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28 oct. 2013

Dos poetas chinos contemporáneos

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Bei Dao (Beijing, 1949)


Este día

el viento sabe lo que el amor es
el verano del día destella majestuosos colores
un solitario pescador examina
la herida del mundo
una campana oscila violenta y se inflama
gente corretea en la tarde
asumiendo las consecuencias del tiempo
alguien se inclina hacia el piano
alguien carga la escalera del pasado
el adormecimiento se pospone unos minutos
sólo unos minutos
el sol indaga la sombra
y bebiendo agua de un espejo lustroso
veo al enemigo
en medio de un viejo buque petrolero
la canción del tenor enfurece al mar
a las tres de la madrugada abro una lata
y pongo al fuego algunos peces


Sin título

las personas se apresuran, llegan,
retornan a otra vida, se desvanecen en sueños de pájaros
el sol vuela hacia campos de trigo
luego regresa persiguiendo a los mendigos
quien ha rivalizado ante la altura del cielo
aquel cantante que murió joven
planea sobre el mapa del clima
vuela hacia tormentas de nieve portando una lámpara
compré un diario
tomé el cambio del día
y al entrar en la noche
me deslicé hacia una nueva identidad
peces de alabanza
se mueven a través de las lágrimas de todos
escuchen, ustedes, amigos venciendo la corriente, tan vigorosos
y enérgicos, cuán lejos está el mañana


Sin título

Una trompeta labra la tierra
como un agudo arado: ¿por cuánto tiempo más
hasta que la luz del sol irrumpa en la tierra?
¿por cuánto tiempo más hasta que aquellos que escuchan con veneración
se volteen y nos vean?
¿por cuánto tiempo más hasta que nosotros
a través de esfuerzo y ejercicio
alcancemos la gloria?
hasta que el grano llegue al granero
este pensamiento a nadie pertenece
una caída en el nivel del agua entre
este instante y la otra vida;
inmensas olas rompen contra la orilla
próximos a la puerta de la juventud
escuchamos las salvajes palpitaciones
en un espacio aún más vasto
sueño apilado con pajas de arroz


Paisaje sobre cero

es halcón enseñando a nadar a la canción
es canción rastreando el primer viento
intercambiamos fragmentos de gozo
que atraviesan la familia desde diversas direcciones
es un Padre que reafirma la oscuridad
es la oscuridad que lleva hacia la luz de los antiguos
una puerta de gimiente oscilación se cierra
ecos persiguen su llanto
es una pluma que florece en vana esperanza
un brote resistiendo la ruta inevitable
un fulgor de amor que despierta para
encender un paisaje sobre cero


Traducciones de Raúl Jaime

Respuesta

Despreciable es el salvoconducto del vil,
Noble, el epitafio del noble.
Vean, pues, en el baño de oro del cielo cómo
Flotan los reflejos serpenteantes de los muertos.
La época de los glaciares ha pasado ya.
¿Por qué entonces todo afuera es hielo?
El Cabo de Buena Esperanza lo ha descubierto:
¿Por qué mueren en el mar las mil velas que compiten entre sí?
Vine hasta este mundo
Y sólo traje papel, una cuerda y mi sombra,
Para estar en el juicio
Y leer en voz alta la sentencia:
Te digo, mundo:
¡Yo-no-creo!
Si bajo tus pies hay mil retadores,
Pues entonces considérame después del número mil.
No creo que el cielo sea azul;
No creo que el trueno tenga eco;
No creo que el sueño sea falso;
No creo que la muerte quede sin retribución.
Si los océanos van a romper los diques,
Entonces que todas las aguas amargas desemboquen en mi corazón;
Si los Continentes vuelven a elevarse,
Entonces la humanidad volverá otra vez a vivir en las alturas.
Las nuevas oportunidades y las estrellas titilantes
Salpican sin estorbos todo el cielo.
Son cinco mil años de pictogramas.
Es la mirada fija de la humanidad futura.


