19 ene. 2014

Libro recibido: Estefanía González, Hierba de noche





La noche me clavó una aguja en la espalda.
No conseguía ponerme en pie ante la luna. Me derribaba. Su sola presencia
me derribaba.
Ni saludar con las cejas.
Ni gemir.
Pero nadie se daba cuenta de mi agonía.
Como una gigantesca lengua de vaca, pesaba la noche sobre mi pecho y me ahogaba.
Se reían de mí y me revolvían el pelo con cariño. Condescendientes ante mi muerte,
me obligaban a ascender y yo no quería. Oh, fue todo la noche. La noche calurosa de verano.



Caía el sol y salí a la terraza.
Quería observar la ciudad, escuchar.
Allí estaba él, con un vaso en la mano.
Tiene algo cerrado que enciende mi imaginación.
Dice que me quiere, y creo que pasaré la vida entera con él.
Su quijada es exquisita y sus ojos son una colina cuando oscurece, cuando
la tierra guarda un fuego y arriba, muy arriba, arde el aire como rubí.
Me deja sitio y me sostiene con torpeza, y me basta.
Tiene el pulso desbocado y a la vez firme.
Brazos y pestañas, eso es todo.
¡Un corazón que podría desgarrar con mis dientes!
Unos pulmones callados como cuervos, sangre más roja que mi sangre y
pelo de castor, pepitas de frutales en el puño.
Él es la marea que sube en la ría.
Dice que llevamos muchos años juntos.






Edición: CGP (Centro de Gravitación Poética), Madrid, 2013
Blog de la autora: Hilo de sombra
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