14 abr. 2011

León Tolstoi - Testamento






Testamento
Yásnaia Poliana, 1 de noviembre de 1909

Año de mil novecientos nueve, primero de noviembre. Yo, el que suscribe, encontrándome en plenitud de facultades mentales, para el caso de mi muerte tomo la siguiente disposición: la totalidad de mis obras literarias, escritas cuando fuere hasta el día de hoy, y las que por mí sean escritas hasta el día de mi muerte, tanto las ya editadas como las que son inéditas, las novelísticas como cualesquiera otras, terminadas o inacabadas, dramáticas o de cualquier otro género, traducciones, refundiciones, diarios, cartas particulares, bosquejos, ideas sueltas y notas, es decir, todo lo escrito por mí hasta el día de mi muerte, sin ninguna excepción, dondequiera que se encuentre y quienquiera que lo guarde, sean en manuscritos o ya publicado, y tanto el derecho a la propiedad literaria como todas mis obras, sin ninguna excepción, digo, incluyendo los propios manuscritos y cuantos papeles queden luego de mi defunción, se los lego en propiedad absoluta a mi hija Alexandra Lvovna Tolstoia.

Leon Nikolaievich Tolstoi

Atestiguo con esto que el presente testamento realmente ha sido redactado, escrito y rubricado por el testador, Leon Nikoláievich Tolstoi, que se encuentra en plenitud de sus facultades mentales. Alexandr Borisovich Goldenveizer. Lo que también atestiguo.

 Fiodor Alexeievich Strajov


Nota aclaratoria al testamento del 1 de noviembre de 1909

Yásnaia Poliana, 31 de octubre - 1 de noviembre (?) de 1909

Pese a mi renuncia, verbal y escrita, manifestada hace ya tiempo, a los derechos de propiedad sobre mis obras, fueren cuando fueren escritas, aunque no publicadas hasta el año mil ochocientos ochenta y uno, y la pretensión de que el derecho de publicación sea accesible a todos; con sorpresa y honda amargura me he convencido de que algunos de mis deudos no tienen la intención de cumplir mi voluntad, como ellos mismos lo han declarado abiertamente. No lo creí al principio; pero, estando como estoy convencido de que es así, he decidido -por lo que a mí se refiere- asegurar la realización de mi deseo, y al mismo tiempo librar a aquellos de mis deudos que tienen por su deber ejecutar íntegramente mi voluntad dé los enfrentamientos, disputas y obstáculos de toda índole con quienes desearían oponerse a ello. Para esto he decidido dejar mi legado espiritual, por el que entrego en total propiedad todo lo escrito por mí sin excepción hasta el día de mi muerte, a mi hija Alexandra Lvovna Tolstaia, con la seguridad de que ella cumplirá con exactitud mis disposiciones concernientes a tales obras. Estas disposiciones han sido expuestas y rubricadas por mí en un pliego especial el 18 de septiembre de 1909, lo que ahora confirmo una vez más, y de cuyo contenido no desearla informar a nadie antes de mi deseo, para evitar toda clase de rumores y chismes al respecto estando yo aún en vida. Los motivos que me han impulsado a conceder este derecho a mi hija Alexandra son naturales, dada la seguridad que ella me inspira en este sentido. Mis otros deudos no deben asombrarse de mi proceder, por cuanto quienes hubieran deseado oponerse en este sentido a mi voluntad comprenderán que eso es justamente lo que yo he querido evitar;   quienes consideran mi deseo como una obligación moral para sí, sólo pueden alegrarse de que haya tomado las medidas necesarias para garantizar su cumplimiento. Mucho espero que ahora desaparezca todo motivo de enfrentamientos indeseables a este respecto entre los miembros de mi familia, dado que es imposible -por la declaración hecha- de incomprensiones de toda índole acerca de esta cuestión.

León Tolstoi