Nuestro sol matutino de cada día

Los frágiles brazos de la hierba sostienen el Sol
Gente de diferente color de piel se encamina hacia ti
Convergen en rayos de luz; tu voz de campana
Sacude la nieve acumulada en la cúspide hasta derramarla
Profundo es el temblor del miedo y el pesar de las arrugas
El espíritu no puede otra vez ocultarse tras una pantalla
El libro abre ventanas; da libertad a las parvadas para volar en círculos
El viejo árbol ha dejado de roncar, ya no echa nuevos brotes
Atar las ágiles pantorrillas del hijo
Pocas mujeres vuelven desde una ducha lejana
Bajar las estrellas y la interminable luz de la Luna
Cada persona tiene la libertad de su nombre
Cada quien su propia voz, su amor, su deseo
Ponerse de pie en la pesadilla del témpano
Al amanecer se derrite, permanece en la oscuridad
Cada persona lleva su propia sombra
Se vuelve pesado el recuerdo bajo sus pies
Al irse poco a poco desaparece
Todos los brazos se unen en el horizonte
Cada historia tiene un nuevo principio
Pues entonces comencemos

Versiones del chino de Alejandro Pescador


Shu Ting (Fujian, 1952)




Autorretrato

Para él, ella es su pequeña conspiradora.
Ella ruega por una respuesta, pero no dice una palabra,
Cuando él necesita silencio, ella ríe y hace ruido
Marea y nubla la vista de la gente.
Ella rompe el equilibrio, desprecia los conceptos;
Como una voluntariosa bruja del bosque,
Lo envuelve con un grotesco paso de baile.
Para él, ella es su pequeña conspiradora.
Él arde en deseo; ella se rehúsa a dar;
Él nunca desea; ella, al contrario, pide su entrada.
Atraída por la ternura, evita expresarla;
Aún no ha experimentado el temor de perder;
Ella misma es un remolino; todavía
Hace infinitos remolinos,
Nadie comprende sus brujerías.
Para él, ella es su pequeña conspiradora.
No viene al llamado, no acude a la cita,
Cercanía ilusoria, intenta separar lo inseparable.
A veces parece un témpano; a veces un mar de fuego;
A menudo parece una canción sin palabras,
Cuando escucha, no sabe si es verdad o mentira,
No discierne si el regusto en la boca es dulce o picante.
Suya, suya,
Para él, ella es su pequeña conspiradora.



También esto es todo

(Respuesta a un joven amigo de Todo)

No todos los grandes árboles
Son derribados por el viento;
No todas las semillas
Se quedan sin enraizar en la tierra.
No todos los sentimientos genuinos
Erosionan los corazones humanos;
No se fracturan a propósito
Las alas de toda ilusión.
¡No, no todo
Es como tú lo dices!
No todas las llamas
Se consumen en su propio fuego,
También iluminan a otros;
No todas las estrellas
Señalan la oscuridad en la noche,
También anuncian los primeros rayos del alba;
No todos los cantos
Pasan rozando los oídos,
También se alojan en el corazón.
¡No, no todo
Es como tú lo dices!
No todos los llamados carecen de eco;
No todas las pérdidas se quedan sin compensación;
No todos los abismos profundos se extinguen;
No toda la desolación cubre la cabeza de los débiles;
No todo espíritu puede quebrantarse bajo las pisadas en el fango;
No todas las consecuencias
Son manchas de sangre y lágrimas,
También son una muestra de alegría.
Todo ahora está preñado de futuro,
Todo futuro echa raíces en su ayer.
La esperanza también lucha por sí misma,
Por favor, coloca este todo sobre tus hombros.


