16 dic. 2010

Witold Gombrowicz - Hegel







Sábado, 3 de mayo



Biografía aburrida.  Siglo xix.  Profesor en Berlín.
Kant

Fichte:   filosofía del Estado y de la ley.
Schelling:          naturaleza artística." Su filosofía está muy influida por la estética y el arte.  Hegel lo atacó violentamente.
La tesis fundamental de Hegel: lo que es racional es real, lo que es real es racional.
No es tan difícil.  La idea principal es que el sujeto es correlativo (dependiente) del objeto, que uno no puede existir sin el otro.
Imaginad que no existe más que una cosa. Si no hay conciencia, esta cosa no existe.  Sobre esta base formula Hegel su teoría de lo real.
El mundo es una cosa; es conocido en la medida en que es asimilado por la razón, por una conciencia racional.  Hegel da una imagen grandiosa de este proceso.
Supongamos que entro en una catedral.  Al principio no veo más que la entrada, fragmentos de muros, detalles arquitectónicos que no se explican por sí mismos.  En fin, veo la catedral de un modo fragmentario.  Sigo adelante.  A medida que avanzo, veo cada vez más aspectos de la catedral y por fin llego al otro extremo y la veo entera.  Descubro el sentido de cada fragmento.  La catedral ha penetrado en MI RAZÓN. Este es precisamente el proceso de nuestro desarrollo en el mundo.  Cada día comprendemos mejor el mundo, nos damos mejor cuenta de la razón de cada fenómeno.  Por tanto, el mundo existe para nosotros un poco más cada vez.  Llegará un momento, el momento final de nuestra historia y del género humano, en que el mundo será plenamente asimilado.  Ese día desaparecerán el tiempo y el espacio, y la conjunción del objeto con el sujeto se transformará en un absoluto.  Fuera del tiempo y del espacio.  Ya no habrá movimiento.  Entonces, ¡zas!, el ABSOLUTO.
Como veis, semejantes sistemas metafísicos tienen una estructura bastante fantástica.  Incluso cuando los sistemas se vienen abajo sirven para comprender un poco mejor la realidad y el mundo.  Esta idea del progreso de la razón en Hegel se realiza a través de un sistema dialéctico que hoy en día es de la mayor importancia y que se formula poco más o menos así.
Cada tesis encuentra su antítesis en un grado más alto.  Esta síntesis aparece de nuevo como tesis y encuentra su antinomia, etcétera.  Por tanto, es una ley de desarrollo basada en la contradicción.  Según Hegel, nuestra mente se halla fundada en esta contradicción porque es imperfecta, porque conoce la realidad tan sólo parcialmente.  Por tanto, sus juicios son imperfectos.
Hegel descubre esta contradicción en la base misma de la mente: por ejemplo, cuando decimos todo tenemos que admitir lo singular.  Cuando imaginamos una cosa negra hay que pensar también en otro color porque la idea misma del color es una oposición entre éste y el resto de los colores.  Esta misma oposición se encuentra en el desarrollo histórico del Estado.
Por ejemplo, una dictadura provoca una revolución y una revolución reencuentra su síntesis en un sistema que no corresponde ni a la dictadura ni a la revolución; un sistema, pues, de poder limitado que, a su vez, se ve corregido por un sistema, por ejemplo, oligárquico.
Asimismo, cuando pensáis todo, estáis obligados a pensar nada, y así es como se avanza, paso a paso, en esta catedral.
La filosofía de Hegel es una filosofía del devenir, lo que constituye un gran paso adelante, este proceso del devenir no aparece en las filosofías anteriores.  No es sólo un movimiento, sino un progreso, puesto que este proceso dialéctico nos sitúa siempre en un escalón superior, hasta el logro final de la razón, y este proceso, en Hegel, está naturalmente fundado en el progreso de la razón, es decir, de la ciencia.  Lo que le lleva a conceder la mayor importancia a la historia.
Para Hegel la naturaleza no es creadora.  No avanza.  El sol, por ejemplo, sale y se pone siempre de la misma manera.  Ahora bien, lo creador es el devenir humano, que se expresa sobre todo en la historia.  Ya pueden observarse los grandes abismos que se abren para la mente entre lo que llamamos ahora lo sincrónico y lo diacrónico.
Este abismo forma parte de las grandes contradicciones que siguen caracterizando a la mente humana, como, Por ejemplo, la de objeto-sujeto o la teoría del continuo einsteiniano, la teoría de los cuantos de Planck, la forma de concebir el electrón, o la teoría corpuscular Y ondulatoria de la luz.  La mente humana aparece en esta perspectiva como algo formado por dos elementos diferentes que no se reencuentran jamás.
