28 jul. 2014

Lisel Mueller - Monet rechaza la operación (bilingüe)





Doctor, usted me dice que no hay halos
alrededor de las lámparas de París
y que lo que veo es una aberración
causada por la vejez, una enfermedad.

Le cuento que me ha llevado toda la vida
llegar a esta visión de las lámparas de gas como ángeles,
llegar a suavizar y difuminar y finalmente deshacerme
de esos bordes que usted lamenta que yo no vea,
llegar a enterarme de que esa linea que yo llamaba horizonte
no existe y que el cielo y el agua,
durante tanto tiempo separados, son un mismo estado del ser.

Cincuenta y cuatro años hasta poder ver
que la catedral de Rouen está hecha
de rayos paralelos de sol,
y ahora usted pretende restaurar
mis errores juveniles: las nociones
fijas de arriba y abajo,
la ilusión del espacio tridimensional,
la glicina separada
del puente al que cubre.

¿Qué le voy a decir para convencerlo
de que el edificio del Parlamento se disuelve
noche a noche para convertirse
en el sueño fluído del Támesis?

No voy a volver a un universo
de objetos que no se conocen entre sí,
como si las islas no fuesen los niños perdidos
de un gran continente. El mundo
es el flujo, y la luz se convierte en aquello que toca,
se convierte en agua, en lirios en el agua,
sobre el agua y bajo el agua,
se convierte en lila, y malva y amarillo
en lámparas blancas y celestes,
pequeños puños pasándose la luz del sol
tan rápidamente de uno a otro
que bastaría un largo y ondulante
pelo de mi pincel para atraparla.

¡Pintar la velocidad de la luz!
Nuestras formas sopesadas, estas verticales,
arden por confundirse con el aire
y cambiar nuestros huesos, piel, ropas
en gas. Doctor,
si usted pudiera ver
cómo el cielo atrae a la tierra hacia sus brazos
y cómo se expande infinitamente el corazón
para reclamar este mundo, vapor azul sin fin.


Monet Refuses The Operation

"Doctor, you say there are no haloes
around the streetlights in Paris
and what I see is an aberration
caused by old age, an affliction.
I tell you it has taken me all my life
to arrive at the vision of gas lamps as angels,
to soften and blur and finally banish
the edges you regret I don't see,
to learn that the line I called the horizon
does not exist and sky and water,
so long apart, are the same state of being.
Fifty-four years before I could see
Rouen cathedral is built
of parallel shafts of sun,
and now you want to restore
my youthful errors: fixed
notions of top and bottom,
the illusion of three-dimensional space,
wisteria separate
from the bridge it covers.
What can I say to convince you
the Houses of Parliament dissolves
night after night to become
the fluid dream of the Thames?
I will not return to a universe
of objects that don't know each other,
as if islands were not the lost children
of one great continent. The world
is flux, and light becomes what it touches,
becomes water, lilies on water,
above and below water,
becomes lilac and mauve and yellow
and white and cerulean lamps,
small fists passing sunlight
so quickly to one another
that it would take long, streaming hair
inside my brush to catch it.
To paint the speed of light!
Our weighted shapes, these verticals,
burn to mix with air
and change our bones, skin, clothes
to gases. Doctor,
if only you could see
how heaven pulls earth into its arms
and how infinitely the heart expands
to claim this world, blue vapor without end.


En Second Language. © 1996 by Lisel Mueller
Versión: Isaías Garde
Foto: Tom Maday