Versiones del chino de Alejandro Pescador

Fuente: La Jornada Semanal (Mexico)
Foto Bei Dao
Foto Shu Ting


12 mar. 2007

Muestra mínima de Poesía china

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Muestra mínima de poesía china

La siguiente selección es apenas una brizna en la inmensa geografía poética china. Los textos fueron traducidos bien del francés, bien del inglés. La única esperanza que anima estas versiones es la afirmación de Paul Valéry, hecha en uno de sus ensayos de Variedad: ``Un verso bello renace indefinidamente de sus cenizas.''

Zhong-zi, por favor...*

Zhong-zi, por favor
no traspases el muro de mi casa,
no rompas los sauces recién plantados.
No me importan mucho,
pero temo a mi padre y a mi madre,
Zhong-zi puede estar en mis pensamientos,
pero lo que digan mi padre y mi madre
también hay que temerlo.
Zhong-zi, por favor
no cruces mi jardín,
no rompas el sándalo tierno.
No me importa mucho,
pero temo que otros hablen demasiado;
Zhong-zi puede estar en mis pensamientos,
pero cuando la gente habla demasiado,
también hay motivos para temer.

* De Canon de poesía (1020-249 a.C.)

Escrito al cruzar el Río Amarillo
en dirección de Qing-he

Wang Wei (699-761)

El barco se hizo a la vela en el gran río;
sus henchidas aguas se dilatan hasta el borde
del cielo,
El cielo y las olas abruptamente se separan:

son los miles de casas de la capital del distrito.
Más adelante, puedo ver el mercado
y vislumbro apenas la morera y el cáñamo.
Me vuelvo para contemplar el terruño:
el inmenso torrente alcanza las nubes.


Libación solitaria bajo
el claro de luna

Li Po (701-762)

Entre las flores, un trago de vino:
Bebo solo, sin amigos.
Alzo mi copa, convido al claro de luna;
Y mi sombra delante de mí: somos tres.
La luna, ay, no sabe beber;
Y la sombra me imita en vano.
Compañeros de un instante, ustedes, la luna y la sombra.
Con traviesos jugueteos, hagamos fiesta en primavera.
Cuando canto, la luna se distrae;
Cuando bailo, mi sombra extraviada se deforma.
Mientras envejecemos, alegrémonos juntos;
Y, alcanzada la ebriedad, que cada quien se vaya.
Que dure para siempre nuestro vínculo sin alma:
Reunámonos en la lejana Vía Láctea.


La ascensión

Tu Fu (712-770)

En el vendaval, bajo el alto cielo, los simios aúllan
su tristeza;
Sobre el islote límpido de arenas claras, un pájaro
con su vuelo traza un círculo.
Muy lejos, los árboles dejan caer sus hojas
que silban al viento;
El Gran Río, sin tregua, arrastra hasta mí sus olas.
A mil estadios de los míos, me inclino a sollozar
sobre el otoño, y el exilio me parece eterno;
Toda mi vida he padecido enfermedades; apenas
ahora subo a esta terraza.
Tengo más pesares y tormentos que cabellos sobre
mis encanecidas sienes;
Humillado, bueno para nada, he renunciado
a las copas de vino turbio.


Nocturno en barca

Sou Che (1037-1101)

Una brisa susurra, ligera, entre los juncos;
Abro la puerta: una lluvia de luna inunda el lago.
Los barqueros y los pájaros de las aguas sueñan
juntos;
Los grandes peces huyen como rápidas raposas.
En esta noche profunda cuando los hombres y las cosas
se ignoran,
Sólo mi cuerpo y mi sombra se divierten juntos.
El oleaje nocturno dibuja versos de arenas en
las orillas;
La luna que cae cuelga de los sauces como
una araña suspendida.
En esta vida de paso agitado, en medio del tráfago
del mundo,
Una imagen etérea pasa a veces delante de nuestros
ojos, pero ¡cuán fugitiva!
El canto repentino del gallo, el sonido lejano de una
campana:
los pájaros se dispersan.
Oigo los tambores de los pescadores que pactan
el regreso.


