1 ago. 2011

Ezra Pound - Universalidad





Esta es la voz de Europa. Habla Pound.

La antimoral bolchevique procede del Talmud, que representa la más obscena doctrina de las codificadas por aquella raza.

El Talmud es el único y exclusivo generador del Bolchevismo y si en los Estados Unidos existen algunos cristianos, harían bien en tomar en cuenta esta advertencia, harían bien en considerar la diferencia entre la parte griega y la parte judía de la Biblia.

Y también harían bien en considerar objetivamente los testimonios de la barbarie judía y la naturaleza de la revolución de Cristo, tal como es transmitida por los Evangelios.

No queremos entrar en polémicas de teología y arqueología.

Los teólogos y los estudiosos de religión han hablado, a propósito y despropósito de las fechas de composición y de las fuentes del Viejo Testamento. No voy a entrar en esas cuestiones que pueden ser dejadas al cuidado de los arqueólogos profesionales.

Habiendo leído cotidianamente la Biblia cuando era niño, estoy predispuesto a tener de ella una visión más objetiva de la que puede tener, por ejemplo, el obispo Temple.

Propongo que partamos de la versión del Rey Jaime y de aceptar sus afirmaciones en su sentido literal.

Os pido que observéis qué cosas se dicen en vuestra querida Biblia.

Limitémonos, por ahora, a las dos partes principales, y precisamente al Viejo Testamento y al Evangelio, dejando a un lado los atormentados interrogantes que se refieren a San Pablo.

Pues bien: el Viejo Testamento es un conjunto de Crónicas, Salmos, Profecías y Eclesiásticos: sus crónicas registran los hechos de una raza de bárbaros profundamente desagradable.

Y los profetas nunca han criticado la conducta de sus correligionarios.

Pero existió también un hombre llamado Pericles. Y existió un hombre llamado Aristóteles; existieron numerosos escritores, como Homero y Platón, los cuales dieron vida al modo de ser europeo; en suma, a la civilización europea; y todo ello logró infiltrarse en la isla que se encuentra a lo largo de la costa noroccidental europea y de allí se trasplantó al continente americano; todo ello tiene un origen mediterráneo.

Las gentes que atravesaron el Mississippi y se internaron en los bosques del Michigan acarreaban con ellos grandes pianos y pequeños bustos de Mozart.

La civilización surgió en la cuenca del Mediterráneo.

Y esta civilización tuvo enemigos: internos y externos. Tribus bárbaras se presentaban en sus confines; elementos de corrupción se infiltraban en ella, de la misma manera como se han infiltrado en los Estados Unidos, en el curso de los últimos 100 o 160 años.

Bien: ¿qué os dice vuestra Biblia sobre la organización social? Os dice que los judíos habían caído en cautividad y que en tal condición carecían de responsabilidad civil; se hallaban, en gran parte, en la condición de esclavos.

Por lo que se refiere a su organización, consistía en lo que aún sobrevive en el sistema farisaico: había una ley, pero no un sistema ético. Esa ley estaba formada por un conjunto de meticulosas prohibiciones y no habían muchas distinciones entre la transgresión del uno y la del otro. Su contenido se refería sobre todo a la regla principal de la misma ley: y precisamente en lo de hacer pagar multas, cobradas por una banda o un grupo de presuntos dirigentes religiosos, que no parecía tener particulares principios éticos.

Tasación irresponsable. Tasación para el beneficio de una pandilla de aprovechados.

Exactamente como hace la Banca de Inglaterra o el grupo Morgenthau-Warburg en los Estados Unidos, que perciben un impuesto de dos dólares por cada dólar gastado por el Gobierno La base es ésta. Todos los beneficios ilícitos particulares y las estafas sobre el comercio de armas en tiempo de paz son algo extra, por fuera y por encima de la estafa fundamental.

Omitiré todas las cuestiones de detalle: ¿qué había, por ejemplo, aprendido Moisés en Egipto? ¿qué habían aprendido los fariseos en Babilonia?

Pregunto yo ¿por qué fue crucificado Cristo?

¿Por qué Cristo fue crucificado?

Fue crucificado porque trató de combatir contra una mafia.

En Palestina, antes del año cero de la era cristiana, existían otras sectas místicas. Se dice que muchas de ellas tenían una existencia que superaba los doscientos años.

No tomo en cuenta las cuestiones místicas y religiosas.

Pregunto por qué los sacerdotes y los Levitas fueron tan inflexibles en el asunto de la crucifixión.

Poncio Pilatos no podía resolver la cuestión. No tenía ningún interés en encontrarse con una revuelta en sus manos, y por eso se las lavó.

