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28 mar. 2007

Guillermo Seminara - Observaciones IV

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Trabajo de campo
Hay palabras cofres que en su interior contienen otros cofres repletos de palabras...No son las únicas, también están aquellas que el silencio escoge para ubicarlas justo en su sitio. La soledad, según creo, tiene de las dos.

Terciopelo
No existen otras mitades tan exactas. Ven de este lado del mundo por favor, toma una decisión y hazte bueno del todo de una vez. ¿Acaso no ves que así no puedo usarte? Déjale sólo a los duraznos la incomodidad de tu apariencia...si de verdad eres otro, ya toca.

Estrellas
¿Existe en ellas una pista? No lo sé. Por momentos creo que es el tiempo el que encuentra en la noche (que no tienen) uno de sus límites y que a lo mejor a estas alturas les pese conservar tanto silencio en secreto.
Cuando alguna de ellas cae hacia la noche a mi se me ocurre que:
1) Resultan ser como moralejas incandescentes de un relato que acaso hemos perdido
2) Siembran en nosotros una duda de estrella en la mañana.
3) Parecen devolvernos, a diferencia de la arena, la fugacidad de un segundo.
Y es que confunde tanta inocencia del cielo, justo del cielo que es donde suelen reposar nuestros ojos cuando los nombres que somos parecen agotar su experiencia.

Confesión
Yo he multiplicado entes inútilmente.

Guillermo Seminara - Observaciones III

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Cansancio

Allí, en ese extremo de la vida, siento fundirme entre aconteceres varios.
Allí, donde el silencio (y sus voces) es sólo el revés de la faena y el mundo
parece revelarme una porción de lo absoluto,
allí soy, decía, la noche del mar,
el júbilo adormecido de los nombres que la costumbre calla.
Soy, cansado, aquello que por la ventana veo,
acaso también lo que bebo ( ¿por qué no? )
y lo que de mí continúa sin saberlo...
Cansado soy apenas,
tan sólo,
un reflejo de la calma.


Ortodoxia

Dos calandrias merodeaban desde hacía algún tiempo en mi cabeza. Una tarde más silvestre que común decidí hacer algo con ellas y las imaginé posadas sobre una parra repleta de uvas y de sol. Luego, por fin, las dejé volar y entonces apenas si lograron estas aves en mí vuelo desenvolver algo del orden de su concepto.

Seminara Guillermo - Observaciones II

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Instantes

I

Hay porque temer. Importa. Una orfandad progresa. Todo está ahora inútilmente lejos, altísimo. Unimembre.
Camino lento por el carrer profundo de Sant Pau. Allí heredo lo vano, las manos en los bolsillos y el severo espanto de lo desacertado. Los contrarios no se reúnen nunca. Importa. Y yo no aguardo. Y desespero.

II

Dos semanas transcurrieron. Actualizo algo del orden de lo vigente, de lo disponible y luego, pegadito, razono vanamente sobre la existencia de un erudito límite francés en forma de Archivo en donde lo almacenado son (in) posibilidades. Un colmo repentino me torna clandestino. Entro en detalles y al cabo de un tiempo el efecto, supongo, de una leve inclinación, me abandona en la Gran Vía.
Súmese lo circular de las palomas y los ancianos.
Los relojes midiendo severidades.
En la esquina dos gitanos que hablan mientras ríen.
Y mi estéril constancia en la lejanía.

El árbol de Porfirio

Debería categorizarse el mundo nuevamente... las cebras, por ejemplo, tienen mucho de luna. Ni que hablar del pasado paquidermo de la sandía. Y acaso, ¿no es azul casi todo lo que existe?

Confites

Me pregunto por qué nunca di con su tan particular versión de la felicidad.

Guillermo Seminara - Observaciones

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Expectativa de vida

No cesa de aumentar; ¡Enhorabuena...! de otro modo a mi edad ya hubiese muerto y la verdad debo decir que tal cosa casi ni me ocurre de no ser, claro, por esas tardes que en su afán de sombras se dejan caer hasta el asombro y entonces allí mis ojos, además de oscuros, son también sombra aunque de otra noche que los excede y cierra.

Balcones

Sincronía de una calle. Signos urbanos que desnudan la insuficiente presencia del cielo en nuestras vidas. La insuficiente presencia de la vida en el cielo.

Trilema

Todas las veces que estoy (triste) con vos me quedo o dormido o confundido o solo. Las veces que estoy (triste) con vos no me confundo al dormir. Por ende, las veces que estoy (triste) con vos suelo estar solo.