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9 jun. 2011

Alejandra Correa: Los niños de Japón (Libro recibido)

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Los hermanos Minami e I

"Me levanté con los dientes apretados, y eché a correr
entre las hierbas y bajo los árboles hacia el interior
cada vez más oscuro y tenebroso del bosque…"

Arrancad las semillas…, Kenzaburo Oé


I.


Al atardecer
el mundo se quiebra
en la quietud del bosque


a pecho descubierto
sin padre
ni madre
ni perro que nos ladre


sin sol
sin luz
y sin moscas


II.


En japón
los niños fingimos infancia


un largo acto escolar
para quienes nos piden
que juguemos en la ladera
de una montaña nevada
donde los perros nos acechan
con sus ojos de muerto


¡jueguen! - ordenan
¡canten sus canciones!


quieren que soñemos
una ciudad de huesos
entre los cuerpos podridos
de una enorme fosa


III.


Nos temen,
conocen el poder que nos dio el hambre


pero hemos dormido
entre sus sábanas
como larvas


y ya no les alcanzará
con arrancarse los ojos


IV.


Nos llega la muerte niña
atragantados en nuestras alas


de rodillas en un surco
dejamos que la tierra
nos devore en sus raíces:


somos lánguidos
arbolitos
los niños secos


V.


Crecer es
matar tu primer pájaro


besar la primera boca abierta
con ojos de paloma


beber el primer trago
de las manos de un anciano
enterrar con tus uñas por vez primera
cadáveres de gatos,
insectos
o cabras
traducir a tu primer muerto
de su lejana lengua


VI.


Hay días
en que nuestra pequeña memoria
solo tiene espacio
para una lágrima oscura
que nos amamanta






Masao

“Estas son alas de ángel. Vuela como un pájaro.
Vamos, vuela.”
El verano de Kikujiro. Takeshi Kitano


I.


Es nuestro día
los peces vuelan de a cientos
y se nos escapan
los colores de las manos


no reímos en nombre
de los peces
reímos porque el aire
se cree mar
y nos moja


II.


En la alegría
el corazón se ensancha
como un níspero afiebrado


fruta exquisita
con un centro de hueso
que a ellos les molesta
entre los dientes


III.


En japón
no nos quedan
pájaros
peces
ni niños
que no sean
de papel


IV.


Una estación de abandono
y el ángel talismán
para borrar todo pasado
y volver a crecer
como lo hace la hierba


sin conciencia


V.


Llorar no es dejar que los ojos estallen
como una bomba caliente
en medio de tu cara


llorar es aceptar que estamos
hechos de agua
y que hay ríos que no callan


Morir, en cambio,
es apagarse la luz o el fuego
terminar del todo
cualquier cosa


VI.


Es nuestra sinfonía de japón
orillas de un mar sediento
y el puro navegar
en un barco de papel
plegado sobre sí mismo





Alejandra Correa nació en 1965 en Uruguay. Desde los 3 años vive en Buenos Aires y adoptó la nacionalidad argentina, sin dejar de ser uruguaya. Publicó los libros de poesía Río partido (1998), El grito (2002, Alción), Donde olvido mi nombre (2005, Alción), Cuadernos de caligrafía (2009, El suri porfiado), e integra la antología Nueva poesía argentina y ecuatoriana (2010, Ecuador).

Comunicadora social, editora gráfica y periodista en distintos medios, actualmente se desempeña en el área de Gestión Cultural. Es una de las creadoras y directoras de la Audiovideoteca de Buenos Aires, un archivo dedicado a preservar y difundir la historia y la actualidad de la literatura y el teatro argentinos.



Los niños de Japón
Ilustraciones: El pibe efervescente
Portada: Natali Solimandi
Foto AC en solapa: Marina Petit de Meurville
Córdoba, Ediciones Recovecos, 2010



16 ago. 2009

Libros recibidos: Alejandra Correa, Cuadernos de caligrafía

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Hemos recibido la última publicación de Alejandra Correa, Cuadernos de caligrafía, en cuya solapa Roberto Raschella acierta: ... parte desde el microcosmos de la escena familiar, reino maravilloso de la alta poesía, presencia amorosa y a la vez amenazadora. Es desde allí qe surge un hálito narrativo, el movimiento íntimo del drama, un impulso hacia afuera.



Buenos Aires, el suri porfiado ediciones, 2009


Tumba que te tumba


Tuve miedo de tu frío
de que tu frío se adueñara de mí

como un bloque de hielo

atado a mi espalda


en las noches

llorabas en mí de frío
y pensé en abrigarte
con una frazada de ribetes azules


supe mucho más tarde

(demasiado tarde)
que Anaïs quiso hacer lo mismo

con su muerto

(¿una solución literaria?)


es que entonces

el frío

vos y yo

éramos los únicos

en este mundo de locos



Ejercicio 12: Final, FIN

Ya no practico las letras
sobre manteles de hule
al anochecer de ningún día

El mío es el universo de lo que se escribió
de una vez y para siempre

Soy tal me recordás
eterna sonrisa del mundo flotante

padre en larga marcha
expandiéndome en el vacío

es por eso que nuestro diálogo tropieza
y se detiene

en la tierra de tu infancia
invadida por un fango amargo y crudo
como la sangre de un animal recién abierto

Punto y aparte al filo e una hoja



Los años

Desde mi cama de niña
por sobre el sonido de un televisor inerte
pí los cuerpos caer

el río se cerró sobre ellos una eternidad

o los masticó para devolverlos
al puro azar de la costa

Ese silencio nuestro
fue un animal rumiante
que aún habita el Río de los Muertos



Ejercicio 8: mi mamá me mimamamama

¿Y por qué no volviste ese domingo
bajo el sol de diciembre
al paredón de rectángulos parejos?

¿por qué no trepaste a la escalera endeble
para leer los nombres que habítan junto al mío
en esta pajarera monoambiente
donde mis cenizas bostezan?

qué te detuvo, ¿fue ese quedar atada a la vida?

¿el miedo que tiene el que se quema con leche
como dice el refrán?

No lo niegues más:

no volvés a mi tumba
para conservar el hilo
de este débil relato que me sostiene


Blog de la autora: Antes de que anochezca



12 abr. 2009

Alejandra Correa: Ultimos títulos para descarga

2 comentarios :

19 abr. 2008

Nos llega de Alejandra Correa, Donde olvido mi nombre

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Buenos Aires, Alción Editora, 2005


Nuestra primera selección


Lo trae el invierno
en su olor profundo
y húmedo

la luz que atraviesa
tibia
una madeja de ramas
o
rebota entre las piedras

así llega
natural
el desamparo

a darme caza


***


El mundo,

una crústula
de mariposa descarnada


***


Aquí
ahora

soy ese animal
que calla


***


Aquí
ahora

yo soy
mi propio
padre


***


Golpeo la luz
y me hiere

busca en mí los huesos
para hacerlos
día




Alejandra Correa nació en Minas, Uruguay, en 1965.
Como poeta también ha publicado Río partido (Bs. As., El otro cielo, 1998) y El grito (Córdoba, Alción Editora 2002)