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7 ago. 2007

Clara Janés, Apéndice de Ejercicio de opacidades de C. Dolores Escudero

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Contemplaba el viejo manzano desde la casa y vio con el tiempo cómo el campesino -que por respeto no lo arrancó al morir- lo convirtió en escultura. La madera pasó al papel llevando su aspereza y, por ello, estos poemas, que nos traen a la memoria la cincelada labor de María Victoria Atencia en su mejor momento, el de El coleccionista, responden al tacto. Si Atencia trabajaba el mármol arrancándole destellos y lo pulía hasta hacerlo huidizo, C. Dolores Escudero deja que la materia se manifieste con sus nudos y sus huecos, breves enigmas que toman cuerpo en palabras cultas y suspenden por un momento la atención del lector. Pasamos la mano por el poema, nos detenemos, volvemos a él, contemplamos ese escollo y valoramos doblemente su profundidad.

Son poemas de amor y paisaje real o reflejado, inductor del territorio del sueño, como nos deja ver una cita de Montale. Y así los pensamaientos se presentan como "bosques brikmanianos" y es la "noche toda de augurio" y los cristales "interrogantes" y el paso del yo al mundo es un arte adivinatoria, como expresan estos hermosos y sugerentes versos:

Interpretando
el silencioso envés de la medusa
bajo mi mano.


C. Dolores Escudero (Madrid, 1954), que dice "asesiné el canto impreciso / del futuro que no es puerta / ni siquiera zaguán a ti", se ha mantenido hasta ahora en una reserva meditada. Acaso su entrega a la creación de los demás ha hecho que dé a la imprenta pocos libros, de modo que sólo han visto la luz sus creaciones iniciales: En cuevas (1978), Ludir hasta la llama (1979), Estuvimos a punto de echarte a llorar (1981), Todas mueren a los quince (1982). Desde el año 2000 dirige la revista de creación www.adamaRamada.org.

Con alegría damos la bienvenida a este libro que lleva años en estado latente y por fin asoma fuera de la caverna gracias a esta hermosa colección, como ella casi secreta pero que da en la diana.




15 abr. 2007

C. Dolores Escudero - En "Ejercicio de opacidades"

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Samarita.
Verte en la orilla de mi sed
para mi sed cántaro, arroyo
desde los labios a la lengua
a la garganta, para mi sed.
Samarita.
Para mi sed


C. Dolores Escudero, Ejercicio de opacidades
Madrid, Adamar ediciones, 2006

14 abr. 2007

C. Dolores Escudero - En "Ejercicio de opacidades"

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La noche es del color
del brazo de una mujer

Wallace Stevens


A Paloma Paredes




No nombrada la metáfora
a fin de no ausentarse
de aquella esencia
que de puro abrasar
abrasarse
helaba.


No fue palabra
lo que pudo decirse
por temer no saber alojar
aquella voz
a la que respondemos


Es decir
a su lado


Madrid, adamaRamada ediciones, 2006

17 mar. 2007

Carmen Dolores Escudero - Seis poemas de "Ejercicio de Opacidades"

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A esta hora
la queja de su silencio.

Mi cuerpo es una ola
que busca acantilados.


*

Ardo, ardo y tú no me ves.
Tú ves la noche, el tejido
de ausencia que vigila
la frontera que me legas.


*


Ya los párpados cerrados
y la clepsidra del sueño
evaporando el tiempo.


*


Un ave de algodón entre las manos.
Las sierpes de tu lengua
en mi costado.
Confitura, néctar,
jinete en el cenit cabalgando.


*


Caballo que el quiebro
de las columnas desea.
animal casto. Grande porte.

¡Jaque!
…y sea el crepúsculo del dragón.


*


Graves atributos, por los caminos
de los calvarios, para siempre
de la noche.
Del otro lado, tal vez, la voluntad
triste del retorno.




En Adamar

Carmen Dolores Escudero - Ejercicio de opacidades

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Una vez más tu nombre es un eco
interminable.
La piedra onda
en el aire
tu mano en onda de piedra
por el eco de tu nombre
por el aire interminable.
El latido de tu nombre
impaciente
en la onda interminable
de la piedra

en el aire
por el eco tu nombre
interminable.




C. Dolores Escudero

14 mar. 2007

C. Dolores Escudero - Tres textos

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Se detenía a respirar en las esquinas
aire sin dirección

en todas las direcciones
sin aire

Allí, donde moró.


***

Toda mi visión, vista, ahora,
es el sauce

y llora
llora sobre el pino

como yo no lloro
ahora.


***

No me reproches como llego.
Reprocha el encuentro
el como, antes,
ahora,
nos aguardamos.




C. Dolores Escudero en Vae Victis