El hombre es precisamente esta abertura.
Otra fórmula de Hegel que os dará idea de su lenguaje un tanto complicado: el hombre es el principio a través del cual la razón del mundo llega a la conciencia de sí misma.
Echemos ahora un somero vistazo a la lógica de Hegel.  Esta se presenta, grosso modo, así:
Afirmo que no existe ninguna cosa, pero, dado que lo afirmo, entonces, al menos, existe mi afirmación.  Por tanto, el ser existe (en oposición a la cosa).  Pero puesto que el ser en sí no significa nada, al decir ser, debo decir que alguna cosa es.  Llego, por este camino, a reconocer que la categoría del ser puede ser pensada solamente con la del no-ser; lo que ya os dije al hablar de la antinomia de la mente.  Pero quiero mostrar simplemente cuál es el punto de partida de esta lógica.
La diferencia entre la lógica tradicional y la de Hegel es ésta: según la lógica tradicional, todo lo que es es idéntico a sí mismo y nada se contradice.  Es sencillamente el famoso principio de identidad, según el cual, A equivale a A.
Ahora bien, en Hegel nada es idéntico a sí Mismo y todo se contradice. (La imperfección de la razón que avanza: hasta que no haya visto enteramente la catedral, el sentido es imperfecto.  A igual a A no se realiza aquí.)
Esto conduce a lo que he anunciado al comienzo: la base de la realidad es el pensamiento.  Basta comparar el mundo hegeliano con el mundo de Aristóteles o el de santo Tomás para comprender que el hegeliano es la verdad en marcha, el lugar donde la humanidad forma sus leyes y el hombre se convierte en un peldaño de la historia.
La importancia que Hegel concedió a la historia ha contribuido ciertamente al triunfo del pensamiento de Hegel.
Para daros una idea de este pensamiento en sus detalles, y que os mostrará hasta qué punto mis resúmenes están lejos de contener todas estas cosas, quisiera hablaros de un libro importante de Hegel: la Fenomenología del espíritu, segundo tomo.
El capítulo sexto (para mostrar el camino de su pensamiento).  El espíritu verdadero, la eticidad, se divide en: el mundo ético, el mundo humano y divino y el hombre y la mujer.
Esto se subdivide en:
1.° La nación y la familia.  La ley del día y la ley de la noche, que a su vez se subdivide en:
A.    La ley humana
B.    La ley divina
C.    Los derechos del individuo.
2.° El movimiento, en ambas leyes (siempre devenir):
A.    Gobierno-guerras-potencia negativa
B.    (Muy importante.) La relación ética entre el hombre y la mujer en el sentido de hermano y hermana.
C.  La influencia recíproca de la ley divina y humana.
3.° El mundo ético como infinitud, por tanto, totalidad.
El análisis hegeliano de estos temas consiste siempre en descubrir y definir el movimiento dialéctico al que están sometidos. Esto le lleva a resultados verdaderamente sorprendentes, a pasajes famosos como el de la dialéctica del amo y del esclavo.
Aún no he hablado de un tema extraordinariamente importante en Hegel, el del Estado y los pueblos (naciones).
Para Hegel la realidad del Estado es superior a la del individuo.  Para él el Estado es la encarnación del Espíritu en el mundo.  He aquí algunas definiciones que nos permiten comprender su concepción del Estado.
(El Estado es la realidad de la idea moral.  Es el espíritu moral en tanto que querer -voluntad-, evidente para sí misma y sustancial, que piensa por si misma y sabe y realiza lo que sabe en tanto que saber.)
Esta horrible frase muestra el sentido más profundo de la idea hegeliana que, de manera muy superficial, puede expresarse así: para la filosofía anterior, el hombre estaba sometido a una ley moral instituida por Dios o, como en Kant, sometido a un imperativo moral.  Es decir: el hombre avanza, pero la ley ya existe.  Ahora bien, en Hegel todo se mueve.  El hombre, al avanzar, labra su propia ley, y no hay ninguna ley fija fuera de la constituida por el proceso dialéctico.  En Hegel no solamente el hombre sino las leyes están en marcha, porque son imperfectas.
Otras dos definiciones del Estado en Hegel.
1.° El Estado es la realización del querer individual.
2.° El Estado es el espíritu que se expande convirtiéndose en la forma y la organización del mundo.  Analiza a continuación las diversas formas de gobierno.  Y lo somete al-proceso dialéctico: el gobierno capitalista provoca una dictadura contraria, la del proletariado.  La dictadura del proletariado lleva a una forma superior que podrá reunir los aspectos buenos de cada forma precedente, etcétera.

