16 mar. 2012

Wallace Stevens - Dos cosas de naturaleza opuesta parecen depender...





Dos cosas de naturaleza opuesta parecen depender
una de otra, como un hombre depende
de una mujer, el día de la noche, lo imaginado

de lo real. Este es el origen del cambio.
Invierno y primavera, fríos copuladores, se abrazan
y aparecen los pormenores del rapto,

La música cae sobre el silencio como una sensación,
una pasión que sentimos, no comprendemos.
Mañana y tarde están entrelazadas

y norte y sur son una pareja intrínseca
y sol y lluvia un plural, como dos enamorados
que se alejan siendo uno en el cuerpo mas vital.

En la soledad las trompetas de la soledad
no son de otra soledad resonancia;
una pequeña cuerda habla por una multitud de voces.

El participante participa de lo que lo cambia.
El niño que toca toma carácter de la cosa,
el cuerpo, que toca. El capitán y sus hombres

son uno y el marinero y el mar son uno.
Sigue tú después, Oh mi compañero, mi semejante, mi yo,
hermana y solaz, hermano y deleite.


En Notas para una ficción suprema
Traducción: Javier Marías