Arthur Rimbaud - Fairy

22 de abril de 2011 ·





Por Helena se conjuraron las savias ornamentales en las sombras vírgenes y las claridades impasibles en el silencio astral. El ardor del verano fue confiado a unos pájaros mudos y la indolencia requerida de una barca de lutos sin precio en ensenadas de amores muertos y de perfumes hundidos.

— Después del momento del canto de los leñadores al rumor del torrente bajo la ruina de los bosques, del repicar de las reses al eco de los valses, y de los gritos de las estepas. —

Por la infancia de Helena tiritaron las pieles y las sombras — y el seno de los pobres, y las leyendas del cielo.

Y sus ojos y su danza superiores incluso a los resplandores preciosos, a las influencias frías, al placer del decorado y de la hora únicos.


En Iluminaciones
Traducción: Ramón Buenaventura


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