29 jun. 2017

Friedrich Nietzsche - La náusea de los postres


Friedrich Nietzsche - La náusea de los postres

«¿Pero qué te ha ocurrido?» — «No lo sé, dijo titubeante; quizá las arpías hayan pasado volando sobre mi mesa». Hoy ocurre a veces que un hombre dulce, mesurado, discreto, se pone de repente furioso, rompe los platos, vuelca la mesa, grita, alborota, injuria a todo el mundo — y acaba por irse de allí avergonzado, rabioso contra sí mismo, — ¿hacia dónde?, ¿para qué? ¿Para morir de hambre en su aislamiento? ¿Para asfixiarse con su recuerdo? — Quien tenga los deseos propios de un alma elevada y descontentadiza y sólo raras veces encuentre puesta su mesa, preparado su alimento, correrá en todas las épocas un gran peligro: pero éste es hoy extraordinario. Arrojado dentro de una época ruidosa y plebeya, con la cual no le gusta comer de un mismo plato, fácilmente puede perecer de hambre y de sed, o, en el caso de que acabe por «alargar la mano», — de una náusea repentina. — Probablemente todos nosotros nos hemos sentado ya a mesas que no eran las nuestras; y precisamente los más espirituales de nosotros, los que somos más difíciles de alimentar, conocemos aquella peligrosa dyspepsia que se deriva de un conocimiento y un desengaño repentinos acerca de nuestra comida y de nuestros vecinos de mesa, — la náusea de los postres.

Friedrich Nietzsche en Más allá del bien y del mal