Pero, ¿qué era lo que preocupaba a los notables del país? Observareis que en el Evangelio cristiano no existe ninguna cláusula referente a los impuestos al pueblo.

No existe ninguna institución de una autoridad central de gobierno autorizada a multar a la población por la infracción de normas incomprensibles, emanadas de un meticuloso código de leyes.

El Talmud, en cambio, tiene algo que es mucho más mezquino. Es un código de venganza, de medios sagrados que permiten la venganza, encaminada específicamente a la destrucción de todos los órdenes no farisaicos.

Se trata de un libro obsceno, cuya lectura debería ser permitida únicamente a los estudiosos, maduros y responsables, de psicopatología.

Del Talmud proceden los bolcheviques. Del Talmud se deriva la voluntad de destruir a Europa, de arrasar a la Cristiandad, de institucionalizar el ateismo, y es irónico o trágico el hecho de que los cristianos ingleses y americanos se encuentren doblemente ligados en una colaboración con la cruenta Rusia.

Personalmente soy muy escéptico en cuanto a la profundidad de los sentimientos cristianos de ingleses y americanos. Mi tío abuelo Alberto decía que prefería la Iglesia Episcopal, porque no interfería ni con las convicciones políticas de una persona, ni con las religiosas. Presumo que deben existir americanos cristianos, pero nunca los he encontrado muy convincentes.

No es asunto mío separar el grano de la cizaña.

He visto en Rapallo al padre Immiliani trabajar duramente, día tras día, para alimentar a un grupo de huérfanos y transformarlos en buenos artesanos.

Desde las ventanas de mi cuarto veo una pequeña iglesia construida sobre la base de un sano sistema económico: quiero decir que los aldeanos de este lado del monte tenían la piedra al alcance de la mano y querían una pequeña iglesia: por eso extrajeron la piedra de la montaña y construyeron la iglesia. Opino que creen en algo y es cierto que el régimen fascista aprueba esta gran fuente de actividad.

Yo también tengo mi propio tipo de religión. Y nadie, aquí, me ha dado un bastonazo en la cabeza por creer lo que creo. No digo que mis creencias sean aptas para todos los tipos y todas las condiciones de hombres. Me van bien a mí, y yo las sigo.

Nadie, ni siquiera el Arzobispo, con el que converso de vez en cuando, animadamente, y sin pelos en la lengua, me ha dicho nunca que las arroje al cubo de la basura. Normalmente, intercambiamos ideas sobre el Evangelio, el verdadero Evangelio. Es más viejo que yo, pero no chochea del todo.

Observo y apruebo la barca que, en la mañana del día de Pascua, enfila el canal hacia el mar, y no son muchos los que tal hacen.

Miro a los aldeanos que, en el período pascual, llevan a la iglesia varas con capullos de seda, en sus ondeantes delantales, para hacerlas bendecir.

Todo esto denota un respeto por la Divinidad.

Pero nadie les grava con impuestos por hacerlo, o por no hacerlo.

Llevan a los recién nacidos ante el templo, envueltos en panes húmedos, y los colocan ante el altar.
Bien, todo esto es verdaderamente simpático; puede formar parte, o no, de una teoría. Pienso que es un síntoma de gentileza. Como forma parte de la vida civil, forma parte del arte de vivir. Cualquier señor chino, por lo menos uno de los Wen Wang de la última época, lo respetaría; cualquier samurai japonés lo respetaría igualmente.

También yo lo respeto. Lo considero parte de una civilización, ante la cual encontramos una horda de bárbaros cruentos, financiada por una piara de los más selectos bribones.

Escuchad a unos cuantos comunistas, mongoles o tártaros.

... los intereses comerciales de los Baruch y los Warburg.

Escuchad a los estratos inferiores a los que se han impartido las directrices.

Escuchad a esos sucios puercos, dispuestos a destruir la música de Bach; basta de Bach, basta de Shakespeare. Es preciso destruir todo lo que lleva a la civilización.

El fariseo ha salido al campo abierto para conquistar todo el poder.

El fariseo es el mal absoluto que eligió domicilio en Londres desde que el gobierno inglés indujo a los indios de América a matar a los pioneros y desencadenó a los mongoles y a los tártaros abiertamente contra Alemania, Polonia y Finlandia y, secretamente, contra todo lo que hay de honrado en América. Contra toda la herencia americana.

Esta es mi guerra.

La he hecho durante veinte años; y nadie la ha hecho antes que yo.

Os habla Ezra Pound.

4 de mayo de 1942


En Aquí la voz de Europa
Alocuciones desde Radio Roma durante la Segunda Guerra Mundial
Imagen: Carl-Heinz Bast en 1971