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14 jun. 2013

Guy Goffette: Elogio para una cocina de provincia

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El intenso verano

El vecino murió pero la escalera
ha quedado contra el árbol que se hunde
con el sol en la carne firme
de las manzanas y la garganta de los pequeños merodeadores.
Ellos hacen leña del árbol caído
y se burlan de la muerte
como manzanas que aplastan
una tras otra, sin remordimiento
trepando por el último escalón de la alegría.


***


Al final del pasillo

El anillo de oro demasiado estrecho para contener el amor
y las promesas de los primeros tiempos
todos los cuartos de ahora en más se mueven
como peces, y las lágrimas, los gritos
las risas del mundo ahí descargan
el eco endurecido en el horno de palabras
que es el mismo siempre y finalmente para todos
–pero el viento oficia como ayer sin más
oyentes que el árbol los altos cereales
y tal vez sólo él ahora escucha
al final del pasillo los pasos que se pierden cada vez más rápido
ve en su mano desarticulada fundirse el oro
el anillo abriéndose para casarse con la noche.


***


Celos

Con más y más frecuencia le pasa que a la noche
baje hasta la cocina
donde fuman en silencio con la luna
las estatuas que el día relega entre los muebles
los hábitos, bajo el montón de cosas
traídas de afuera y destinadas al olvido.
No prende uno pero se sienta ante su luz
como un cliente asiduo en medio de las chicas
y les habla con voz triste y suave
de su mujer que se entrega allá arriba, en su propia pieza
a grandes caballeros invisibles y mudos
–Y yo soy el que les cuida los caballos, dice
mostrando la gruesa crin de oro enrollada
en su anular.


***


Bella

     Bella tenía solamente un año cuando vino a vivir a mi casa. Bella tiene dientes de sílex, corazón de ensalada. Bella que me comía todo mi tiempo en la mano, me golpeaba corriendo, me doblaba las páginas de la noche…
      Ahora que ha vuelto al canil de la perrera, nado en mis días como en un suéter demasiado grande.


***


Cocina es palabra de lluvia para nenitas de sombrero rojo
que pintan el cielo de verde y las praderas de azul
convierten al lobo en cordero
y mezclan las frutillas silvestres con el follaje de los árboles del mar
con la excusa de salvar lo que aún se pueda antes
de que la cocina vuelva a ser esa isla en la casa
con todos los aromas sabiamente ordenados en frascos sobre el estante
todos los colores encerrados bajo las anchas palmeras del papel desteñido que se despega
todos los caminos situados alrededor de la mesa gastada
y los sueños lavados y doblados en cuatro en el fondo del aparador
donde ya no hay nenitas
salvo algunos días de lluvia cuando la grieta del pulgar
vuelve a abrirse bajo la lámina (o el dique de los ojos ante la cebolla dorándose)
entonces, el reloj se detiene y ellas entran en cortejo
con la violencia de frutillas aplastadas en la boca
y un olor a lobo bajo el abrigo
que sólo las mujeres que se quedan ante la canilla domestican en silencio
mientras el día se deshoja en la ventana
y adentro, en el campo invariablemente azul del ojo,
el cielo empieza a echar atrás sus lámparas.


***


Qué cosa resiste bajo el puño de palabras
como una sombra que el deseo ya no inflama
para que quiera celebrar toda la mujer aunque
sea el miedo a enfrentar el mismo río
o la tierra que se escapa bajo el pie
tan sólo evocándolo como si se tratara
de entrar desnudo en el vientre materno no sé
pobre de sentido de pronto descubriendo la lengua viuda
por decir te amo más allá de la orilla del cuerpo
como si siempre entre la mano usurera
y la curva de las caderas fluyese la Estigia




En Elogio para una cocina de provincia
Traducción: Silvio Mattoni
Título original: Éloge pour une cuisine de province
Champ Vallon, 1988 - Paris, Gallimard, 2000
Foto original color © Eric Robert-Sygma Corbis


Guy Goffette nació en un pueblo de Bélgica en 1947. Ha publicado una veintena de libros de poesía desde 1971, entre ellos: Quotidien rouge, Nomadie, Huit muses neuves et nues, Solo d’ombres, Prologue à une maison sans murs, Éloge pour une cuisine de province (de donde se tomaron estos poemas), La vie promise, Le pêcheur d’eau, Icarus, Un manteau de fortune. También es autor de dos novelas, de biografías noveladas y de dos libros sobre Paul Verlaine y sobre W. H. Auden (N. de T.).