6 sep. 2010

Stephane Mallarmé: Dos cartas a Paul Verlaine






Mallarmé por Édouard Manet



París 87 rue de Rome

Sábado 3 de noviembre de 1883

Mi querido amigo,

Soy locamente culpable, pero nada es nunca del todo mi culpa. Soy tan poco mío, que en cuanto tengo un minuto, desaparezco en un trabajo enorme. Todas las tardes de este mes de octubre, en el que tengo todo un año de ganapán, al mismo tiempo que de obra personal, a preparar (sin contar escapadas hacia las fugitivas bellezas del otoño, nuestra gran pasión para los dos) he querido escribirle. Tengo la fotografía del retrato por Manet, en fin, muy curiosamente llegada y que le gustará. No se la envío, esperando con alegría a sus dos amigos; y si ellos no vienen pronto, se la haré llegar. Necesitaría diez minutos de charla para explicarle que no tengo versos nuevos inéditos, a pesar de uno de los mayores trabajos literarios que se hayan intentado, porque al mismo tiempo que carezco hasta ese punto de tiempo libre, me ocupo del armado de mi obra, que es en prosa. Hemos estado todos tan retrasados, en el aspecto Pensamiento, que no he pasado menos de diez años edificando la mía. Los versos que le envío son entonces antiguos, y del mismo tono que los que usted puede conocer; quizá hasta los conozca, a pesar de que no han sido publicados en ninguna parte.

Bien puede ser ese sin embargo, el inédito que desea, no pienso demasiado. Pero perdóneme, y también el escribirle esa palabra tan fuerte en forma apresurada, después de haber proyectado largo tiempo conversar con usted. ¡Qué feliz debe sentirse siendo un sabio, en una choza!

Hasta la vista, su mano. Veré a Coppée en un día o dos y hablaremos de usted.

Siempre suyo
Stéphane Mallarmé

Me adula mucho, adivino; y quisiera estar a un año o dos de aquí, con cosas en mano, dignas de eso que su amistad le inspira, en el Lutèce que espero.



***


París 89 rue de Rome
19 de diciembre de 1884

Mi querido Verlaine,

Leído, releído y sabido: el libro** está encerrado en mi espíritu, inolvidable. Casi siempre una obra maestra, y turbador como una obra también de demonio. ¡Quién se hubiera imaginado hace algunos años que había eso todavía en el verso francés! Yo veo: en lugar de hacer vibrar en su plenitud la cuerda con toda la fuerza del dedo, usted la acaricia con la uña (hendida incluso para arañarla doblemente) con una alegre furia; ¡y pareciendo apenas tocar, la desflora a muerte!

Pero es el aire ingenuo con el que os adornáis, para realizar ese delicioso sacrilegio; y, frente al matrimonio sabio de vuestras disonancias, decir: ¡no es más que eso, después de todo!

Su exactitud de oído, la mental y la otra, me confunde. Puede envanecerse de haber hecho conocer a nuestros ritmos un destino extraordinario; y, el asombroso hombre sensitivo que es a un lado, no será nunca posible hablar del Verso sin llegar a Verlaine. En el fondo, en efecto, nada parece menos un capricho que su arte ágil y certero de guitarrista: eso existe; y se impone como el hallazgo poético reciente.


Adiós, querido amigo: soy feliz de saberlo en el centro del debate y me alegro de que alguien respire, sobre todo cuando es usted. En el momento en que después de largas penas me creía un poco libre, un agravamiento de la esclavitud me concierne en el colegio y es para excusar mi atraso en responderle, que le digo que voy allí de mañana antes del día y regreso a la noche. De golpe, tal cual.

Sin embargo no suelto el trabajo más que un perro su hueso y no terminaré sin haber aullado alguna tristeza a la luna y dado a un costado y otro una dentellada o dos; de las que el vacío, si es que no atrapo a alguien (pero es todo uno) se acordará. Gracias, a usted, por ese volumen sobre el cual hemos conversado en casa con gente que lo ama.

Stéphane Mallarmé





Paul Verlaine (1844-1896). Su apasionada devoción por la musicalidad del lenguaje, lo convirtió en una de las grandes figuras del simbolismo. De vida bohemia, compartió la tumultuosa adolescencia de Rimbaud. Autor de Poèmes saturniens (1866), Fêtes galantes (1869), Sagesse (1881), Jadis et Naguère (1884), Les poètes maudits (1884).

* Jadis et Naguère

En Cartas sobre la poesía
Selección, traducción, prólogo y notas de Rodolfo Alonso
Caracas, Venezuela, 2008