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13 abr. 2008

Clara Janés - Nupcial

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Ven a la desaparición
del poema,
al punto central
del círculo del aire.
(…)
Se encierra a sí mismo
el cuarzo cristalino del amor,
en su perfección, mudo.
Oh cantor
del ser mínimo,
en tu no estar
aroma irrevocable.
El camino que se abre
ante nosotros
afirma
lo posible
de la imposibilidad que somos.
Ven a la desaparición del poema,
porque es vana la luz de las antorchas
en la calígine incesante,
en el letargo previo
al nuevo nacimiento.



Fractales
Pre-textos Poesía, Valencia, abril de 2005, pág. 50

En Juan Domínguez Prieto, Antología viva y confidente de la inspiración -Los poetas del silencio- (Edición cronológica de textos)
Madrid, adamaRamada ediciones, 2006, pág. 179
www.adamaramada.org


7 abr. 2008

Los poetas del silencio

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Contestaciones de Pío XII, San Agustín y Octavio Paz al Ateniense




Ateniense (Platón, Leyes, Libro IV, 719 c).


Existe una antigua leyenda (...) que sostiene que un poeta, cuando se sienta en el trípode de la musa, no es dueño de sí, sino que, como una fuente, de buena gana deja fluir lo que le cae y (...) se ve obligado a contradecirse muchas veces.


Pío XII: Carta Encíclica Divino afflante Spiritu, del 30 de septiembre de 1946, 19.

... el escritor, al escribir su libro bajo el influjo de la divina moción, de tal manera hace uso de sus facultades y energías, que por el libro nacido de su acción pueden todos fácilmente colegir la índole propia de cada uno y sus singulares características y rasgos.


San Agustín: Las confesiones, Libro VII, capítulo XXI, 59.

Así pues, cogí en mis manos con toda avidez las venerables Escrituras de tu Espíritu (...). Desaparecieron todos aquellos problemas en los que me pareción èl inspirado, el autor sagrado se contradecía a sí mismo.


Octavio Paz: El arco y la lira, Madrid, Galaxia Gütenberg/Circulo de Lectores, Barcelona, 1999, 2º, págs. 67'68,229,230

La inmersión en estados de absoluta receptividad no implica la abolición del querer. EL testimonio de San Juan de la Cruz -"deseando nada"- cobra un inmenso valor.

(...)

Los estados pasivos no son nada más experiencia del silencio y el vacío, sino de momentos positivos y plenos (...): "Mi corazón está brotando flores en mitad de la noche", dice el poema azteca. (...) La pasividad de una zona [de la psique] provoca la actividad de la otra (...). En ningún caso desaparece la voluntad creadora.

(...)

En un segundo movimiento [el de la inspiración, este salir de nosotros es un ser nosotros más totalmente.

(...)

La inspiración es esa voz extraña que saca al hombre d sí mismo para ser todo lo que es.


En Juan Miguel Domínguez Prieto, Antología viva y confidente de la inspiración -Los poetas del silencio-, Madrid, adamaRamada ediciones, 2006, págs. 292-294


29 mar. 2008

Walter F. Otto - El milagro del canto y del habla, 7 [1928] *

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... nuestros poetas testimonian a menudo expresamente que sus palabras no nacen de ellos mismos; que es como si un ser más elevado hablara a trvés de ellos o les inspirara las palabras, o que un tonar musical los invadiera de una manera inexplicable y los impulsara a la creación poética, pues son oyentes antes de que ellos mismos empiecen a hablar.

Escucha [el poeta como oyente] desde un susurro que siempre lo llama, que él experimenta como si su palabra consonara perfectamente con él**. Y lo que se ha conformado de este modo (...) es el sagrado anuncio tonal, a partir del cual creemos percibir inmediata (...) la voz de lo divino que en ella vive.


(*) Madrid, Ediciones Siruela, 2005

(**) ¡Oh, Gran Más Allá, ph, la aguda llamada luz de tu flauta!/ (...)/Tu lengua es conocida a mi corazón como si fuera realmente la mía. (Rabindranaz Thakur: El Jardinero, poema V. Poesía y Prosa Popular, Madrid, Ediciones Busma, 1984).

Transcripto de Juan Miguel Domínguez Prieto, Antología viva y confidente de la inspiración -Los poetas del silencio-, Madrid, adamaRamada, 2006