Tesis-antítesis-síntesis.

Comprenderéis con qué gula se lanzaron los comunistas sobre esta idea.  Para ellos, la revolución conduce a una dictadura del proletariado, pero después se llega al Estado ideal, donde la fuerza no tendrá nada que hacer.
Hegel debe su gloria en primer lugar a Marx, y en segundo lugar a los marxistas.
La guerra, para Hegel, es también un proceso dialéctico donde lo inmoral lleva a lo moral.
El Estado se transforma, al fin, en la encarnación de la divinidad.

Hegel / Kierkegaard
Ataque de Kierkegaard

Es el último gran sistema metafísico que ha tenido lugar.  Según la ley dialéctica de puro estilo hegeliano, la tesis reencuentra su antítesis, y Kierkegaard es la antítesis.
Kierkegaard fue un pastor danés, gran admirador de Hegel.  De repente, le declara la guerra y se produce uno de los momentos más dramáticos de la cultura.
El ataque de Kierkegaard contra Hegel se resume así:
Hegel es absolutamente irreprochable en su teoría, pero esta teoría no vale nada.
¿Por qué?
Porque es abstracta, mientras que la existen(es la primera vez que aparece esta palabra) es concreta.
En Hegel no hay más que abstracciones y conceptos; por ejemplo, he visto mil caballos que tienen todos algo en común, y formulo entonces el concepto de una cosa: caballo, animal de cuatro patas, etcétera.  Pero resulta que justamente este caballo nunca ha existido, puesto que cada caballo concreto tiene su color.  De suerte que el concepto, con el que la filosofía clásica actúa desde los tiempos antiguos, como en Demócrito o Aristóteles, como desde santo Tomás hasta Spinoza, Kant y Hegel, está en el vacío.
La filosofía clásica dice: el hombre.
La abstracción no corresponde a la realidad.  Es, por decirlo así, del otro mundo.
Aquí es donde el pensamiento encuentra su contradicción interior más violenta.
Y es la base, por usar el lenguaje hegeliano, de una antítesis que nos lleva directamente a la existencia.
El existencialismo aspira a ser sobre todo una filosofía de lo concreto.  Pero se trata de un sueño; con la realidad concreta no pueden hacerse razonamientos.  Los razonamientos usan siempre conceptos, etcétera.  El existencialismo es, por tanto, un pensamiento trágico pues no puede bastarse a sí mismo, tiene que ser una filosofía concreta y abstracta al mismo tiempo.
La filosofía de Kierkegaard es una reacción contra la de Hegel.
A partir de Husserl el existencialismo se hace posible, puesto que el método fenomenológico de Husserl consiste en las investigaciones de la verdad entendida como esencia.
Es una descripción de nuestra conciencia, una suerte de aplicación al yo del método aristotélico.  Pero, mientras que la filosofía de Aristóteles es una clasificación del mundo, el método fenomenológico de Husserl consiste en la depuración y la clasificación de los fenómenos de nuestra conciencia.

En Curso de filosofía en seis horas y cuarto
Imagen © Sophie Bassouls/Sygma/Corbis