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5 may. 2013

Paul Verlaine (1844-1896): Dos poemas (bilingüe)

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Arte poética

La música antes que nada
y para ello prefiere lo Impar,
más vago y más soluble en el aire
sin nada en él que pese o pose.

Es preciso también que no vayas
a elegir tus palabras sin alguna confusión:
nada mejor que la canción gris
donde lo Indeciso se une a lo Preciso.

Es la gran luz temblorosa del mediodía,
unos bellos ojos detrás de los velos,
es, en un cielo entibiado de otoño,
¡el azul revoltijo de las claras estrellas!

¡Pues lo que queremos es el Matiz aún,
no el Color, solamente el matiz!
¡Oh! Nada más que el matiz ennovia
el sueño al ensueño y la flauta a la trompa.

¡Huye lo más lejos de Punta asesina,
del Espíritu cruel y de la Risa impura
que hacen llorar los ojos del Azur
con todo ese ajo de barata cocina!

¡Coge a la elocuencia y retuércele el cuello!
Harás bien, aprovechando la energía,
de devolver un poco de sensatez a la Rima.
Si no vigilamos, ¿hasta dónde irá?

¿Quién hablará de los errores de la Rima?
¿Qué niño sordo o qué negro loco
nos forjó esa joya con una moneda que suena
a hueco y a falso bajo la lima?

¡La música aún y siempre!
Que tu verso sea la cosa volada
que sentimos huir de un alma en marcha
hacia otros cielos y otros amores.

Que tu verso sea la buena ventura
esparcida al viento crispado de la mañana
que va floreciendo menta y tomillo.
Y todo lo demás es literatura.


Art poétique

De la musique avant toute chose,
Et pour cela préfère l'Impair
Plus vague et plus soluble dans l'air,
Sans rien en lui qui pèse ou qui pose.

Il faut aussi que tu n'ailles point
Choisir tes mots sans quelque méprise:
Rien de plus cher que la chanson grise
Où l'Indécis au Précis se joint.

C'est des beaux yeux derrière des voiles,
C'est le grand jour tremblant de midi,
C'est, par un ciel d'automne attiédi,
Le bleu fouillis des claires étoiles!

Car nous voulons la Nuance encor,
Pas la Couleur, rien que la nuance!
Oh ! la nuance seule fiance
Le rêve au rêve et la flûte au cor!

Fuis du plus loin la Pointe assassine,
L'Esprit cruel et le Rire impur,
Qui font pleurer les yeux de l'Azur,
Et tout cet ail de basse cuisine!

Prends l'éloquence et tords-lui son cou!
Tu feras bien, en train d'énergie,
De rendre un peu la Rime assagie.
Si l'on n'y veille, elle ira jusqu'où?

O qui dira les torts de la Rime?
Quel enfant sourd ou quel nègre fou
Nous a forgé ce bijou d'un sou
Qui sonne creux et faux sous la lime?

De la musique encore et toujours!
Que ton vers soit la chose envolée
Qu'on sent qui fuit d'une âme en allée
Vers d'autres cieux à d'autres amours.

Que ton vers soit la bonne aventure
Eparse au vent crispé du matin
Qui va fleurant la menthe et le thym.
Et tout le reste est littérature.


El poeta y la musa

El cuarto. ¿Has conservado sus espectros ridículos,
llena de luz sucia y de ruidos de arañas?
El cuarto. ¡Has conservado sus formas dibujadas
por esa roña en los muros y por aquellas comas!

¡Ah, no! Sin embargo, el cuarto amueblado que te repele
en ese seco juego de óptima de semblantes ceñudos
del recuerdo de demasiadas cosas destinadas,
qué nostalgia tienen de las noches, de las noches de Hércules.

Que se lo entienda como se quiera, no es eso:
ustedes no comprenden nada de las cosas, buenas gentes.
Y les digo que no es lo que se piensa.

¡Sólo, oh cuarto que huyes en conos aflictivos,
sólo tú sabes, sin duda, pero cuántas noches de boda
habrán desvirgado sus noches desde entonces!


Le poète et la muse

La Chambre, as-tu gardé leurs spectres ridicules,
O pleine de jour sale et de bruits d'araignées?
La Chambre, as-tu gardé leurs formes désignées
Par ces crasses au mur et par quelles virgules?

Ah fi! Pourtant, chambre en garni qui te recules
En ce sec jeu d'optique aux mines renfrognées
Du souvenir de trop de choses destinées,
Comme ils ont donc regret aux nuits, aux nuits d'Hercules!

Qu'on l'entende comme on voudra, ce n'est pas ça:
Vous ne comprenez rien aux choses, bonnes gens.
Je vous dis que ce n'est pas ce que l'on pensa.

Seule, ô chambre qui fuis en cônes affligeants,
Seule, tu sais! mais sans doute combien de nuits
De noce auront dévirginé leurs nuits, depuis!



