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28 feb. 2007

La fascinación del mundo y el remedio (Lalleshvari, Cantos místicos)

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4.-
Es un lago tan pequeño
que ni un grano de mostaza podría albergar
Sin embargo a el todos van a beber.
Ciervos, chacales,
rinocerontes, elefantes,
Todos, en cuanto nacen, he ahí donde caen,
una y otra vez.

5.-
Oh alma mía. Por ti lloro.
Porque la atracción del mundo, ese fruto de la ilusión,
te ha tocado en suerte.
Pues, ni siquiera la sombra de aquello a lo que te apegas
al final estará cerca de ti.
La verdadera naturaleza del Ser
¡ay! ¿por qué la has olvidado?

6.-
¿Por qué, oh alma mía, te dejas embriagar por un vino que no es de tu cosecha?
¿Y por qué confundes error con verdad?
Carente de discernimiento, hete aquí fascinada por una ley extraña a ti.
Sometida al circulo de ir y venir,
de nacer y morir.

7.-
A un hombre sabio he visto, morir de hambre,
caer, como una hoja muerta por el viento del invierno.
A un idiota he visto,
que pegaba a su cocinero.
Desde entonces yo, Lalla,
a que de cuajo se corten todas mis ataduras,
yo espero.

8.-
Por el gran camino he venido, (el del nacimiento humano)
pero por él no volveré.
Heme aquí todavía en el ribazo
sin haber ni siquiera la mitad recorrido;
y el día se va... y la luz se oscurece...
Busco en mi bolsillo y ni una ochena (har-nâv: Shiva, la consciencia) encuentro.
¡ay! ¿al barquero que le daré? (que hace la travesía al otro mundo tras la muerte)

9.-
Shiva, Vishnu, Budha, Señor del loto nacido,
sea el nombre que se Le dé,
¿puede el nombre liberarme de la enfermedad del mundo,
se le llame tal, o se le llame cual?

10.-
Sin parar venimos, y entonces hay que volver
día y noche hay que avanzar.
Y de allí de donde venimos, ¡allí mismo a retornar!
por siempre en la rueda de nacer y morir.
¡De nada a nada! ¡De nada a nada!
Algo hay aquí
que tendremos que descubrir.

11.-
La Consciencia-felicidad, Luz y Conocimiento,
aquellos que la han reconocido
liberados vivientes son.
Pero a la enredada red del devenir,
nudos por centenas
los dormidos añaden.

12.-
Las seis corazas están en Ti
las mismas corazas están en mi
pero, oh Shiva,
de Ti separada, a la miseria me reduzco,
ya que entre Tu y yo, con todo sin diferencias,
si que hay una:
y es que Tu eres, Tu, el amo de las seis
y yo soy, yo, por las seis esclavizada.

13.-
El deseo de liberarte que hiciste en el seno de tu madre
¿Cuándo te volverá a la memoria?
Muere, hermano, antes de morir.
Y cuando mueras,
¡Honor, gran honor a ti!

14.-
Si obtienes un reino no tienes reposo,
Y si de el haces don, tampoco estás en paz.
Pero el liberado del deseo, no muere.
¡Que él muera al deseo, permaneciendo vivo!
He ahí el verdadero conocimiento.

15.-
Lo que comienza amargo deviene dulce
Lo que comienza dulce veneno se vuelve.
Cada cual hace su elección.
Aquel que avanza sin flaqueo
llega al lugar que eligió.


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Lalleshvari, Cantos místicos, s. XIV (tradición del Shivaismo tántrico de Cachemira)

Patricia Damiano, entexto

Himno a Kali (fragmentos)

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Madre de afilados colmillos
que sostientes el sable y la cabeza cortada.
Diosa cuyas manos
apartan todo temor
y complacen en todos sus deseos
a tus adoradores.

Ellos se transforman en Deseo
el dios cuyos ojos son semejantes
a los pétalos del loto
que sostiene a Lakshmi cuando ella danza;
aquellos que saben decir los siete mantras
al tiempo que contemplan tu belleza
oh Madre sonriente
Compañera de Shiva.

La diosa de la Palabra
habita para siempre en los labios
y el dios del Deseo en los ojos
de aquellos que cantan repitiendo tu nombre,
los siete mantras, uno tras otros,
o dos por dos, o tres por tres,
o todos a la vez, oh Kalila,
aquella cuyos pechos turgentes se adornan
de collares hechos de cabezas cortadas.

Sí, el menos inspirado
se transforma en un poeta,
cuando medita sobre tí, oh Madre,
y puede verte desnuda
a tí, con tus tres ojos,
igual que los tres mundos
creados con tu poder;
Tú, que estás adornada de un cinturón
hecho de brazos cortados;
Tú, que te acuestas sobre un cadáver
en medio de un cementerio
y haces el amor con Shiva.

Son venerados
siempre y en todo lugar
aquellos que meditan en ti
y te ven con los ojos del corazón,
oh esposa de Shiva,
habitante de los cementerios
entre el humo de las hogueras,
en medio de tantas osamentas,
cadáveres y cráneos
que se disputan los chacales,
Tú, jóven y hermosa,
gozando al lado de tu esposo.

De todos los poderes
llegará a ser maestro
y será para siempre vidente
aquel que, durante la noche,
desnudo y con sus cabellos en desorden,
pronuncie los siete mantras
y medite sobre tu nombre,
mientras está copulando con su yogini*,
una joven de pechos macizos
y bien contorneados muslos.

Así, conociéndolo todo
llegarán a él todas las alegrías
y tendrá en sus manos
todos los poderes del mundo
el vidente que repita
durante un año entero
los siete mantras, meditando
sobre ti, la Compañera de Shiva,
y comprendiendo finalmente
que durante vuestra unión
eres tú la que siempre tiene
la preeminencia sobre él.

Sin duda llegará a ser
el maestro de este mundo
aquel que estando en un cementerio
desnudo, con sus cabellos revueltos,
medite acerca de tu gloria
recitando los siete mantras
y ofrendándote granos y flores.

Del mismo modo, es bien seguro
que llegará a reinar sobre el mundo,
podrá convertirse en vidente,
aquel que sepa, oh diosa,
ofrendarte, en la noche de un martes,
al dar las doce y en un cementerio,
el vello que ha obtenido de su yogini
al tiempo que recita tus mantras.

Será el mejor
entre los músicos del Cielo
y reinará sobre el Océano de la Palabra Poética;
habitará en tu paraíso después de su muerte, oh diosa,
aquel que pronuncie sin cesar tus mantras,
meditando sobre el yoni de su compañera
y cubríéndolo de flores.

Su belleza será semejante
a la del dios del Deseo,
a tal punto llega el resplandor
de aquel que, a medianoche,
realice la unión con su yogini,
concentrando todo su pensamiento
en la sonrisa de tu rostro,
sentado sobre el mandala
como tú misma lo haces
sobre el cuerpo de Shiva
que yace, como un cadáver,
uniéndote así a él.

Con este himno, oh Madre,
se revelan a los hombres tus mantras;
En él se dice también lo que tú eres,
y cómo deben adorarse tus pies,
semejantes a lotos;
aquel que los pronuncie a medianoche
celebrando tu ritual,
hablará ya siempre como un poeta.

Las jóvenes con ojos de gacela
mendigarán su amor,
los reyes serán sus servidores,
todos los tesoros serán para él
y sus enemigos le temerán;
al poseer la perfecta alegría,
liberado ya en esta vida,
el no renacerá jamás.

*Yogini, adepta. Compañera sexual del adepto; esposa tántrica.

ISAÍAS GARDE, textos en transición