28 ago. 2014

Emily Dickinson - El ruido más triste, el ruido más dulce





El ruido más triste, el ruido más dulce,
el ruido que más locamente crece,-
lo hacen los pájaros en la primavera,
cuando se cierran las delicias de la noche,
en la linea entre marzo y abril-
esa frontera mágica,
más allá de la cual vacila el verano
en una cercanía casi demasiado celestial.

Nos hace pensar en los muertos
que andan con nosotros por aquí,
separados por una brujería
que los vuelve, cruelmente, más queridos.

Nos hace pensar en lo que tuvimos,
y en lo que lamentamos hoy.
Y desearíamos que esas gargantas de sirena
se fuesen y no cantasen más.

El oído puede romper un corazón humano
con la velocidad de una lanza.
Querríamos que el oído no estuviese
tan peligrosamente cerca del corazón.


Versión: Isaías Garde



Emily Dickinson - J1764


The saddest noise, the sweetest noise,
The maddest noise that grows, -
The birds, they make it in the spring,
At night's delicious close,
Between the March and April line -
That magical frontier
Beyond which summer hesitates,
Almost too heavenly near.

It makes us think of all the dead
That sauntered with us here,
By separation's sorcery
Made cruelly more dear.

It makes us think of what we had,
And what we now deplore.
We almost wish those siren throats
Would go and sing no more.

An ear can break a human heart
As quickly as a spear.
We wish the ear had not a heart
So dangerously near.