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3 may. 2014

Salvatore Quasimodo: No he perdido nada (bilingüe)

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Aquí estoy todavía, el sol gira
a mis espaldas como un halcón y la tierra
repite mi voz en la tuya.
Recomienza el tiempo visible
en el ojo que redescubre la luz.
No he perdido nada.
Perder es andar más allá
de un diagrama del cielo
en movimientos de sueños, un río
lleno de hojas.


Non ho perduto nulla
Sono ancora qui, il sole gira / alle spalle come un falco e la terra / ripete la mia voce nella tua. / E ricomincia il tempo visibile / nell’occhio che riscopre la luce. / Non ho perduto nulla. / Perdere è andare di là / da una diagramma del cielo / lungo movimenti di sogni, un fiume / pieno di foglie.



Versión de Teódulo López Meléndez
En Tres poetas italianos del siglo XX
Foto: Salvatore Quasimodo, 1962, por Ugo Mulas

20 mar. 2014

Salvatore Quasimodo: Tengo flores y de noche invito a los álamos (bilingüe)

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Mi sombra está sobre otro muro
de hospital. Tengo flores y de noche
invito a los álamos y a los plátanos del parque,
árboles de hojas caídas, no amarillas,
casi blancas. Las monjas irlandesas
no hablan nunca de muerte, parecen
movidas por el viento, no se maravillan
de ser jóvenes y gentiles: un voto
que se libera en las ásperas plegarias.
Me parece que soy un emigrante
que vela encerrado en sus cobijas,
tranquilo, por tierra. Tal vez muero siempre.
Pero escucho gustosamente las palabras de la vida
que jamás he entendido, me detengo
en largas hipótesis. Ciertamente no podré eludir;
seré fiel a la vida y a la muerte
en cuerpo y espíritu
en cada dirección prevista, visible.
A intervalos algo me supera,
ligero, un tiempo paciente,
la absurda diferencia que corre
entre la muerte y la quimera
del latir del corazón.

(Hospital di Sesto S.Giovanni, noviembre de 1965)


Ho fiori e di notte invito i pioppi. La mia ombra è su un altro muro / d’ospedale. Ho fiori e di notte / invito i pioppi e i platani del parco, / alberi di foglie cadute, non gialle, / quasi bianche. Le monache irlandesi / non parlano mai di morte, sembrano / mosse dal vento, non si meravigliano / di essere giovani e gentili: un voto / che si libera nelle preghiere aspre. / Mi sembra di essere un emigrante / che veglia chiuso nelle sue coperte, / tranquillo, per terra. Forse muoio sempre. / Ma ascolto volentieri le parolle della vita / che non ho mai inteso, mi fermo / su lunghe ipotesi. Certo non potró sfuggire; / sarò fedele a la vita e a la morte / nel corpo e nello spirito / in ogni direzione prevista, visibile. / A intervalli qualcosa mi supera / leggero, un tempo paziente, / l’assurda differenza che corre / tra la morte e l’illusione / del battere del cuore. (Ospedale di sesto S.Giovanni, novembre 1965).


Versión de Teódulo López Meléndez
En Tres poetas italianos del siglo XX
Foto: SQ at home (Milan)© Sergio Larrain/Magnum Photos

1 jul. 2013

Salvatore Quasimodo: La dulce colina

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Lejanos pájaros abiertos al atardecer
tiemblan sobre el río. Y la lluvia insiste
y el silbido de los álamos iluminados
por el viento. Como toda cosa remota
retornas a la mente. El verde leve
de tu vestido está aquí entre las plantas
abrasadas por los rayos donde se levanta
la dulce colina de Ardenno y se oye
el azor sobre los abanicos de sorgo.

Tal vez en aquel vuelo de espirales cerradas
se confiaba mi deludido regreso,
la aspereza, la vencida piedad cristiana,
y esta pena desnuda de dolor.
Tienes una flor de coral en los cabellos.
Pero tu rostro es una sombra que no cambia;
(tal la muerte). Desde las oscuras casas
de tu aldea escucho el Adda y la lluvia,
o quizás un rechinar de pasos humanos,
entre las tiernas cañas de las orillas.



La dolce collina
Lontani uccelli aperti nella sera / tremano sul fiume. E la pioggia insiste / e il sibilo dei pioppi illuminati / dal vento. Come ogni cosa remota / ritorni nella mente. Il verde lieve / della tua veste è qui fra le piante / arse dai fulmini dove s’innalza / la dolce colina d’Ardenno e s’ode / il nibbio sui ventagli di saggina. // Forse in quel volo a spirali serrate / s’affidava il mio deluso ritorno, / l’asprezza, la vinta pietá cristiana, / e questa pena nuda di dolore. / Hai un fiore di corallo sui capelli. / Ma il tuo viso è un’ombra che non muta; / (cosí fa morte). Dalle scure case / del tuo borgo ascolto l’Adda e la pioggia, / o forse un fremere di passi umani, / fra le tenere canne delle rive.


En Nuove poesie (1936-1942)
Traducción Teódulo López Meléndez
Foto: 1957 © Sergio Larrain/Magnum Photos

3 feb. 2011

Salvatore Quasimodo - Ancla del infierno

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No nos digáis una noche gritando 
en los megáfonos, una noche 
de azahares, de nacimientos, de amores 
apenas comenzados, que el hidrógeno 
en nombre del Derecho quema 
la tierra. Los animales los bosques se funden 
en el Arca de la destrucción, el fuego 
es un muérdago sobre los cráneos de los caballos, 
en los ojos humanos. Después a nosotros los muertos 
vosotros muertos nos diréis nuevas tablas 
de la ley. En el antiguo lenguaje 
otros signos, perfiles de puñales. 
Balbuceará alguno sobre las escorias, 
inventará todo otra vez 
o nada en la suerte uniforme, 
el murmullo de las corrientes, el crepitar 
de la luz. No diréis la esperanza 
vosotros muertos a nuestra muerte 
en los embudos de barro hirviente, 
aquí en el infierno. 



