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10 abr. 2007

Teócrito (¿?), A Adonis muerto

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Afrodita ordena a los Amores capturar el jabalí que ha causado la muerte de Adonis. En un improvisado juicio el animal se justifica: no fue por el deseo de herir, sino por amor también por lo que él cometió su crimen. Por lo cual la diosa, complacida, lo perdona.




Al ver Citera
(1) a Adonis muerto ya, con el pelo en desorden y la mejilla lívida, ordenó a los Amores conducir el jabalí a su presencia. Ellos, luego de recorrer prestamente con sus alas todo el bosque, el jabalí horrible descubrieron y lo ataron y trabaron. Éste tiraba de él, cautivo, con una soga sujetándolo, aquél lo arreaba por detrás a fuerza de golpes con su arco. Y la bestia marchaba temerosa, porque tenía miedo de Citera. Y Afrodita le dijo:

“De las fieras todas la peor, ¿tú este muslo fuiste a herir? ¿Tú a mi esposo golpeaste?”

Y la bestia así le habló:

“Te juro, Citera, por ti mismo y por tu esposo, por estas cuerdas que me atan y por estos cazadores, que a tu bello esposo yo no quise herir, sino que cual estatua lo vi, y, sin poder soportar tales ardores, me volví loco por besar el muslo que tenías desnudo. Díctame sentencia justa
(2): ¡toma estos colmillos, Cipris, córtalos, castígalos! Pues ¿a qué llevar inútilmente mis colmillos enamorados? Mas, si esto no te basta, córtame también los labios: pues ¿por qué a darle un beso me atreví?”

Y Cipris le tuvo compasión y dijo a los Amores que sus ataduras desataran. Y desde entonces él la acompañaba y al bosque no acudía, y, acercándose al fuego, quemaba sus colmillos
(3).


Notas:

(1) Afrodita: Cf. ya probablemente la misma advocación en Bion, Endecha por Adonis 35
(2) El texto en este punto es muy dudoso. Traduzco según una propuesta de Ahrens, aceptada por muchos editores.
(3) “Quemaba a los Amores” dice el sorprendente final en el manuscrito, que los editores suelen corregir. Tal vez el autor haya querido significar, de modo muy artificioso desde luego, que el jabalí se impone el castigo de quemar (la pasión de) sus defensas, es decir, sus colmillos enamorados.


El texto es atribuido a Teócrito en un manuscrito y algunos editores lo incluyeron entre sus obras. Todavía Beckby, un poco por incercia y a pesar de tenerlo por apócrifo, lo numera (XXXIII) entre las obras del corpus teocriteo. Gow en cambio, con mejor criterio, lo recoge (sólo en la edición de Oxford) como un texto anónimo.
Su fecha es sin duda tardía. Autores como Wilamowitz, Legrand o Beckby piensan en algún momento a finales de la época imperial o al comienzo de la bizantina propiamente dicha.
El tema está, aunque sea secundariamente, relacionado con el de la Endecha por Adonis, y su estilo, como el del siglo XIX de la colección teocritea, tiene un tono que recuerda al de las Anacreónticas.


Extraído de Bucólicos griegos, edición de Máximo Brioso Sánchez, Madrid, Ediciones Akal, 1986