrojar la escalera después de haber subido por ella.)
Tiene que superar estas proposiciones; entonces ve correctamente el mundo.

7 De lo que no se puede hablar hay que callar.

Fuente: El cuaderno griego