11 ene. 2014

Franz Kafka - Si llego a los cuarenta años




9 de octubre de 1911

Si llego a los cuarenta años, probablemente me casaré con una chica ya mayor, de dientes superiores salidos, algo descubiertos por el labio de arriba. Los incisivos superiores de la señorita K., que estuvo en París y en Londres, se montan el uno sobre el otro, como unas piernas que se cruzan levemente a la altura de las rodillas. Pero difícilmente llegaré a los cuarenta; así lo indica, por ejemplo, la tensión que se me pone a menudo en la mitad izquierda del cráneo; la siento como una lepra interna que, si prescindo de los aspectos desagradables y me limito a observar, me produce la misma impresión que cuando veo la sección transversal del cráneo en los libros escolares, o una disección casi indolora, en vivo, en la que el cuchillo, un poco refrescante, cauto, que se detiene y retrocede a menudo, y que a veces descansa, va cortando membranas finas como el papel muy cerca de sectores del cerebro en plena actividad.


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