21 nov. 2013

Rainer Maria Rilke: A Lou Andreas-Salomé (bilingüe)






I

Me abrí de par en par pero olvidaba
que ahí afuera no sólo están las cosas y animales
habitados en ellos plenamente, cuyo ojo,
desde la redondez que son sus vidas,
no alcanza más que un cuadro tras su marco;
olvidaba que sin cesar dejaba
irrumpir las miradas entretanto en mí mismo:
curiosidad, miradas, pensamientos…
Quizás se forman ojos dentro de nuestro espacio
y presencian. Ay sólo en ti mi rostro
se proyecta y no cae en la intemperie.
Dentro de ti se planta oscuro e infinito;
va creciendo abrigado junto a tu corazón.


II

Cual pañuelo delante de una respiración amontonada,
o no, más bien tal vez, como si se apretase aquella herida
desde la cual la vida de un tirón
quisiera derramarse: me aferraba así a ti;
así enrojecías con mi sangre. ¿Quién articulará
lo que tuvo lugar entre nosotros?
Recuperamos todo: cada cosa
para la cual no hubo nunca tiempo.
Maduré extrañamente en cada impulso
de alguna postergada juventud.
Y tú, Amada, viviste, no sé qué infancia libre
sobre mi corazón.


III

Pero ahora no basta recordar.
El puro existir debe alzarse desde cada
uno de esos instantes, sobre mi propio fondo:
sedimento de una solución
colmada sin medida.
Porque yo no recuerdo: me conmueve por ti lo que soy.
Yo no te invento en los lugares tristes,
de perdido calor, donde tú ya no estás,
porque incluso a tu ausencia en esos sitios
tú le das calidez y es más veraz
y es mucho más que una privación.
A menudo el anhelo conduce a lo impreciso.
A qué lanzarme fuera si tu influencia en mí
es suave cual el rayo
de luna hacia un lugar cercano a la ventana.

Duino, noviembre o diciembre de 1911


An Lou Andreas-Salomé

I

Ich hielt mich übertroffen, ich vergaß,
daß draußen nicht nur Dinge sind und voll
in sich gewohnte Tiere, deren Aug
aus ihres Lebens Rundung anders nicht
hinausreicht als ein eingerahmtes Bild;
daß ich in mich mit allem immerfort
Blicke hineinriß: Blicke, Meinung, Neugier.
Wer weiß, es bilden Augen sich im Raum
und wohnen bei. Ach nur zu dir gestürzt,
ist mein Gesicht nicht ausgestellt, verwächst
in dich und setzt sich dunkel
unendlich fort in dein geschütztes Herz.

II

Wie man ein Tuch vor angehäuften Atem,
nein: wie man es in eine Wunde preßt,
aus der das Leben ganz, in einem Zug,
hinauswill, hielt ich dich an mich: ich sah,
du wurdest rot von mir. Wer spricht es aus,
was uns geschah? Wir holten jedes nach,
wozu die Zeit nie war. Ich reifte seltsam
in jedem Antrieb übersprungner Jugend,
und du, Geliebte, hattest irgendeine
wildeste Kindheit über meinem Herzen.

III

Entsinnen ist da nicht genug, es muß
von jenen Augenblicken pures Dasein
auf meinem Grunde sein, ein Niederschlag
der unermeßlich überfüllten Lösung.
Denn ich gedenke nicht, das, was ich bin
rührt mich um deinetwillen. Ich erfinde
dich nicht an traurig ausgekühlten Stellen,
von wo du wegkamst; selbst, daß du nicht da bist,
ist warm von dir und wirklicher und mehr
als ein Entbehren. Sehnsucht geht zu oft
ins Ungenaue. Warum soll ich mich
auswerfen, während mir vielleicht dein Einfluß
leicht ist, wie Mondschein einem Platz am Fenster.



Título original: Poemas a la noche y otra poesía póstuma y dispersa
Traducción, selección y notas: Juan Andrés García Román
Kiel 2008
Foto: Rilke at Muzot (Fall of 1923)