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3 may. 2014

Salvatore Quasimodo: No he perdido nada (bilingüe)

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Aquí estoy todavía, el sol gira
a mis espaldas como un halcón y la tierra
repite mi voz en la tuya.
Recomienza el tiempo visible
en el ojo que redescubre la luz.
No he perdido nada.
Perder es andar más allá
de un diagrama del cielo
en movimientos de sueños, un río
lleno de hojas.


Non ho perduto nulla
Sono ancora qui, il sole gira / alle spalle come un falco e la terra / ripete la mia voce nella tua. / E ricomincia il tempo visibile / nell’occhio che riscopre la luce. / Non ho perduto nulla. / Perdere è andare di là / da una diagramma del cielo / lungo movimenti di sogni, un fiume / pieno di foglie.



Versión de Teódulo López Meléndez
En Tres poetas italianos del siglo XX
Foto: Salvatore Quasimodo, 1962, por Ugo Mulas

2 may. 2014

Eugenio Montale: El arca (bilingüe)

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La tempestad de primavera ha trastornado
el sombrero del sauce, Si
al torbellino de abril
se ha enredado, en el huerto, el vellocino de oro
que esconde mis muertos,
mis perros confiados, mis viejas
siervas - cuántos de entonces
(cuando el sauce era rubio y yo truncaba
los anhelos con la fonda) han caído
vivos, en la trampa. La tempestad
ciertamente los reunirá bajo aquel techo
de antes, pero lejos, muy lejos
de esta tierra fulgurada donde
hierven cal y sangre en la impronta
del pie humano. Humea el cazo
en la cocina, un redondo suyo de reflejos
acentúa los rostros huesudos, los hocicos aguzados
y los protege en el fondo la magnolia
si un soplo os la bota. La tempestad
primaveral sacude con un ladrido
de fidelidad mi arca, oh perdidos.



L'arca
La tempesta di primavera ha sconvolto /l´ombrello del salice, /al turbine d´aprile /s´è impigliato nell´orto il vello d´oro /che nasconde i miei morti, /i miei cani fidati, le mie vecchie /serve - quanti da allora /(quando il salce era biondo e io ne stroncavo /le anella con la fionda) son calati, /vivi, nel trabocchetto. La tempesta /certo li riunirà sotto quel tetto /di prima, ma lontano, più lontano /di questa terra folgorata dove /bollono calce e sangue nell´impronta /del piede umano. /Fuma il ramaiolo /in cucina, un suo tondo di reflessi /accentra i volti ossuti, i musi aguzzi /e li protegge in fondo la magnolia /se un soffio ve la getta. La tempesta /primaverile scuote d´un latrato /di fedeltà la mia arca, o perduti.



En Tres poetas herméticos de la Italia del Novecento
Trad. Teódulo López Meléndez 
Foto: Giorgio Lotti, 1975 - Fuente

1 may. 2014

Giuseppe Ungaretti: Vagabundo (Campo di Maily, mayo de 1918) [bilingüe]

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En ningún
lugar
de la tierra
me puedo
aposentar

A cada
nuevo
clima
que encuentro
compruebo
languidescente
que
alguna vez
ya me le había
avezado

Y me aparto siempre
extranjero

Naciendo
de vuelta de épocas demasiado
vividas

Gozar un solo
minuto de vida
inicial

Busco un país
inocente


Girovago (Campo di Maily maggio 1918)
In nessuna / parte / di terra / mi posso / accasare // A ogni / nuovo / clima / che incontro / mi trovo / languente / che / una volta / già gli ero stato / assuefatto // E me ne stacco sempre / straniero // Nascendo / tornato da epoche troppo / vissute // Godere un solo / minuto di vita / iniziale // Cerco un paese / innocente


En Vagabundo (1918)
Traducción Teódulo López Meléndez
Foto: Mario De Biasi, New York, 1964

20 mar. 2014

Salvatore Quasimodo: Tengo flores y de noche invito a los álamos (bilingüe)

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Mi sombra está sobre otro muro
de hospital. Tengo flores y de noche
invito a los álamos y a los plátanos del parque,
árboles de hojas caídas, no amarillas,
casi blancas. Las monjas irlandesas
no hablan nunca de muerte, parecen
movidas por el viento, no se maravillan
de ser jóvenes y gentiles: un voto
que se libera en las ásperas plegarias.
Me parece que soy un emigrante
que vela encerrado en sus cobijas,
tranquilo, por tierra. Tal vez muero siempre.
Pero escucho gustosamente las palabras de la vida
que jamás he entendido, me detengo
en largas hipótesis. Ciertamente no podré eludir;
seré fiel a la vida y a la muerte
en cuerpo y espíritu
en cada dirección prevista, visible.
A intervalos algo me supera,
ligero, un tiempo paciente,
la absurda diferencia que corre
entre la muerte y la quimera
del latir del corazón.

(Hospital di Sesto S.Giovanni, noviembre de 1965)


Ho fiori e di notte invito i pioppi. La mia ombra è su un altro muro / d’ospedale. Ho fiori e di notte / invito i pioppi e i platani del parco, / alberi di foglie cadute, non gialle, / quasi bianche. Le monache irlandesi / non parlano mai di morte, sembrano / mosse dal vento, non si meravigliano / di essere giovani e gentili: un voto / che si libera nelle preghiere aspre. / Mi sembra di essere un emigrante / che veglia chiuso nelle sue coperte, / tranquillo, per terra. Forse muoio sempre. / Ma ascolto volentieri le parolle della vita / che non ho mai inteso, mi fermo / su lunghe ipotesi. Certo non potró sfuggire; / sarò fedele a la vita e a la morte / nel corpo e nello spirito / in ogni direzione prevista, visibile. / A intervalli qualcosa mi supera / leggero, un tempo paziente, / l’assurda differenza che corre / tra la morte e l’illusione / del battere del cuore. (Ospedale di sesto S.Giovanni, novembre 1965).


