22 mar. 2013

Marvin Harris: Holismo





Los antropólogos han profesado mucho tiempo un dogma de fe, el de que nuestra profesión fundamenta su pretensión de ocupar un lugar especial en los círculos académicos por su enfoque holístico. Robert Borofsky (1994:12-13) escribe que la proposición «las culturas deben estudiarse como todos, no como piezas fragmentarias» forma parte de las «tradiciones compartidas» que «dan cohesión a la antropología cultural». ¿Quién de nosotros no ha asegurado a sus alumnos de primer curso que han hecho bien en escoger primero de antropología porque, a diferencia de los sociólogos o historiadores iconoclastas, los antropólogos poseen el Santo Grial del holismo? Lamentablemente, como con tantos otros dones preciosos del intelecto, los antropólogos no se ponen de acuerdo sobre qué cosa sea el holismo. Al parecer no habría uno, sino varios tipos diferentes de enfoques holísticos a disposición de las ciencias sociales. Puedo enumerar a bote pronto cuatro: El metodológico, el funcionalista, el omnicomprensivo y el procesual Ya he abordado el primero al ponerlo en relación con la existencia de entidades socioculturales supraindividuales (capítulo 3). La conclusión alcanzada era que tanto las entidades individuales como las entidades distintivamente supraindividuales tienen una realidad física y por lo tanto son merecedoras de estudio. A continuación me volveré sobre las tres variedades restantes de holismo.


Holismo funcionalista

La tercera edición del diccionario Webster reza que holismo es «la relación orgánica o funcional entre las partes y el todo». Si modificamos ligeramente esta definición, convirtiéndola en «entre las partes y las partes, y las partes y el todo», obtendremos una caracterización del holismo que ha sido considerablemente popular entre los antropólogos durante muchos años. Borofsky (1994:13) dice de este tipo de holismo que ve los elementos culturales «como interrelacionados e interdependientes». Según Beals y Hoijer, autores de un libro de texto (1971:110), holismo significa que «los diversos aspectos de la cultura están interrelacionados... forman sistemas cuyas partes o actividades están directa o indirectamente relacionadas unas con otras y se afectan unas a otras». Una definición similar del holismo figura en el libro de texto introductorio de William Haviland (1993:13):

Sólo descubriendo cómo todas las instituciones culturales, sociales, políticas, económicas, religiosas— se relacionan entre sí puede el etnógrafo comenzar a comprender el sistema cultural. Los antropólogos se refieren a este punto de vista como la perspectiva holística.

Si entendemos que «se relacionan entre sí» incluye que «se afectan unas a otras», la definición de Haviland del holismo es muy próxima a la de Beals y Hoijer. (Hay ingredientes adicionales en ambas definiciones, que abordaré más adelante.)

El holismo funcional no nos obliga a aceptar ninguna de las dudosas proposiciones metafísicas que caracterizan al holismo metodológico. El todo no es mayor que la suma de sus partes; el todo no determina la naturaleza de sus partes, como la naturaleza de las partes no determina el todo y ni las partes ni el todo pueden entenderse de forma independiente. Lo mejor es que no es necesario abandonar los fundamentos lógicos y empíricos de la ciencia para llevar a cabo investigaciones relacionadas con los fenómenos socioculturales. El problema del holismo funcional radica en otro lugar. La analogía orgánica que toma como punto de partida da al holismo funcional un sesgo contrario a las doctrinas evolucionistas. Da lugar a una suerte de fisiología sincrónica del animal social, el conjunto de cuyos órganos y células colaboran armoniosamente para mantenerse inmunes al cambio o a la evolución, pero incluso las bandas más pequeñas y las sociedades rurales constan de partes —géneros, familias, jerarquías en función de la edad— cuyos conflictos de intereses generan una tensión dinámica que a menudo conduce a nuevos ordenamientos sociales y culturales.


Holismo omnicomprensivo

Esta variedad del holismo se centra en el alcance de los temas (aspectos, sujetos) que estudia el antropólogo. Lógicamente, el enfoque funcional y el omnicomprensivo no se excluyen mutuamente; de hecho, muchos antropólogos ven al parecer el holismo funcional como el punto de partida del alcance extraordinariamente grande de la antropología holística. Como apuntan Beals y Hoijer:

Frente a disciplinas más especializadas, [los antropólogos] ponen en primer plano el estudio del conjunto de la sociedad. Pueden mantener esta postura porque los diferentes aspectos de la cultura están interrelacionados.