Poesía completa. Edición bilingüe, Tomo II
Trad.: Ramón Hervás
Barcelona, Libros Río Nuevo, 1981
Imagen: Retratro de PV por Frédéric Bazille

6 sept. 2010

Stephane Mallarmé: Dos cartas a Paul Verlaine

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Mallarmé por Édouard Manet



París 87 rue de Rome

Sábado 3 de noviembre de 1883

Mi querido amigo,

Soy locamente culpable, pero nada es nunca del todo mi culpa. Soy tan poco mío, que en cuanto tengo un minuto, desaparezco en un trabajo enorme. Todas las tardes de este mes de octubre, en el que tengo todo un año de ganapán, al mismo tiempo que de obra personal, a preparar (sin contar escapadas hacia las fugitivas bellezas del otoño, nuestra gran pasión para los dos) he querido escribirle. Tengo la fotografía del retrato por Manet, en fin, muy curiosamente llegada y que le gustará. No se la envío, esperando con alegría a sus dos amigos; y si ellos no vienen pronto, se la haré llegar. Necesitaría diez minutos de charla para explicarle que no tengo versos nuevos inéditos, a pesar de uno de los mayores trabajos literarios que se hayan intentado, porque al mismo tiempo que carezco hasta ese punto de tiempo libre, me ocupo del armado de mi obra, que es en prosa. Hemos estado todos tan retrasados, en el aspecto Pensamiento, que no he pasado menos de diez años edificando la mía. Los versos que le envío son entonces antiguos, y del mismo tono que los que usted puede conocer; quizá hasta los conozca, a pesar de que no han sido publicados en ninguna parte.

Bien puede ser ese sin embargo, el inédito que desea, no pienso demasiado. Pero perdóneme, y también el escribirle esa palabra tan fuerte en forma apresurada, después de haber proyectado largo tiempo conversar con usted. ¡Qué feliz debe sentirse siendo un sabio, en una choza!

Hasta la vista, su mano. Veré a Coppée en un día o dos y hablaremos de usted.

Siempre suyo
Stéphane Mallarmé

Me adula mucho, adivino; y quisiera estar a un año o dos de aquí, con cosas en mano, dignas de eso que su amistad le inspira, en el Lutèce que espero.



***


París 89 rue de Rome
19 de diciembre de 1884

Mi querido Verlaine,

Leído, releído y sabido: el libro** está encerrado en mi espíritu, inolvidable. Casi siempre una obra maestra, y turbador como una obra también de demonio. ¡Quién se hubiera imaginado hace algunos años que había eso todavía en el verso francés! Yo veo: en lugar de hacer vibrar en su plenitud la cuerda con toda la fuerza del dedo, usted la acaricia con la uña (hendida incluso para arañarla doblemente) con una alegre furia; ¡y pareciendo apenas tocar, la desflora a muerte!

Pero es el aire ingenuo con el que os adornáis, para realizar ese delicioso sacrilegio; y, frente al matrimonio sabio de vuestras disonancias, decir: ¡no es más que eso, después de todo!

Su exactitud de oído, la mental y la otra, me confunde. Puede envanecerse de haber hecho conocer a nuestros ritmos un destino extraordinario; y, el asombroso hombre sensitivo que es a un lado, no será nunca posible hablar del Verso sin llegar a Verlaine. En el fondo, en efecto, nada parece menos un capricho que su arte ágil y certero de guitarrista: eso existe; y se impone como el hallazgo poético reciente.


Adiós, querido amigo: soy feliz de saberlo en el centro del debate y me alegro de que alguien respire, sobre todo cuando es usted. En el momento en que después de largas penas me creía un poco libre, un agravamiento de la esclavitud me concierne en el colegio y es para excusar mi atraso en responderle, que le digo que voy allí de mañana antes del día y regreso a la noche. De golpe, tal cual.

Sin embargo no suelto el trabajo más que un perro su hueso y no terminaré sin haber aullado alguna tristeza a la luna y dado a un costado y otro una dentellada o dos; de las que el vacío, si es que no atrapo a alguien (pero es todo uno) se acordará. Gracias, a usted, por ese volumen sobre el cual hemos conversado en casa con gente que lo ama.

Stéphane Mallarmé





Paul Verlaine (1844-1896). Su apasionada devoción por la musicalidad del lenguaje, lo convirtió en una de las grandes figuras del simbolismo. De vida bohemia, compartió la tumultuosa adolescencia de Rimbaud. Autor de Poèmes saturniens (1866), Fêtes galantes (1869), Sagesse (1881), Jadis et Naguère (1884), Les poètes maudits (1884).

* Jadis et Naguère

En Cartas sobre la poesía
Selección, traducción, prólogo y notas de Rodolfo Alonso
Caracas, Venezuela, 2008