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15 mar. 2007

GABRIELA ALIA BOTBOL - Por recuperar la horma

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Al final de este viaje la vida quedará
nuestro rastro invitando a vivir
por lo menos por eso es que estoy aquí…
(…)
Al final del viaje está el horizonte,
al final del viaje partiremos de nuevo,
al final del viaje comienza un camino,
otro buen camino
que seguir descalzos contando la arena…

Silvio Rodríguez


no tires los zapatos que dejé
en el armario por favor papá los quiero
porque la playa y sus sombrillas de juncos y su fastuosidad artificial
aún me quedan lejos
y voy a necesitar mis zapatos viejos todos ellos
porque este gran espacio luminoso
que baña en dicha a sus caminantes
me acaricia pero no me toma aún y me pregunto
cómo he de desplazarme
entonces mételos en una caja de veinte kilos
junto con mis repasadores y mi abrelatas
porque este hogar delicioso me acoge pero
no se abre ni se sacude de otras huellas todavía
y pon también en la encomienda
algo de lencería y mis cintas de colores y mi costurero
porque las plazas estallan como bombazos
de lacerante hermosura y sus esquirlas me desnudan
y para estar de pie junto a una fuente debo adornarme y restaurarme
y a ver si encuentras también mis libretas de notas
para dispararle a las tardes perfectas regocijados juicios cenicientos
y que aprendan ellas a no imponer su fulminante permanencia
y busca papá en algún rincón mis gafas de cuando niña
envíamelas porque aquí hay dibujos pequeños que no decodifico
en los adoquines en los azulejos en las rejas y en las tejas
y debo aprehender esas figuras que rezan dialectos esenciales
tu audífono me prestarías tu audífono? te lo devuelvo en un tiempo
porque el agua tranquila la del mar o la que fluye de los fontanales
vaticina unos secretos unas certezas cristalinas tan musicales pero mudas

y yo quiero como los demás caminar en la holgura
y yo anhelo arrasar los polvos taciturnos invisibles
y yo debo vencer el hermetismo del acero de envases y trasbordos
y yo deseo incorporarme al cuadro que pinta la mano del ilustrísimo
y yo tengo que poder decirle al tiempo que sobre él resbala mi estremecimiento
y yo ansío reproducir el agraciado trazo de las formas atávicas
y me hace falta a mí escuchar atentamente la tónica inflexión de tanto bullicio

para entender alguna cosa papá
sin mi lenguaje y con unos modismos
sin lograr mi vista abarcar esta luz
sin el poderío de oír lo que habla el aire
en fin papá no podría asegurarte
si soy alquien aquí sin mis zapatos


De poemas tomados del Tomo Dos (a partir de abril 2004)

GABRIELA BOTBOL - No me vuelva a escribir ni vaya a recibirme*

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tras una indagación natatoria infructuosa
en la sima del caos sobre su motivo y su perennidad
el recuerdo de los males y de los males
revela al menos que ni siquiera éste es el momento de los ángeles (no hay ángeles)
por lo tanto es el otro
lo que prevalece y predominará

hubo permanente la comparecencia
de una profusa confusión y luego
hubiere demente la esencia de unos lazos descoloridos en histórica endemia
después de la euforia viscosa de los giros de Newton
unidos fatalmente al centro de la esfera

de nada les sirvió esperar el futuro

a las dos de la postrer simiente las carcomerá el gen definitivo
el signo irreversible de la cola que
alguna vez el diablo
metió
pensando que ahí
no lo derrotarían

y así fue




(*) Texto de la carta fechada el 8 de enero de 1904, que la novelista Herta Grunewald le dirigió desde París a la esposa de su hijo mayor Alexei, Annette Borevich, madre de sus nietas Lisa y Lhasa, y abuela de sus bisnietas Victoria y Madelaine.
Extraido del epistolario inédito de Herta Grunewald, conservado en la Biblioteca de Zary.


Málaga, 2006

Extraído de Factor Serpiente, lista de poesía