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26 may. 2014

Wallace Stevens (1879-1955) - Trece maneras de mirar a un mirlo (bilingüe)

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1

Entre veinte cerros nevados
lo único que se movía
era el ojo de un mirlo.


2

Yo era de tres pareceres,
como un árbol
en el que hay tres mirlos.


3

En el viento de otoño giraba el mirlo.
Tenía un papel muy breve en la pantomima.


4

Un hombre y una mujer
son uno.
Un hombre y una mujer y un mirlo
son uno.


5

Yo no sé si prefiero
la belleza de las inflexiones
o la belleza de las insinuaciones,
si el nido silbando
o después.


6

El hielo cubría el ventanal
de cristales bárbaros.
La sombra del mirlo
lo cruzaba de un lado a otro.
La fantasía
trazaba en la sombra
una causa indescifrable.


7

Oh, delgados hombres de Haddam,
¿por qué imagináis pájaros dorados?
¿No veis cómo el mirlo
anda entre los pies
de las mujeres que os rodean?


8

Conozco nobles acentos
e inevitables ritmos lúcidos;
pero también conozco
que el mirlo anda complicado
en lo que conozco.


9

Cuando el mirlo se perdió de vista
señaló el límite
de un círculo entre otros muchos.


10

Al ver mirlos
volar en la luz verde,
hasta los charlatanes de la eufonía
gritarían agudamente.


11

Viajaba por Connecticut
en un coche de cristal.
Una vez le entró el miedo,
por haber confundido
la sombra de su equipaje
con mirlos.


12

El río se mueve.
Estará volando el mirlo.


13

Toda la tarde fue de noche.
Nevaba,
iba a seguir nevando.
El mirlo se detuvo
en la rama del cedro



Thirteen ways of looking at a blackbird

I

Among twenty snowy mountains,
The only moving thing
Was the eye of the blackbird.


II

I was of three minds,
Like a tree
In which there are three blackbirds.


III

The blackbird whirled in the autumn winds.
It was a small part of the pantomime.


IV

A man and a woman
Are one.
A man and a woman and a blackbird
Are one.


V

I do not know which to prefer,
The beauty of inflections
Or the beauty of innuendoes,
The blackbird whistling
Or just after.


VI

Icicles filled the long window
With barbaric glass.
The shadow of the blackbird
Crossed it, to and fro.
The mood
Traced in the shadow
An indecipherable cause.


VII

O thin men of Haddam,
Why do you imagine golden birds?
Do you not see how the blackbird
Walks around the feet
Of the women about you?


VIII

I know noble accents
And lucid, inescapable rhythms;
But I know, too,
That the blackbird is involved
In what I know.


IX

When the blackbird flew out of sight,
It marked the edge
Of one of many circles.


X

At the sight of blackbirds
Flying in a green light,
Even the bawds of euphony
Would cry out sharply.


XI

He rode over Connecticut
In a glass coach.
Once, a fear pierced him,
In that he mistook
The shadow of his equipage
For blackbirds.


XII

The river is moving.
The blackbird must be flying.


XIII

It was evening all afternoon.
It was snowing
And it was going to snow.
The blackbird sat
In the cedar-limbs.



Versión de Raúl Gustavo Aguirre
El movimiento Poesía Buenos Aires, 1950/1960
Buenos Aires, 1979
Foto Wallace Stevens © Bettmann Corbis


1 jun. 2013

Francis Ponge: El fuego (dos versiones)

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El fuego
Versión Raúl Gustavo Aguirre, Buenos Aires, Librerías Fausto, 1974


El fuego ensaya una clasificación: en un primer momento todas las llamas se dirigen en un cierto sentido.

(No podemos comparar la marcha del fuego sino con la de los animales; es necesario que deje un lugar para ocupar otro: camina a la vez como una ameba y como una jirafa, salta con el cuello, serpentea con los pies)

Luego, mientras las moles contaminadas con método se derrumban, los gases que huyen son transformados uno tras otro en una sola cascada de mariposas.



Versión Miguel Casado, Galaxia Guttenberg, 2006

El fuego hace una ordenación: primero, todas las llamas se mueven en un sentido.

No se puede comparar el modo de andar del fuego más que con el de los animales: debe dejar un lugar para ocupar otro; camina a la vez como una ameba y como una jirafa, salta con el cuello, repta con un pie)

Luego, mientras las masas contaminadas con método se desploman, los gases que escapan se van transformando en una sola rampa de mariposas.