Pensamiento de otoño

Ma Tche-yuan
(mediados del siglo XIII)

Lianas resecas sobre el viejo árbol, cuervos
de la noche,
Minúsculo puente sobre el torrente, una casa.
Camino antiguo, viento del oeste, caballo enjuto,
Sol que cae al poniente:
Y, en el borde del mundo, un hombre con el corazón
herido.


Poemas sobre mi morada
en el último Pico III

Zhao Yi (1727-1814)

Un visitante acudió a mi puerta
para ofrecerme dinero por un texto.
Me pidió escribir la inscripción de una lápida
e insistió en que la hiciera encomiosa:
en la vida política, todo un Gong Sui o un Huang Ba;
en la erudición, un Zheng o un Zhu Xi.
Creí que sería algo divertido,
así que me ajusté a sus requerimientos.
Confeccioné una pieza llena de frases bonitas,
¡y he aquí a un genuino caballero!
Cotejé mi escrito con lo que él realmente había hecho,
y no valía ni una onza de las diez libras que me
había pagado.
Supongo que mi escrito será recordado:
¿quién podrá decir si el hombre era un tonto o un sabio?
Y tal vez me citen como prueba,
para que mi escrito se transcriba en los anales
históricos.
Ahora comprendo que en las historias de los antiguos
la mayor parte es pura vanagloria.


La línea de producción

Shu Ting

Noche tras noche,
la línea de producción del tiempo.
Luego del trabajo,
nos acercamos a casa
cuando las estrellas se reúnen para cruzar el cielo.
Por encima de una línea de árboles jóvenes.
Las estrellas deben estar exhaustas
luego de milenios
y sin cambios en su itinerario,
y la plenitud, el color,
de los árboles anémicos
maltrechos por el humo de la hulla.

(1994)

Dedos delatores

Mo Mo

Por la noche extiendo
los resplandecientes dedos de las manos, que apuntan
en dirección de las rosas, mi cabeza se inclina
en silencio
a lo floreciente, a lo marchito,
y estos tersos dedos apuntan
en dirección de las olas, mi cabeza se inclina en silencio
a la calma
de los dedos helados que apuntan
en dirección del risco, mi cabeza se inclina en silencio
a quienes permanecen
Me deslizo dentro de los guijarros del manantial
Mi pelo ha crecido como trigo, pero no puede cosecharse.

En las noches extiendo
los dedos callosos de las manos, que apuntan
en dirección del lenguaje, mi cabeza se inclina en silencio
a los delgados dedos que hablan,
que escuchan, que apuntan
en dirección de un milagro, mi cabeza se inclina en silencio
a los existentes, no existentes
dedos torcidos que apuntan
en dirección de un sueño, mi cabeza se inclina en silencio
sobre hermosas escenas y pesadillas
En las noches, sueño que me arrojan a un matadero
La Muerte no es un secreto sino un atisbo

El alba ha llegado, los dedos todavía apuntan
en dirección de un canto
que alguna vez canté, pero ahora he perdido mi voz
El sol se ha elevado, los dedos firmes apuntan
en dirección de mi Madre
Ahí nací, pero ahora la deriva me empuja cada vez
más lejos
El sol me ciega, los dedos temblorosos
apuntan en dirección de una ciudad
que celebra mi propio funeral
como si se tratara de un títere
que no da muestras de vida a menos que una mano tire
de sus hilos
Mi rostro está manchado de lágrimas, no puedo ver
adónde apunta el último dedo
Si apunta hacia mi imaginación
entonces es la dirección del tiempo
que también es tu dirección
Después que alguien dijera que el agua corría muy rápido
llegaste a provocar un torbellino
para ahogarme, para estrangularme
y luego, de pronto, apuntaste con tu dedo
en dirección del vacío

(1998)
Selección y versiones: Alejandro Pescador
Caracteres chinos. Izq.: Wenxue, literatura; der.: Shi, poesía
Fuente:http://www.jornada.unam.mx/1999/04/11/sem-pescador.html


ISAÍAS GARDE, textos en transición