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23 abr. 2010

Canto de Intef en la la tumba del rey Sekhemra

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Este es el testamento del excelente soberano de destino maravilloso:
Las generaciones se desvanecen y desaparecen, otras ocupan su lugar en el tiempo de los ancestros.
Los dioses que vivieron antaño reposan en sus pirámides.
Los nobles y los bienaventurados están enterrados en sus tumbas. Habían construido casas cuyo emplazamiento no existe ya.
¿Qué ha sido también de ellos?
He oído las palabras de Imhotep y de Hardedef que se citan en proverbios y han sobrevivido a todo.
¿Qué ha sucedido con sus posesiones?
Sus muros se han desplomado, sus dignidades han desaparecido como si no hubieran existido nunca.
Ninguno vuelve de allá abajo que nos cuente cuál es su suerte, que nos cuente lo que necesitan, y tranquilice nuestro corazón hasta que nosotros lleguemos a ese lugar donde ellos ya han llegado.
Que tu corazón, pues se apacigüe. El olvido te es favorable.
Obedece a tu espíritu por tanto tiempo como te sea posible.
Unge tu frente con mirra, vístete con lino fino, perfúmate con las maravillas verdaderas que forman parte de la ofrenda divina.
Aumenta tu contento para que tu corazón no languidezca.
Sigue tu deseo y tu felicidad, colma tu destino sobre la tierra.
No expongas tu corazón a la inquietud hasta el día en que te alcance la lamentación fúnebre.
Aquel cuyo corazón está hastiado no oye su grito. Y su grito no salva a nadie de la tumba.
Haz, pues, del día una fiesta, y no te sientas harto.
Mira, nadie lleva consigo sus bienes.
Mira, ninguno vuelve de los que se han ido.



Canto que se encuentra ante el arpista, en la tumba del rey Sekhemra Heruermaat Antef XVII Dinastía (1663-1552 a.C.)

La Canción del Arpista pertenece a un género de composiciones que generalmente aparecen esculpidas en las paredes de las tumbas o en estelas y ocasionalmente en papiro. Se interpretaban acompañadas por el arpa y a veces por otros instrumentos como el laúd, en ocasión de los banquetes fúnebres en honor de un difunto. Aunque al parecer también se interpretaban en otras fiestas sin contenido religioso. Esta canción que tratamos es la más antigua conocida del género, y también la más célebre. Se le llama también Canto de Intef, porque fue encontrada en la tumba de este Faraón, conocido también como Antef el Grande. Su fecha de composición parece datar de fines del Primer Período Intermedio hacia el año 2500 a.C. , lo que concordaría adecuadamente con el escepticismo y el hedonismo que la caracterizan.

Cortesía: Biblioteca escéptica