Le feu

Le feu fait un classement : d’abord toutes les flammes se dirigent en quelque sens.

(L’on ne peut comparer la marche du feu qu’à celle des animaux : il faut qu’il quitte un endroit pour en occuper un autre ; il marche à la fois comme une amibe et comme une girafe, bondit du col, rampe du pied…)

Puis, tandis que les masses contaminées avec méthode s’écroulent, les gaz qui s’échappent sont transformés à mesure en une seule rampe de papillons.



La parte de las cosas (1942)
Título original Le Parti pris des choses
En Poetas franceses contemporáneos
Foto: Francis Ponge 1977 © Sophie Bassouls/Sygma/Corbis

7 mar. 2007

Raúl Gustavo Aguirre: Violencia de la poesía

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Vamos a proclamar que el poeta es un ser humano, habitante del mundo.
Vamos a proclamar que la poesía es el hombre. Vamos a terminar con la significación literaria de la palabra poesía, con la significación inerme, tranquila, indeterminada, escrita, de la palabra poesía.
Los poetas de hoy deben escribir en el aire, limpiar el aire. Esta es su tarea inmediata, su tarea más difícil.
No se trata ya de versos o de imágenes. Ellos son siempre un excedente, un sencillo desecho que servirá para construir las ciudades nuevas.
Se escribe sólo una parte de la poesía. La parte mayor, la parte principal, esencial, está en el espacio. Ella sostiene las señales, los caminos, las brújulas.
Basta ya de papeles y de disquisiciones circulares. La mano del poeta no es diferente ni heroica. Es la mano de una persona de confianza.
Basta de insultos a la sombra del mundo. Construir sobre el alba, allí donde cada herida avanzará hacia la indiferencia.
No haremos poesía en el espacio donde toda palabra es inútil. La poesía por la que trabajamos tendrá siempre una inexorable acción sobre las relaciones humanas. La poesía, a través de los que identifican con su vida ese hacer, ha de llegar también a los que no comprenden el escrito, ha de llegar en acto y en presencia. Y las criaturas sin fidelidad a sus ojos, los continuos saqueados, serán así defendidos. El poeta hará posible la comunicación, los bellos gestos, la continuación de la vida. (Viejo perro sin amo, habrá gustado el curso de vuestras palabras, acelerado por su presencia). El más bello ademán matará al último de los canallas.
Los poetas dicen la verdad con sus siete colores: hay entre esos colores un amarillo ingenuo y un violeta con trágica experiencia, hay un niño y un viejísimo dios, una ciudad despierta por un grito, y un cofre de maravillas. (Un cofre de tierra preciosa, porque ellos son dueños de la piedra antifilosofal, que transforma el oro en plomo).
La poesía será una forma de caminar, o de habitar el mundo. Cada poema es un accidente, una circunstancia.
Hablemos de caminar, de comprender, hablemos de la indignación de los testigos y de los que tienen que ganar su hambre. Hablemos de la única manera de estar entre los otros. Hablemos de las soluciones universales y del tesoro único de cada hombre.
Y el poeta debe responder por todos los hombres, puesto que los representa y significa.
La poesía ya no es un frasco de agua sin olor, sino la música donde sucede cada movimiento de las fibras musculares.
Niño, no mates a tus poetas, porque ellos vienen a devolverte la vida.
El poeta viene a unificar vuestras mejores experiencias, vuestros momentos cruciales, y a devolveros su fuerza.
La gran memoria sostiene los ojos que justificarán el mundo.
El poeta es el único que puede comprender. El decidirá en última instancia sobre las relaciones entre la lógica y la vida, entre la mecánica, los mitos, la planificación y la vida.
Es necesario que la realidad, antes de existir, sea soñada. Nada se materializa más fácilmente que un verdadero sueño.
Vosotros venceréis siempre a las máquinas de calcular, porque la fuerza del que ve claro lleva mil siglos de ventaja. Ver a través de vuestros dolores, ver a través de vuestros sueños, ver a través de vuestra inocencia.
La poesía deviene, violentamente, antipoesía. Ella se instala ahora en vuestros cuerpos, habita vuestras casas y combate por vuestra dignidad en todos los frentes.
A vivir por vosotros.
Sólo así el poeta tiene derecho, a veces, a entregaron algunas imágenes, algunas sugestiones, a devolveros doble por sencillo.


RAÚL GUSTAVO AGUIRRE, en El movimiento Poesía Buenos Aires (1950-1960),
Buenos Aires, Editorial Fraterna, 1979