Versión de Teódulo López Meléndez
En Tres poetas italianos del siglo XX
Foto: SQ at home (Milan)© Sergio Larrain/Magnum Photos

1 jul. 2013

Salvatore Quasimodo: La dulce colina

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Lejanos pájaros abiertos al atardecer
tiemblan sobre el río. Y la lluvia insiste
y el silbido de los álamos iluminados
por el viento. Como toda cosa remota
retornas a la mente. El verde leve
de tu vestido está aquí entre las plantas
abrasadas por los rayos donde se levanta
la dulce colina de Ardenno y se oye
el azor sobre los abanicos de sorgo.

Tal vez en aquel vuelo de espirales cerradas
se confiaba mi deludido regreso,
la aspereza, la vencida piedad cristiana,
y esta pena desnuda de dolor.
Tienes una flor de coral en los cabellos.
Pero tu rostro es una sombra que no cambia;
(tal la muerte). Desde las oscuras casas
de tu aldea escucho el Adda y la lluvia,
o quizás un rechinar de pasos humanos,
entre las tiernas cañas de las orillas.



La dolce collina
Lontani uccelli aperti nella sera / tremano sul fiume. E la pioggia insiste / e il sibilo dei pioppi illuminati / dal vento. Come ogni cosa remota / ritorni nella mente. Il verde lieve / della tua veste è qui fra le piante / arse dai fulmini dove s’innalza / la dolce colina d’Ardenno e s’ode / il nibbio sui ventagli di saggina. // Forse in quel volo a spirali serrate / s’affidava il mio deluso ritorno, / l’asprezza, la vinta pietá cristiana, / e questa pena nuda di dolore. / Hai un fiore di corallo sui capelli. / Ma il tuo viso è un’ombra che non muta; / (cosí fa morte). Dalle scure case / del tuo borgo ascolto l’Adda e la pioggia, / o forse un fremere di passi umani, / fra le tenere canne delle rive.


En Nuove poesie (1936-1942)
Traducción Teódulo López Meléndez
Foto: 1957 © Sergio Larrain/Magnum Photos

10 abr. 2007

Salvatore Quasimodo - Dos poemas

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Las muertas guitarras

Mi tierra está sobre los ríos fundida con la mar,
no existe otro lugar de voz tan lenta
donde vagan mis pies
entre juncos sobrecargados de caracoles.
En verdad, es otoño: desgarradas en el viento
las muertas guitarras alzan sus cuerdas
sobre la boca negra y una mano agita los dedos
de fuego.
En el espejo de la luna
se peinan muchachas con pechos de naranja.
¿Quién llora? ¿Quién fatiga los caballos en el aire
rojo? Nos detendremos en esta orilla
a lo largo de urdimbres de hierba y tú, amor,
no me lleves delante de ese espejo
infinito: en él se contemplan muchachos
que cantan y árboles altísimos, y aguas.
¿Quién llora? Yo no, créeme, sobre los ríos
discurren exasperados chasquidos de un látigo,
los oscuros caballos y los relámpagos de azufre.
Yo no, mi raza posee cuchillos
que arden y lunas y heridas que queman.



Anno Domini MCMXLVII
(La vitta non e sogno 1946-1948)

Habéis terminado de golpear los tambores
con cadencia de muerte en cada horizonte,
detrás de ataudes rodeados de banderas,
de entregar llagas, lágrimas a la piedad
en ciudades destruidas, ruina sobre ruina.
Y ya ninguno grita:"Dios mío,
¿por qué me has abandonado?" Y ya no mana leche
ni sangre del pecho acribillado. Y ahora
que habéis escondido los cañones entre las magnolias,
dejadnos un día sin armas sobre la hierba,
con el rumor del agua que discurre,
de las hojas de frescos tallos en los cabellos,
mientras abrazamos a la mujer que nos ama.
Que no suene de golpe, antes de que la noche llegue,
el toque de queda. Un día, un solo día
para nosotros, oh dueños de la tierra,
antes de que aún redoblen aire y hierro,
y una esquirla abrase nuestra frente.


Versión Teódulo López Meléndez

3 abr. 2007

Giuseppe Ungaretti - Nostalgia (bilingüe)

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Cuando
la noche está desfalleciendo
poco antes de primavera
y rara vez
alguno pasa

Sobre París se adensa
un oscuro color
de llanto

En un ángulo
de puente
contemplo
el ilimitado silencio
de una muchacha
tenue

Nuestras
enfermedades
se funden

Y como transportados
se permanece



Quando / la notte è a svanire / poco prima di primavera / e di rado / qualcuno passa / Su Parigi s’addensa / un oscuro colore / di pianto / In un canto / di ponte / contemplo / l’illimitato silenzio / di una ragazza / tenue / Le nostre / malattie / si fondono / E come portati via / si rimane

Nostalgia (Locvizza il 28 settembre 1916) .

Tres poetas del siglo XX, Ungaretti, Montale, Quasimodo
Ensayos introductorios, selección y traducciones por Teódulo López Meléndez