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30 sept. 2012

Wole Soyinka (Nigeria, 1934): Dos poemas [bilingüe]

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Temporada

El moho es la madurez, el moho.
Y el marchito maíz-pluma.

El polen es el apareado-tiempo cuando tragamos
Tejiendo una danza.
De emplumadas flechas
La hebra del maíz- tallo en aladas
Líneas de luz. Y nos encantaba oír
Empalmadas frases del viento, oír
Raspaduras en el campo, donde el maíz-hoja
Perforaba como astilla de bambú.
Ahora, cosechadores nosotros,
En espera del moho de borlas, dibujando
Largas sombras del crepúsculo, enroscando
La paja en la madera-humo. Tallos cargados
Llevando el germen de la decadencia-esperamos
La promesa del moho.


Season

Rust is ripeness, rust
And the wilted corn-plume;

Pollen is mating-time when swallows
Weave a dance
Of feathered arrows
Thread corn-stalks in winged
Streaks of light. And, we loved to hear 
Spliced phrases of the wind, to hear
Rasps in the field, where corn leaves
Pierce like bamboo slivers.
Now, garnerers we,
Awaiting rust on tassels, draw
Long shadows from the dusk, wreathe
Dry thatch in woodsmoke. Laden stalks
Ride the germ’s decay – we await
The promise of the rust.




Abiku

Niño errante. Es el niño que ha muerto y regresa,
una y otra vez, para atormentar a su madre.
Creencia Yoruba


En vano su sonar de ajorcas
Encantados círculos a mis pies;
Yo soy Abiku, llamando una
Y otra vez.

¿Debo llorar por las cabras y las conchas valiosas
Por el aceite de palma y los ruegos esparcidos?
Ñames no retoñando amuletos
en la tierra de las ramas de Abiku

Así que cuando se quema el caracol en su concha
Afilado el fragmento caliente, me marca
Profundamente en el pecho-debes reconocerlo
Cuando Abiku llame de nuevo.

Yo soy el diente de la ardilla, craquelado
La criba de la palma; recuerda
Esto, y cava aún más profundo en mí
Al dios de los pies hinchados.

Una vez y otra vez, sin edad
Sin embargo vomitando, y en el momento de
Las libaciones, cada dedo me acerca a
La forma en que vine, donde

La tierra es húmeda con luto
Blanco rocío chupa-carne de pájaros
El atardecer se hace amigo de la araña, atrapa

Moscas en el vino-espumoso;

Noche, y Abiku chupa el aceite
De las lámparas. ¡Madres! Seré la
Suplicante serpiente enroscada en el umbral
Su llanto de muerte.

La fruta madura fue la más triste
Donde me arrastré, el ardor se sacia.
En el silencio de las redes, Abiku gemidos, formando
Montículos desde la yema.



Abiku

Wanderer child. It is the same child who dies and
returns again and again to plague the mother.
Yoruba belief

In vain your bangles cast
Charmed circles at my feet
I am Abiku, calling for the first
And repeated time.
Must I weep for goats and cowries
For palm oil and sprinkled ask?
Yams do not sprout amulets
To earth Abiku’s limbs.
So when the snail is burnt in his shell,
Whet the heated fragment, brand me
Deeply on the breast – you must know him
When Abiku calls again.
I am the squirrel teeth, cracked
The riddle of the palm; remember
This, and dig me deeper still into
The god’s swollen foot.
Once and the repeated time, ageless
Though I puke, and when you pour
Libations, each finger points me near
The way I came, where
The ground is wet with mourning
White dew suckles flesh-birds
Evening befriends the spider, trapping
Flies in wine-froth;
Night, and Abiku sucks the oil
From lamps. Mothers! I’ll be the
Suppliant snake coiled on the doorstep
Yours the killing cry.
The ripest fruit was saddest
Where I crept, the warmth was cloying.
In silence of webs, Abiku moans, shaping
Mounds from the yolk.


Versión: Mario Bojórquez
Vía Círculo de Poesía. Revista electrónica de literatura. Enero, 2012
Fuente foto © 2012 StudioMO