De igual manera, la definición funcionalista de Haviland citada antes dice del holismo que es cuanto se interesa por cómo «todas las instituciones culturales ... se relacionan entre sí» (la cursiva es mía). En una definición marginal, Haviland (1993:14) caracteriza la perspectiva holística indicando que abarca el mayor número de disciplinas, pero restándole la referencia a «todas las instituciones culturales». En cambio, afirma que el punto de vista holístico es «el principio de que todas las cosas deben verse en el contexto más amplio posible».

Haviland es autor de un texto popular sobre cuatro disciplinas, por lo que sorprende que, al definir el holismo en términos de cobertura temática, omita cualquier alusión a los contextos arqueológico, biológico y lingüístico, que tradicionalmente han ampliado la cobertura temática en la enseñanza de la antropología. Quizás la explicación de esta omisión radique en la prioridad conceptual que las ciencias sociales atribuyen a los sistemas socioculturales. Los análisis funcionales normalmente se centran en el ámbito de las instituciones; la inercia de esta postura complica la conciliación del holismo funcional con el holismo omnicomprensivo de una manera que haga justicia a los estudios arqueológicos, lingüísticos, psicoculturales y bioculturales. Un cotejo de otros textos introductorios sugiere que las definiciones que aspiran a tener en cuenta el mayor número posible de componentes multidisciplinarios, características del reciente holismo antropológico, están ganando terreno, a expensas de las definiciones en las que prima la integración sociocultural. El «planteamiento holístico» de Nanda (1991:5), por ejemplo, tiene en cuenta la interacción de la biología y la cultura, la salud y la enfermedad en el cuerpo humano, los discursos y la conversación cotidiana. Para Howard y Dunaif-Hattis (1992:4), el holismo se interesa por todos los aspectos de la condición humana, incluido el entorno físico de una sociedad y su pasado, así como su presente. El planteamiento holístico de Ember y Ember (1990:3) abarca las características físicas de nuestros antepasados prehistóricos y los efectos biológicos del entorno sobre las poblaciones humanas, mientras que Kottak define el impulso del holismo antropológico como la combinación única que hace la antropología de las perspectivas biológica, social, cultural, lingüística, histórica y contemporánea ... Holístico: Interesado por el conjunto de la condición humana: Pasado, presente y futuro; biología, sociedad, lenguaje y cultura (1991:13,17).

Adviértase que Kottak está aquí a punto de definir el holismo antropológico con arreglo al famoso enfoque de las «cuatro disciplinas». Es cierto que descuida el término «arqueología», pero es bastante probable que «histórica» y «pasado» connoten un componente arqueológico.

Los aspectos problemáticos de las definiciones multidisciplinarias del holismo se deben al hecho de que no responden a ninguna lógica interna o externa para explicar por qué un artículo figura en la lista y otro no. En el caso de las cuatro disciplinas, por ejemplo, sabemos que nos enfrentamos a una convención que refleja el resultado de diversas batallas en ámbitos académicos a principios de siglo, pero la omisión de la psicología, la ecología y la demografía se nos antoja demasiado flagrante, especialmente cuando se está hablando del «conjunto de la condición humana». Además, está el problema de la asignación de tiempo y espacio a los diferentes componentes. Haviland escribe que tenemos que ofrecer un amplio panorama de la cultura «sin dar más importancia a una de sus partes en detrimento de otras». Pero, ¿Es ello posible siquiera teóricamente, en vista de las diferentes experiencias profesionales y filiaciones doctrinales de autores y enseñantes? Es cierto que la mayor parte de los libros de texto más populares cubren abanicos de temas semejantes (si distinguimos entre versiones culturales y versiones generales), e incluso dan muestra de una buena dosis de afinidad a la hora de jerarquizar los temas por su importancia. Sin embargo, por sí sola, esta similitud no constituye una reivindicación de la definición del holismo como talante omnicomprensivo, sino que meramente significa que tos editores de libros de texto se aseguran antes que nada de que todos los temas que reciben mayor tratamiento en los textos más populares figuran en las obras de sus propios autores.


Holismo procesual

La vía de escape del holismo omnicomprensivo estriba en la relación entre el holismo y los procesos holísticos. La antropología no busca las perspectivas holísticas como un fin en sí mismo, sino que son los antropólogos quienes utilizan dicha perspectiva porque ha demostrado ser capital para resolver algunos de los más complejos misterios de la existencia humana. A grandes rasgos, estos misterios se refieren a:

• Los orígenes y la expansión de los homínidos.
• Los orígenes y la expansión del Homo sapiens.
• Las causas y efectos de los polimorfismos biológicos humanos.
• El origen de la capacidad humana de lenguaje y el origen y la difusión de las lenguas humanas.
• La aparición de la conciencia humana; el origen de la sociedad y la cultura humanas.
• Las causas de la evolución divergente y convergente de sociedades y culturas humanas específicas.

