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20 sept. 2008

Eunapio - Epifanio y Diófanto

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Epifanio era natural de Siria, y fue considerado hombre muy perito y hábil en la distinción y definición de los temas de controversia, pero como orador era flojo y falto de nervio. No obstante, como rival de Proairesios en la profesión de sofista alcanzó de hecho gran fama. Porque los seres humanos no se contentan con admirar a un hombre tan solo, sino que son tan propensos a la envidia y están tan completamente esclavizados por ella que, cuando un hombre sobresale y se levanta por encima de los demás, ellos levantan a otro como a rival suyo; y de esta manera hacen derivar sus principios de los opuestos, al igual que en la ciencia de la física. Epifanio no vivió hasta llegar a la ancianidad sino que murió de un envenenamiento de la sangre, y también su mujer, que era excesivamente bella, corrió la misma suerte. No dejaron hijos. Epifanio no fue conocido personalmente por el autor, pues murió mucho antes de la estancia de éste último en Atenas.

Diófanto fue natural de Arabia y se abrió esforzadamente en las filas de los profesores de retórica. Esa misma envidiosa opinión de la humanidad de que ahora mismo acabo de hablar lo levantó como otro rival de Proairesios, como si fuera posible oponer a Calímaco y a Homero. Pero Proairesios se rió de todo esto hasta ridiculizarlo, y se negó a considerar en serio a los seres humanos y sus debilidades. El que esto escribe conoció a Diófanto y lo oyó con frecuencia hablar en público. Pero no ha considerado bueno citar en esta obra ninguno de sus discursos o lo que recuerda de ellos. Porque este documento es un registro historia de hombres notables, no es una sátira. No obstante, se dice que él pronunció una oración fúnebre en honor de Proairesios -éste último, en efecto, murió antes que él- y se cuenta que concluyó con estas palabras acerca de Salamina y de la guerra contra los medos:

¡Oh, Maratón y Salamina, ahora estáis sepultadas en silencio! ¡Qué trompeta de vuestras gloriosas victorias habéis perdido!*



(*) Es decir, Proairesios había utilizado efectivamente estos tópicos.

Transcripción de Vida de filósofos y sofistas
Traducción del griego: Francisco de P. Samaranch
Buenos Aires, Aguilar, 1966