12 ene. 2014

Susana Thénon: Dos poemas





Apócrifos posibles

Siempre fuiste soberbio;
siempre El Enviado termina por creerse
superior a Quien Lo Envía,
pero jamás soñé que pudieras decir
semejantes palabras
en momento semejante.
Si no saben lo que hacen
¿cómo puedo juzgarlos?
¿cuál es su culpa? ¿no saber?
Es como si dijeras: perdona a los borrachos,
morfinómanos y locos.
¿De qué habría de perdonarlos?
¿De qué habría que culparlos?
Yo te mandé precisamente con un fin:
Que supieran lo que hacían
para tener oportunidad, primero de culparlos y después de perdonarlos
o de no perdonarlos.
Fallaste, y es todo.
Y por este desliz desgraciado Tú y Yo no somos Uno,
somos apenas Dos
y después seremos Tres
y Cuatro
y Setecientos Cincuenta y Nueve
hasta que los que no saben sepan
y Yo pueda culpar
y juzgar
y perdonar.
Por ahora
-y te predigo que se arrastrarán largos tiempos-
seguirás colgado ahí
para escarnio de Nosotros
sobre miles de pechos,
entre miles de manos
que –te aseguro-
han de saber lo que hacen.



Mohammed Kafka Librero

-¿O Thyself?
- agotado
-100.000 ejemplares en dos meses
-¿YCowself?
-en edición bilingüe
copto-húngaro
con el copto se puede
hay unos cursos
dicen que se parece mucho al québecois
claro
nada como Cowself en sajón medio
pero voló
lisa y llanamente
no ha quedado ni uno
puedo ofrecerle en cambio
el Quijote de Avellaneda
-¿cómo hago con Cowself?
o pornocomplutense
siglo XII you know
después tengo una oferta
una partida de Arthur Hailey Opera Omnia en rústica
y Las Vidas Paralelas Se Onanisman
del Pseudo Plutonio y como si eso fuera poco
dos peines de bolsillo un sacacorcho una
estampita de Lutero

sólo por el día de hoy



Susana Thénon, La morada imposible
Buenos Aires, 2004
Fuente foto