25 may. 2011

César Bruto - ¡Si me miraran los faraon!





Parado adelante de la efinjE, y con el otro pie como se dise mirando las pirámidE, estoy adentro de la tierra de los faraóN, que ya conosía bastante a consecuensia de que antes leí un libro de salgarI, de los que mi tío aquileZ tiene entremedio de su biblioteca en el estante de la cabesera de su cama.

Lo más notable que tiene este paíx es el buei apiS, el cocodrilO sagrado y el verde nilO, o sea el color de un batón de mi vieja que le conpró a un ruso a pagar en cómodas cotas mensuales, con laclarasión de quel mes que no pueda darle nada haga el fabor de tener pasiencia y que venga más adelante cuando las cosas vayan mejor, si es que canbea el gobiernO, y sino que aguante como todo el mundO, y no hay nadies que dure un réjimen de 60 anios.

Dise el guíA que meaconpánia quel asunto de fabricar estas pirámidE parese fásil haora questán hechas, pero cuando las tubieron que haser, o sea, hase sientos y sientos de anios se presisó el efuerso de miles y miliares de jente ejibcia que trabajaba día y noche para poner la piedras una arriba de la otra y terminar en punta en la parte alta, lo cual indica bien claro de la perpicacia de los antiguos, que a pesar de ser idnorantes, como corresponde por vibir en una época atrasada, ya sabían que si ponían la parte de la punta parabajo y lancha pararriba no hay pirámidE que aguante y todo se viene al suelo. Aparte deso, me digeron tamién de que por adentro son güecas, o sea vasías, y que los ejibcios la usaban para poner adentro del cadáber de los muertos, con cosas de comer y de chupar, porque tenían la creencia de que la jente al morirse salía de viage y que al viajar presisaba sindudamente comida y bevida, ni masnimeno que cuando nosotros hasemos una incursión en tren varias horas y sienpre liebamos una canastra con previsioneS, con un buen cacho de carne destofado, un termo con sopa, una tortilla de merengena y un buen toco de queso roquE forD (V8), que tanto le gusta a mi viejo, el cual liebado de su buen corasón sienpre le ofrese un pedaso a los otros pasageroS que viajan en los asientos de al lado y sin tomarse a pecho los jestos de repudnancia que hasen y la ofensa de lebantar las ventanilias para quentre aire fresco, útil para respirar.

Aserca de los cadáber, en el ejibtO tenían la manía de mandarlos al otro mundO en forma de momiaS, o sea enbolviéndolos en tiras de jenero de la cabesa a los pieses y poniéndole en el cuerpo varias clases dingredientes como quien hase un ninio enbuelto, lo cual serbía sin duda para haserlos durar siglos y siglos, así cuando liega el día del juisiO finaL, o sea cuando agarren y toquen la tronpetA y cada cual tenga que ir a esplicar lo que hiso en su perra vida, los ejibcio no se van a presentar en forma desqueleto, sino con la carne, lo cual es una buena ventaja, porque ya se sabe que asegún es como se presenta una persona así es el trato que le dan, y entre un muerto que se presente con aspeto de calabera y tiritando con todos los güesos y otro muerto bien carnoso y robusto, cualquiera conprende quel que va muerto es el primero y no el segundo.

Haora estoy tratando de envestigar quién es el faraóN que manda en el paíx para irle y haserle un reportage en conpanía de la faraonA y el faraoncito heredero del mando. La jente de acá, asegún mesplicó el guíA que está sienpre al lado mío, vibe casi toda de la pesca que saca del nilO; los peses, o sea los pescados que más abundan son paresidos al bacalado, el cual es sumamente útil en toda su estensión. Su carne es comestible y, como su nonbre lo dise, sirbe para comer; de su cáscara, los ejibcios hasen el pápiro, o sea el papel que usan para escribir; en la parte de la pansa tienen una bolsita con tinta que cuando están vibos tiran en el agua para que no los miren los pescados más grandes; entonses, con esa tinta, el pápiro y las espinas grandes la jente del paíx escribe las cartas en perfedto ejibcio que viene a ser el idioma nasional, bastante difísil dentender.


En Lo que me hubiera gustado ser a mí si no fuera lo que yo soy