Ancora dell'inferno. Non ci direte una notte gridando / dai megafoni, una notte / di zagare, di nascite, d’amori / appena cominciati, che l’idrogeno / in nome del diritto brucia / la terra. Gli animali i boschi fondono / nell’Arca della distruzione, il fuoco / è un vischio, sui crani dei cavalli, / negli occhi umani. Poi a noi morti / voi morti direte nuove tavole / della legge. Nell’antico linguaggio / altri segni, profili di pugnali. / Balbetterá qualcuno sulle scorie, / inventerá tutto ancora / o nulla nella sorte uniforme, / il mormorio delle correnti, il crepitare / della luce. Non la speranza / direte voi morti alla nostra morte / negli imbuti di fanghiglia bollente, / qui nell’inferno.   


De La tierra incomparable (1955-1958) 
Versión de Teódulo López Meléndez
Imagen: © Studio Patellani/CORBIS


10 abr. 2007

Salvatore Quasimodo - Dos poemas

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Las muertas guitarras

Mi tierra está sobre los ríos fundida con la mar,
no existe otro lugar de voz tan lenta
donde vagan mis pies
entre juncos sobrecargados de caracoles.
En verdad, es otoño: desgarradas en el viento
las muertas guitarras alzan sus cuerdas
sobre la boca negra y una mano agita los dedos
de fuego.
En el espejo de la luna
se peinan muchachas con pechos de naranja.
¿Quién llora? ¿Quién fatiga los caballos en el aire
rojo? Nos detendremos en esta orilla
a lo largo de urdimbres de hierba y tú, amor,
no me lleves delante de ese espejo
infinito: en él se contemplan muchachos
que cantan y árboles altísimos, y aguas.
¿Quién llora? Yo no, créeme, sobre los ríos
discurren exasperados chasquidos de un látigo,
los oscuros caballos y los relámpagos de azufre.
Yo no, mi raza posee cuchillos
que arden y lunas y heridas que queman.



Anno Domini MCMXLVII
(La vitta non e sogno 1946-1948)

Habéis terminado de golpear los tambores
con cadencia de muerte en cada horizonte,
detrás de ataudes rodeados de banderas,
de entregar llagas, lágrimas a la piedad
en ciudades destruidas, ruina sobre ruina.
Y ya ninguno grita:"Dios mío,
¿por qué me has abandonado?" Y ya no mana leche
ni sangre del pecho acribillado. Y ahora
que habéis escondido los cañones entre las magnolias,
dejadnos un día sin armas sobre la hierba,
con el rumor del agua que discurre,
de las hojas de frescos tallos en los cabellos,
mientras abrazamos a la mujer que nos ama.
Que no suene de golpe, antes de que la noche llegue,
el toque de queda. Un día, un solo día
para nosotros, oh dueños de la tierra,
antes de que aún redoblen aire y hierro,
y una esquirla abrase nuestra frente.


Versión Teódulo López Meléndez

4 abr. 2007

Salvatore Quasimodo - Ahora, cuando despunta el día

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La noche ha terminado
y, oculta en los canales, la luna
desciende lentamente en la intemperie de la aurora.

Es tan vivo septiembre en esta tierra
de llanura, los prados son tan verdes
como los valles del sur en primavera.
Abandoné a mis compañeros,
oculté el corazón en estos viejos muros
para quedarme solo y recordarte.

¡Cuánto más lejos que la luna estás,
ahora, cuando depsunta el día
y cascos de caballos resuenan en las piedras!




Salvatore Quasimodo, Trad.: Gianni Siccardi
Buenos Aires, CEAL, 1988
ISAÍAS GARDE, textos en transición

3 abr. 2007

A tu lumbre naufrago - Salvatore Quasimodo

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Nazco a tu lumbre naúfrago,
tarde de aguas límpidas.

De serenas hojas
arde el aire consolado.

Erradicado de entre los vivos,
corazón provisorio,
soy límite vano.

Tu dádiva tremenda
de palabras, Señor,
descuento asiduamente.

Despiértame de entre los muertos:
cada uno ha agarrado su tierra
y su mujer.

Tú me has mirado adentro
en la oscuridad de las vísceras:
nadie tiene mi desesperanza
en el corazón.

Soy un hombre solo,
un sólo infierno.


Nasco al tuo lume naufrago, / sera d’acque limpide. // Di serene foglie / arde l’aria consolata. // Sradicato dai vivi, / cuore provvisorio, / sono limite vano. // Il tuo dono tremendo / di parole, Signore, / sconto assiduamente. // Destami dai morti: / ognuno ha preso la sua terra / e la sua donna. // Tu m’hai guardato dentro // nell’oscurità delle viscere: // nessuno ha la mia disperazione / nel suo cuore. // Sono un uomo solo, / un solo inferno.

Salvatore Quasimodo

Tres poetas del siglo XX,
Ungaretti, Montale, Quasimodo


Ensayos introductorios, selección
y traducciones por Teódulo López Meléndez

ISAÍAS GARDE, textos en transición

Y de repente la noche - Salvatore Quasimodo

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Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y de repente la noche.





Salvatore Quasimodo, De Aguas y tierras (1920-1929)

Da Acque e terre (1920-1929). Ed è Subito Sera. Ognuno sta solo sul cuor della terra / trafitto da un raggio di sole: / ed è subito sera.

Tres poetas del siglo XX,
Ungaretti, Montale, Quasimodo


Ensayos introductorios, selección
y traducciones por Teódulo López Meléndez.


ISAÍAS GARDE, textos en transición