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1 may. 2013

Philip Larkin (1922-1985): Curación por la fe

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Lentamente las mujeres se ponen en fila donde él está
erguido con sus anteojos sin marco, cabellera plateada,
traje oscuro, cuello blanco. Los ordenanzas incansablemente
las persuaden hacia su voz y sus manos,
dentro de cuya primaveral agua tibia de lluvia de cuidado amoroso
cada una permanece unos veinte segundos. Y bien, hija querida,
qué te anda mal, pregunta la profunda voz nortemericana
y casi sin pausa, pasa a una oración dirigiendo a Dios sobre este ojo, aquella rodilla.
Las cabezas soportan las manos abruptas; luego, exiladas
como pensamientos que se pierden, se van en silencio; algunas
se pierden como ovejas, no vuelven a sus vidas otra vez
de inmediato; otras se quedan duras, estremeciéndose y con fuertes
y profundas lágrimas roncas, como si un chico mudo
e idiota todavía viviera dentro de ellas
para volver a despertar ante la bondad, pensando que una voz
finalmente las llama a ellas solas, que las manos han venido
para alzar y aligerar; y llega un gozo tal
que sus gruesas lenguas se desbocan, sus ojos derraman pena, un gentío
de grandes respuestas inaudibles empuja y se regocija…
¡Qué está mal! Bigotudos se sacuden en etiqueta florida:
ahora todo anda mal. En todos los de allí duerme
un sentido de la vida vivida según el amor.
Para algunos significa la diferencia que podrían hacer
amando a otros, pero en la mayoría ronda
todo lo que podrían haber hecho si los hubieran amado.
Eso nada cura. Un inmenso dolor que debilita,
como cuando, derritiéndose, el rígido paisaje solloza,
se despliega lentamente a través de ellos… eso, y la voz arriba
diciendo Hija mía, y todo lo que el tiempo ha refutado.


Faith Healing

Slowly the women file to where he stands // Upright in rimless glasses, silver hair, / Dark suit, white collar. Stewards tirelessly / Persuade them onwards to his voice and bands, / Within whose warm spring rain of loving care / Each dwells some twenty seconds. Now, dear child, / What’s wrong, the deep American voice demands, /And, scarcely pausing, goes into prayer / Directing God about this eye, that knee. / Their heads are clasped abruptly; then, exiled // Like losing thoughts, they go in silence: some / Sheepishly astray, not back into their lives / Just yet; but some stay stiff, twitching and loud / With deep hourse tears, as if a kind of dumb / And idiot child within them still survives / To re-awake at kindness, thinking a voice / At last calls tbem alone, that hands have come / To lift and lighten; and such joy arrives / Their thick tongues blort, their eyes squeeze grief, a crowd / Of huge unheard answers jam and rejoice – // What’s wrong! Moustached in flowered frocks they shake: / By now, all’s wrong. In everyone there sleeps / A sense of life lived according to love. / To some it means the difference they could make /By loving others, but across most its weeps /As all they might have done had they been loved. / That nothing cures. An immense slackening ache, /As when, thawing, the rigid landscape weeps, / Spreads slowly through them -that, and the voice above / Saying Dear child, and all time has disproved.


Versión Miguel Ángel Montezanti
Fuente y nota
Foto: Rollie McKenna