Además de su interés por la teoría grandiosa de la evolución humana y cultural y de su enfoque participativo y multidisciplinario, el holismo procesual conlleva una adscripción a un conjunto preciso de opciones epistemológicas y metodológicas.


Mental/comportamental

La actividad, definida como los movimientos de las partes corporales que producen efectos en el entorno, así como los pensamientos, o acontecimientos cognitivos internos, son ámbitos abarcados por los conjuntos de datos del holismo procesual. Las escuelas de antropología que optan por restringir el campo de los estudios culturales a los acontecimientos mentales (por ejemplo, Robarchek 1989; Geertz 1973) no entran en ninguna de las definiciones del holismo, no sólo del procesual.


Perspectiva emics/etics

El holismo procesual exige ambos puntos de vista. Dado el actual ascendente de las teorías que definen la cultura en términos puramente mentales y emics, parece probable que la atracción que ejerce el holismo procesual esté en declive. Las escuelas que confinan la cultura a componentes emics y mentales no pueden considerarse holísticas.


Aplicabilidad universal

El holismo procesual nos impone el uso del método comparativo para poner a prueba hipótesis causales sobre procesos generales. Las muestras, tomadas de bases de datos como los Human Relations Arca Files, son muy características del desarrollo de una teoría holística aplicable universalmente.


Diacrónico/sincrónico

Los procesos se desenvuelven en el tiempo, dando lugar a sistemas bioculturales y socioculturales convergentes y divergentes. Por consiguiente, estos últimos sistemas pueden observarse tanto como si se tratara de láminas fijadas en el tiempo como desde una perspectiva cinética. El holismo procesual supone la utilización de métodos tanto sincrónicos como diacrónicos. En el modo sincrónico se sitúan la etnografía, la biología humana, la antropología médica y la lingüística descriptiva; mientras que en el modo diacrónico encontramos la arqueología y la prehistoria, la historia, paleodemografía, paleontología, lingüística histórica y muchos otros enfoques en los que prima el punto de vista temporal.

Buena parte de la atracción que ejerce la antropología para sus practicantes y estudiantes se debe a su imagen tradicional de disciplina holística. Con todo, como hemos visto, lo que los libros de texto y los profesores entienden por holismo no es necesariamente holístico ni distintivo de la antropología. De hecho, algunas de las interpretaciones del holismo excluyen deliberadamente aspectos fundamentales del conocimiento antropológico (como las cuatro disciplinas o la perspectiva etics). El holismo procesual es más incluyente que las demás modalidades de holismo, y ciertamente jamás ha gozado de popularidad al margen de la antropología. Queda por ver, sin embargo, si los antropólogos están dispuestos a hacer extensivo su acatamiento a los métodos y objetivos de teorías verdaderamente holísticas.

Los antropólogos entregados al holismo deben asumir el riesgo de cometer errores. En este sentido, advertir a los estudiantes de que los descubrimientos de la ciencia son provisionales y están sujetos a diversas distorsiones y sesgos puede contribuir al alivio de parte de la ansiedad aneja a los puntos de vista holísticos. Otro aspecto que debe tenerse presente es que la información errónea que contiene un texto holístico o una clase introductoria probablemente no esté tan alejada de la opinión imperante entre los expertos como las fuentes no académicas habituales de conocimiento sobre la evolución biocultural, como el creacionismo y la nigromancia de la nueva era. No olvidemos que sólo un porcentaje mínimo de los alumnos escogen cursos de introducción a la antropología para prepararse para la universidad; la gran mayoría está de paso: Un curso de antropología es todo cuanto oirán sobre este tema en su vida. Más aún, es posible que ese curso de antropología sea la única asignatura de ciencias sociales a la que asistan en sus estudios. En vista de que la antropología tiene tanto que decir, de que su conocimiento es vital para nuestra capacidad de vivir como ciudadanos informados y responsables de este mundo, y de que disponemos de tan poco tiempo y espacio para decirlo, nuestros alumnos se merecen que tratemos de darles el punto de vista más holístico posible.


Teorías sobre la cultura en la era posmoderna
Título Original: Theories of culture in postmodern times
Traductor: Santiago Jordán Sempere
©1991, Harris, Marvin
©2004, Crítica - Colección Biblioteca de bolsillo
Foto: Marvin Harris 1949