14 mar. 2013

William Faulkner - Mississippi Hills: mi epitafio



William Faulkner © Bettmann/CORBIS


Lejanas colinas azules, en las que me he deleitado,
a las que sigue la primavera con pies de plata y el manto
de los cornejos floridos, entonando el «¡Amante!» del pájaro azul,
mientras me dirijo al divisado final del camino.
Que esta suave boca, moldeada para la lluvia,
no sea, por todo dolor, sino áureo dolor,
y que estos verdes bosques sueñen aquí con despertarse
en mi corazón cuando regrese.
¡Y regresaré! ¿Dónde está la muerte,
si en estas azules y soñolientas colinas, allí en lo alto,
tengo yo, como el árbol, mi raíz? Aunque esté muerto,
este suelo que me ciñe me ha de dar el aliento.
El árbol herido no alberga un verde nuevo para llorar
los años dorados que gastamos en comprar dolor.
Que esta sea mi condena, si olvido
que aún queda primavera para agitar y quebrar mi sueño.


Mississippi Hills: My Epitaph. Far blue hills, where I have pleasured me, / Where on silver feet in dogwood cover / Spring follows, singing close the bluebird's "Lover!" / When to the road I trod an end I see. // Let this soft mouth, shaped to the rain, / Be but golden grief for grieving's sake, / And these green woods be dreaming here to wake / Within my heart when I return again. // Return I will! Where is there the death / While in these blue hills slumbrous overhead / I'm rooted like a tree? Though I be dead, / This soil that holds me fast will find me breath. // The stricken tree has no young green to weep / The golden years we spend to buy regret. / So let this be my doom, if I forget / That there's still spring to shake and break my sleep.


En Poesía reunida
Traducción de Eduardo Moga y Daniel C. Richardson
Imagen: © Bettmann/CORBIS