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28 mar. 2007

Alejandro Drewes - Constelaciones

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Para morirse basta
el ruidillo de un corazón
al detenerse, el silencio
en cierta habitación oscura.
Vicente Aleixandre
CONSTELACIONES


1.
Tan hondamente tuyos y otros los campos frente a tus ojos. Allí donde Orión ha querido cazar a la luna en su noche y huye todavía, entre aterrados rebaños de estrellas.

2.
Ya nada es como era y ni siquiera la blanca sombra de alas de los negros pájaros de melancolía, ya todo es como un cielo de silencio que aturde, qué inasible pasa.

3.
Caídas hojas como astillas verdes surgidas de repente, de otro mundo posible.

4.
Pienso en la mísera llama del instante como en ella pensara y otra vez vuelto al rojo borde, herida en postrera batalla. Pero pienso, ah si supieras cómo pienso -en el fin.

5.
Hallar un fondo en el más hondo pozo de plata del espejo -hundirse hasta el fondo. Pero alguien podría llegar.

6.
Este ínfimo trazo queda, la huella ferozmente anclada y pura en el viento de las constelaciones.

7.
Yo/I-Land, ese cristal tremolando en el hueco denso de su eternidad. Y para qué, Dios, para qué.

8.
En el sueño, un lago en su alto verano, como el anillo antiguo de un mago hacia otra vida peregrina, y en torno a él otros pasos. Ominosos, metálicos, duros.

9.
En aquel tiempo buscaba la espléndida puerta, tan estrecha. Me queda el espacio de aire más amargo y las manos de ti, ya tan ciegas.

10.
Irse primero de los otros y violentamente arrojar al vacío todas las llaves. Para que nadie, ninguna voz vuelva al oscuro y lento horror de la Casa.


Jens, 23.8.06

Alejandro Drewes - Noche, hablo contigo

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A Gunnar Ekelöf, in memoriam



1.

Lenta caída de rojiza luz, tiempo ya otro. Algo te trajo y algo me lleva en las mismas aguas.

2.

Hasta aquí el sentido de la espera, los signos del borroso dios que ha tejido sus caligramas bajo las estrellas.

3.

Se alargan lentas como surgidas del alba y crecen -las ramas densas de la Oscura-

4.

Me has dado unas gotas de tu tiempo grato de mujer, incluso el espacio casi prohibido de tu boca -¿entonces qué más habría de suceder en su término estricto?

5.

Nada más esperar al acerado borde de horas, nada sino el alma en insondable Karma o la translúcida sombra de Arjuna en la eternidad de su batalla.

6.

Sí, yo soy, he llegado: el que habla, Noche, profunda Noche, en rutilante soledad contigo y el que ahora se atreve a hablar de igual a igual contigo.

7.

O apenas uno entre tus hijos, errante planeta en su viaje por el negro pozo sin fondo de los cielos.

Alejandro Drewes - Félix

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A los gatos amados, a los que no pude amar por no conocerlos.
A todos los hijos de todas las calles, de todos los libros.
A los que se han ido en volandas hasta el ancho Cielo de los gatos y están suavemente conmigo.

Jens





Por donde pasan
ahora -ahora
o pasaron tan tersas
tus rondas nocturnas
de terciopelo
y un callado sesgo de luz

Gato de Capri
o de Tebas
quedan siempre tus ojos,
eterno sol de la casa:
imago mundi
un teatro de sombras

en el punto preciso
que separa el frío
del fuego y de los libros
que marcan el tiempo
exacto de tu descanso:
tuya es la molicie

amplia de los divanes
y la barca suave
que inaugura el espejo
profundo de tus ojos,
el tembloroso minuto
del dios que sueña tu nombre.


Alejandro Drewes, en Factor Serpiente

14 mar. 2007

Alejandro Drewes - Poema

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Y apaga una por una
todas las lámparas
-y solamente deja la única luz en
su rutilante trazo estelar-

Que no seas tú
la enésima hija
del linaje de Lot, que no seas
el solo doble de otra sombra en el mundo

Para los hijos
de la nueva mañana,
para sus ojos y esa única
mirada posible, henchida de tiempo:

Ellas y el gesto en tus manos,
en largo amor de gente independiente.



Alejandro Drewes
Buenos Aires 2005

13 mar. 2007

Micropoemas - Alejandro Drewes

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scordato strumento,
cuore.

Eugenio Montale: Corno inglese



.
Un ínfimo beso de luz nos traspasa,
tan suave y entonces, la tierra descansa.

.
Gotas de agua en el verde vientre
primordial de unas hojas, gotas...

.
En la nave mayor del silencio,
ver de pronto un destello de alas diminutas.

.
Entre el deseo y la prisa,
nuestra exacta lucha breve, salvaje.

.
Tan sólo el reflejo de luna en el agua
-ojo de aguja por donde pasa rauda la noche-.



Jens / Alejandro Drewes