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15 oct. 2007

Gonzalo Falla - Help is coming

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De la noche al alba
suenan los cortes
y dos voces
que no hacen coro

calle polvorienta
escenario de destierros
lo que queda de la huella
cuando la huella se ha borrado


Lima, octubre 2007


31 mar. 2007

Gonzalo Falla - Descubrimiento cartográfico

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Él era frío, hosco, observaba impávido del dolor ajeno y no se compadecía frente a los mendigos. Le fastidiaba el sonido de los niños, les disgustaban los animales domésticos, le cargaban las escenas edificantes y sentía asco al saludar a los parientes en navidad.

- Es un hombre malo - dice su hermano.
- Es un pendejo - dice su padre.
- Además, parece insensible, no lo hemos visto llorar en años, desde que era pequeño - añade su madre.

El mentado ingresa a la pequeña sala donde hablan de él. No tiene más de 6 años y tiene sueño porque apenas pudo dormir: es difícil ser neutral en un campo de batalla permanente. Pide algo. Su padre lo mira, su madre se fastidia y su hermano le acusa de tener sueño y que por eso está perturbando. El mentado no entiende nada y llora y se enfurece porque es cierto que tenga sueño pero no es cierto que esté jodiendo. Su furia es inútil, impotente, y le obligan a dormir como castigo.

Años después, ya no tendría sueño, pero nunca faltó la oportunidad para recordarle cuán malo era y cuánto hacía sufrir a la gente que tanto lo quería.

Así, el hombre aprendió una lección fundamental: maldad es el nombre de todo aquello que puedes destruir sin sentirte culpable.

Gonzalo Falla - Cartografía aristocrático - proletaria III

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Rebelde, escandoloso, imperecedero, me impongo desde el hastío, desde la certeza y la comodidad. Todo ello no tiene ninguna contingencia, aunque la poesía sea su síntoma, sino más bien un estatuto metafísico. Mi insolencia no se esconde, habita movimientos anteriores a cualquier ejercicio linguístico. Mi insolencia no es moral, se deprava en silencio y mientras duerme. Pero un arsenal no existe para cultivar la herrumbre.

Siempre he llevado conmigo el detonador en el bolsillo derecho; he buscado siempre lo insólito, la sorpresa, la extrañeza como esencia y atributo de la belleza; he hallado satisfacción en lo absurdo y en juegos que ya no me pertencen; he llegado a reinos habitados por seres monstruosos o pueriles.

Siempre he carecido de sentido común. Toda la vida me han apasionado los asuntos impenetrables y nunca he sido correcto, excepto para emitir palabras aceradas que le hacen creer al otro cosas que no son. Mientras tanto me declaro inocente.

Mirando la luna, descalzo, pensando en granjas femeninas y en las miniaturas con las que juego, acaso mi insolencia sea inútil para el otro, como cuando es el otro quien desciende a las aguas negras.

Seguí al sol sin cansancio por un camino abandonado y le hallé cansado y triste. Has caminado tanto y esto es lo que encuentras, exclamó como disculpándose. Su sudor humedeció el caño que mi mano colocó en su sien.

No es el otro quien me busca, sino quien me encuentra. Usa sus palabras y fotografías. Por el momento, yo también le busco y todavía respiro.

Gonzalo Falla - Cartografía aristocrático - proletaria II

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Sin embargo, en verdad, ese día lo comprendí todo. Toda había sido una fuga permanente. Fuga por todos lo medios posibles. Los excesos, las motos, las drogas, las chicas, los chicos, los golpes, siempre corriendo para que nadie se sepa que estaba llorando, con la sangre a mil.

Siempre consciente de las necesidades corporales: todavía respiro, todavía duermo, todavía tengo hambre y sed y como y bebo. Y tengo frío. Cada minuto es una batalla ganada y una derrota infligida al enemigo. Sí, todavía estoy vivo y eso le jode a los demás. Les jode porque quieren verme muerto, verme hecho mierda, quieren verme llorando y arrastrándome por un poco de piedad. Moriría y bien muerto quedaría si caigo luchando. Mientras tanto, sigo vivo y libre. Sí, a ellos les jode mi sonrisa, les jode que siga vivo.

