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13 dic. 2012

Gerald Manley Hopkins - El hábito de la perfección

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Gerald Manley Hopkins



Predestinado Silencio, canta para mí
y golpea mi acaracolada oreja,
condúceme en tu flauta a calmos pastizales,
sé la música que ansío escuchar.

No plasméis nada, labios; sed suavemente mudos:
es el cierre, el toque de queda
lanzado desde donde llega toda renuncia,
lo que te hace elocuente.

Permaneced velados, ojos, por doble tiniebla,
y hallad la luz increada:
esa masa y carrete que adviertes,
envuelve, detiene, molesta la simple vista.

¡Paladar, cofre del concupiscente gusto,
no quieras ser lavado con vino:
más dulce será el ánfora, más fresca
la corteza que trae el ayuno divino!

¡Nasales formas, el indiferente hálito que arrojáis
sobre la agitación y el obstáculo del orgullo,
qué sabor derramarán los incensarios
a lo largo del santuario!

Oh manos como prímulas, oh pies
que quieren lo blando del afelpado césped,
hollaréis la calle dorada
y expondréis y alojaréis al Señor.

Y tu, Pobreza, sé la esposa,
y comienza ahora la fiesta de bodas,
y ropas blancas como lirios brinda
a tu esposo, no trabajes ni hiles.




The Habit of Perfection

ELECTED Silence, sing to me
And beat upon my whorled ear,
Pipe me to pastures still and be
The music that I care to hear.

Shape nothing, lips; be lovely-dumb:        
It is the shut, the curfew sent
From there where all surrenders come
Which only makes you eloquent.

Be shelled, eyes, with double dark
And find the uncreated light:        
This ruck and reel which you remark
Coils, keeps, and teases simple sight.

Palate, the hutch of tasty lust,
Desire not to be rinsed with wine:
The can must be so sweet, the crust        
So fresh that come in fasts divine!

Nostrils, your careless breath that spend
Upon the stir and keep of pride,
What relish shall the censers send
Along the sanctuary side!        

O feel-of-primrose hands, O feet
That want the yield of plushy sward,
But you shall walk the golden street
And you unhouse and house the Lord.

And, Poverty, be thou the bride        
And now the marriage feast begun,
And lily-coloured clothes provide
Your spouse not laboured-at nor spun.



Versión de Alberto Girri