14 oct. 2013

Irma Elena Marc: El Gigante





¡Usted se alimenta de muertos!
Gustave Flaubert

Ella hace de la infancia su único alimento,
sin ceremonias, sin sentido,
el cuerpo es un pan coagulado,
es difícil que allí vuelva a fluir sangre verdadera
(el muerto es el alimento).
En sus ojos se enciende el espectáculo, y dice:
No dan ganas de jugar aquí,
sólo de estar sentada en esta silla con las piernas colgando.
¿Quiénes la dejaron sola? ¿Dónde están las otras?
Está sola como yo. Es raro, no está rota para estar acá,
¿las nenas son sillas abandonadas en una habitación?
Me gusta como baila el aire en los rayos de sol
                                             {que entran por la ventana,
hay cositas que flotan, no tienen piernas,
no tocan el piso, son nenas hermosas con vestidos de plumetí.
Soy una nenita hermosa con un vestido de plumetí,
sentada en una gran silla, las piernas no tocan el piso,
la cabeza no llega al techo.
Si estuviera rota, el plumetí tendría motitas color ciruela.
Las lucecitas que bailan también son nenas vestidas
de plumetí. No tocan el techo. No llegan al piso,
bailan en el aire espumoso,
meto los dedos en las nenitas hermosas que están solas y bailan,
se vuelven locas, bailan más rápido, cambian de baile. Canto.
Bailan. Grito. Rozo el aire.Concierto de cuerpos, la lágrima que cae
es un arpa de luz, muevo los dedos, me cubro de brillantes.
Me gustan tanto los amarillos, son como los ojos de mi papá,
son papá sin ojos. Los ojos se escaparon. Se pusieron a bailar
para mí. No les tengo miedo, les tengo lástima, no tienen cara.
La cara de mi papá andará buscando los ojos, los tengo yo
en la palma de la mano. Los escondo, los dejo escapar, se van.
Mi padre se quedó sin ojos. Puedo hacer lo que quiero.
Esa planta se llama hiedra. Crece,
crece. Sube por las piernas hasta el cielo.
No entiendo, de una planta chiquita, como yo
crece una cosa enorme, larga, que te lleva a la casa de un gigante.
¿Es esta la casa de un gigante?
El espejo tiene tres nenas. Somos Ricitos de Noche,
venimos de abajo, del mundo,
me cansé de estar ocultándome, vengo a ver la casa del gigante.
En esta casa hay un solo gigante, por eso hay una sola silla de gigante.
¿Dónde andará el Gigante?
Trepé por la hiedra de la planta de las habichuelas para entrar
a la casa del Gigante. Las puertas son para el Gigante,
para que entre y salga cuando quiera, para que se vaya dando un portazo.
¿Si la hiedra rompe el vidrio de la ventana me envolverá?
Cuando la hiedra envuelva la casa será de noche.
Las manchas de la luna son hojas de hiedra que la van comiendo.
Todo es oscuro cuando devora la hiedra.
La hiedra es un gigante. No te das cuenta porque las hojas
son insignificantes. Mirás las hojas de a una y parecen cositas cosidas a la pared.
¿Cómo de un poroto puede crecer un Gigante?
¿Por qué? ¿Para qué? Para comerte mejor.
Si me muevo rápido con las cositas que bailan en la luz
el Gigante hiedra no podrá tragarme.
(El espectáculo que se repite, y es seductor, y atadura, y muerte,
la mano que se tiende como un brillo añadido a su belleza.
Es difícil que allí pueda volver a fluir sangre verdadera,
imposible avanzar hacia ninguna parte)



En El Gigante
Buenos Aires, Ruinas Circulares, 2007
Imagen: Irma Elena Marc foto archivo familiar
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