Cada mañana me despierto en este campo de batalla. Las treguas son muy frágiles y hay espías por doquier. Las minas esperan cada uno mis pasos. Las balas silban en mis oídos melodías monstruosas y demandan mi sangre. Sigo en mi trinchera, insana y fétida, pero mía. Tengo pocas armas y las municiones se están agotando. La consigna es no retroceder ni ceder un centímetro al enemigo. Acaso ya es tarde y el enemigo ya estuvo aquí desde siempre.

El enemigo, el enemigo… es astuto el enemigo. Se mete en la niebla, se pierde en la sombra, tras las hojas, en la piedra ingenua, en la mano aliada, penetra mi corazón y hasta lo leo en mi mierda. La única manera de atajarlo es imponiendo la censura y el terror, y luego cercarlo y aniquilarlo. No habrá piedad con el enemigo.

Cada mañana, decía, despierto con el arma lista.

13 mar. 2007

Gonzalo Falla - Breve

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mirar la pared
con los dientes apretados
cada grieta
en cada ladrillo
en cada metro cuadrado
de clichés precisos
las marcas rotas
máquinas que sólo funcionan
si están rotas

Gonzalo Falla - Otro

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la elección siempre
equivocada
¿es eso o es eso?
nunca descubrir otro puesto
que el de administrador de estiércol
o
guardián de la carroña
acumulada en la cabeza
sin otra arma que
la desnudez
avergonzado pero
con la mirada en ristre

oh, hermano sol,
deja de quemar las cabezas
de los niños en el patio
¿es eso o es eso?
la vergüenza
me olvida en medio de la calle
la sigo extraviado
en los rostros de junio
en las risas burguesas
en cada punto y coma de una página que no logro terminar

quizá sea la sangre que me inunda
esa elección malhadada
necesaria
¿es eso o es eso?
y en las fotos amarillas y rojas
sólo queda el olor acre
el recuerdo de un tarde corriendo en el parque
sin respuestas
porque no habían preguntas
no
definitivamente no es eso
o quizá sí
el geranio melancólico
asoma
tras el libro de geografía

(Lima, abril del 2005)

11 mar. 2007

Gonzalo Falla - Capital

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Tantas veces te he buscado, recorrido, pisado. Lo único que hallaba era mi zapato y el mar tronando con sus preguntas y quejas. El aire que respiro en ti me hiere y exalta: dichosa intoxicación de vientos sucios e indiferentes. Tu canción injuria mis oídos y espero el día que tu silencio me abrace hasta la asfixia.

¿Escuchas mis latidos infames, venales en sentido lato?

Sangre y la mancha que me atrapa. Prisa. Risa idiota y fatua. Amor esquinado y perros, muchos perros. El caos que me agota. No pido permiso de bruces a tu vientre. Solamente dos luces: una al oeste, la otra al tiempo.

¿Es que no sabes nada de mis sogas y mis cadenas?

Sólo un troglodita te entendería, mas las letras produjeron demasiada hemorragia. Para soñar con las aves es preciso morir y nacer. Y volver a morir y volver a nacer. Tú no sabes nada. Tú no sangras nada. Tú no ríes nada. Tú no cambias nada. Tus ojos virtuales me acarician y me infectan con tu infinita ternura. Eres el lugar donde mi cabeza enloquece y despierta al día perecedero. Lima, mi ciudad.

Gonzalo Falla . Párpado

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CUANDO SE LEVANTA EL PÁRPADO

el olor metálico
huye
en cada rincón
del lecho deshecho
ya no espero la luz del sol
ni el escándalo
de una nueva mañana

la carne se ablanda
porque la espalda
pesa un poco menos
porque el aire
pesa un poco menos
porque las palabras
también pesan un poco menos

pero la pregunta insiste

también el silencio

(Lima, setiembre de 2004)