13 nov. 2011

Edmond Jabés: Canción para el seno crucificado de una monja









Se les había prohibido a las flores la entrada al convento. Nada se puede contra una rosa. Una monja la cultivaba en secreto. Pero, ¿dónde, cómo? Cuando se le desgarró el vestido, la hermana Ana sangraba. Se le deshojaron los senos. Ella rezaba desnuda, con sus labios muertos. Y dos palomas, sus manos juntas. "Hermana, mi hermana Ana, ¿no ves nada venir?" "Veo -respondió la tierra- una rosa hasta el techo" porque, -¿acaso no lo adivinaron?- para ahogar el escándalo, se había enterrado a la pecadora en sandalias.





De Chansons pour le repas de l'ogre (1943-1945)
Poesía francesa contemporánea 1940-1997
Versiones Jorge Fondebrider
Buenos Aires, Libros de Tierra Firme, 1997
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