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4 jun. 2013

Kazuko Shiraishi: Cinco poemas de Meditación Ardiente

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Meditación ardiente

soy una meditación que quema
dentro guardo una isla acuosa
pájaros marinos y la luna llena a flote
alquilo un hogar a los cocodrilos del Nilo
mi meditación no es siempre agua azulada
sino roja de deseo
creciendo en sus ojos
alimento los cocodrilos con un sol deleitable
y los dejo dormir
vivo en una meditación que quema
oyendo la isla acuosa golpeada por las olas
callada             silenciosamente




La isla del camello

se fue para alguna parte
tal vez a la isla del Camello                 convertido en viento
volando sobre la arena
cabalgando en Falouka
esta noche no está aquí
al regresar a casa                      corren las nubes
la media luna                     presurosa se oculta

esta noche está ausente




Mandril

la ideología se las arregla siempre
para mover apuntando en una sola dirección
el éxtasis de caminar
volviendo la cabeza cambiando direcciones
en una tierra sin citas ni leyes
encontré un mandril
sus ojos me capturaron
su nítida línea del deseo libre de impurezas
y ese éxtasis vertido en mis ojos
baja en línea por mi garganta
atraviesa la vulva
sale por la punta de mis pies




Leña

en el interior de ese planeta se apila la leña
allí viven montañeses
el hermano menor medio sordo
la carne de la hermana mayor sensible
el padre vuelto eternidad
la madre arrostra los descendientes
en el interior de ese planeta se apila la leña
la entraña ardiente de la hermana guarda
la creciente la nívea parte de su hermano
en una historia escalofriante
sólo el fuego es esperanza o melancolía
hermano y hermana apilan la leña
en el interior que arde

en la cabaña en la cima de la colina
dentro de la sangre de la carne
se sigue consumiendo y apilando la leña de un tiempo invisible



Dios vende su propio cuerpo

hasta hace poco dios estuvo aquí, mas ya no está
también se fueron María y Cristo
se eliminó el altar, se ha ido el sacerdote
en algún momento fui retocada
entregada a alguien que compró los condominios de la iglesia
dentro de mis vitrales se entregan camas
en vez de plegarias                      se hace el amor
en vez de túnicas desnudez
oigo un murmullo de jabón y de duchas
el crujir de las camas que se balancean
himnos transformados en jazz lo que no cambia son
la mañana y el canto de las aves

entrevistados por el diario local
los habitantes dicen: “Esto aquí es cómodo
espacioso, bueno para meditar, tranquilo, las paredes son gruesas
preferiría vivir aquí más que en otra parte”

dios se ha ido
todo lo que ha cambiado
es la hora en que la gente entra y sale
la noche es bulliciosa, calmado el día
el sol y la luna aún turnan su salida




En Meditación ardiente y otros poemas
Traducción: Fernando Barbosa
Caracas © Fundación Editorial el perro y la rana, 2007
Kazuko Shiraishi  n. Vancouver, Canadá, 1931
Fuente foto