15 mar. 2015

Juan Gelman – Rostros


Juan Gelman – Rostros



Sin ella, los días tardaban en pasar

Carlos Gardel


I

algún sonido de la vida
como la naranja en el niño
¿todos lo escucharían
crepitar en tu voz?

¿y adónde iba a qué raíz
o copa donde los extranjeros labios
veían para sí cerrándose
como cuidando su aventura?

¿y de dónde venía por qué
qué dolor o qué tarde
temblando no terminada

avanzaba esa noche
ardiendo crepitando
invasora final?


II. (ropas)

la toalla donde dejo mi rostro
encontrarse con el tuyo anterior
sudor contra tu aroma
allá habrán de entenderse

como señales o distancias
marcadas en la ropa
para que existas

sea


III

allá en la bella infancia
tu rostro era otro rostro
y su asombro
cuelga de ciertos árboles

¿los pajaritos cantan?
¿soy yo la tierra de esos árboles?
¿aquél que escucha lento
como sus dos maderos?

es oscuro este sol
crece
creces


IV

en la noche importante
orino bebo tengo huesos
manos atadas como perros
labios razas oscuras

como desastres como escombros
¿los arrastran tus pies?

¿o en qué violenta dulce
contracción de tu olvido
paso yo deseado

acariciado
destruido
por tus muslos sin ojos?


V

claro que moriré y me llevarán
en huesos o cenizas
y que dirán palabras y cenizas
y yo habré muerto totalmente

claro que esto se acabará
mis manos alimentadas por tus manos
se pensarán de nuevo
en la humedad de la tierra

yo no quiero cajón
ni ropa

que el barro asuma mi cabeza
que sus orines me devoren
ahora
desnudo de ti


VI. (planetas)

la rama que golpea
o la rama que vuela
lloran cantan
abajo
abro la noche esta ciudad
mudo como un amante

¿o habrás estado en esta noche
o estarás algún día
golpeando volando
ramas que no conozco?


VII

escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti

hay una piedra entonces
donde te acuesto mía
ninguno la conoce

he fundado pueblos en tu dulzura
he sufrido esas cosas

eres fuera de mí
me perteneces extranjera


VIII. (palabras)

tu voz cuando aparece
cuando cura o abriga
con las bellas piedades siniestras

¿cuántas madres habrá
arriba abajo de tus hijos
haciéndolos
y deshaciéndolos haciéndolos?

¿y cuánta sangre correrá todavía
hasta que esto se pudra
y dé mañana sol

como tu voz
cuando cura o abriga?


IX

el ángel de la tarde
se arrancaba las plumas
y padecía en la cocina

era silencio como
tu voz o como lo que
vuela en tu voz

había dos mitades
imperfectas dulcísimas

devorándose a solas
a espaldas a sollozos

¿qué más nos duele esta hermosura?


X. (ese animal precisamente)

¿encenderías tus parientes?
te taparías la nariz
y encenderías tus parientes:
yo te conozco, perro

los harías girar oscuramente
detrás del vidrio apenas
y los apagarías
con tus suaves pies implacables

porque el amor no tiene ojos
se los sacaron hace un tiempo
para que viera en su cantor

perro que come y vuela
al fondo del espejo


En Poesía reunida
Imagen: Jorge Rios Ponce